La semana pasada, hablando con Emilio sobre su estreno en la media distancia en el Ironman 70.3 de Barcelona, recordé cómo fue mi debut y la de cagadas que cometí y todas las cosas que pensé. Tras las 12 cosas que piensas a lo largo de un ironman, llegan las 10 cosas que piensas en tu debut en triatlón. A ver si os veis representados 🙂

¿Para qué sirven todas estas bolsas?

La primera novatada se paga el día antes del triatlón, cuando vas a recoger el dorsal. Posiblemente te den un par de bolsas en las que en teoría tienes que guardar todos los trastos de la competición, pero tú no tienes ni pajorera idea de para qué sirven. Y te surgen las dudas y buscas en internet. Con un poco de suerte, quizás conozcas a alguien que ya ha debutado en triatlón y le crujas a whatsapp toda la tarde. Aún con sus respuestas, vives con el miedo a hacer el panolis.

Ay que no llego! Ay que me cierran el box!

Te has despertado a las seis y media de la mañana. La prueba comienza a las nueve de la mañana, tienes tiempo más que de sobra… Hasta que en un momento dado te surge la duda, te da por mirar la info de la carrera, y resulta que tenías que dejar la bici en el box antes de las ocho. A la carrera metes todos los bártulos en el coche, te vas saltando semáforos y derrapando con tu pareja, que va a verte en tu debut, agarrada al cinturón de seguridad con una cara de susto que no puede con ella, y terminas entrando en el box de las bicicletas a las ocho menos cinco de la tarde, en pulsaciones por encima del umbral anaeróico y acojonaito perdido.

¿Dónde tengo que dejar todas las cosas?

La bici está claro. ¿Pero y el resto de las cosas? ¿En qué orden? ¿Y si dejo las zapas aquí a la vista no me las mangarán? Estas y otras preguntas de la misma ralean pasarán por tu cabeza en ese rato en el que no tienes que hacer otra cosa salvo esperar. Porque claro, el resto del mundo va superseguro, se hacen fotos, se saludan unos a otros… Y tú estás solo, en silencio, mirándoles con cara de corderito más perdido que un cerdo en un garaje.

Cómo molan los trisuit de la gente. Y yo aquí, con este del decathlon. Vaya pintas llevo

Como te aburres, empiezas a mirar detenidamente esos trimonos de la gente, la mayoría de clubs, con sus colores chillones y sus publicidades. ¡Qué guapos son! Y tú en cambio con tu trimono negro con una banda blanca chuchurría. ¡Tú quieres uno de esos!

Foto: Flickr // Tots som sport

Foto: Flickr // Tots som sport

¿Por qué irá todo el mundo con neopreno? ¡Pero si hace un día magnífico!

Quedan veinte minutos para que empiece la prueba y el resto de la gente comienza a embutirse en sus neoprenos. Y tú, con tu trimononegro con una banda blanca chuchurría, miras al sol, ves que pega con fuerza, y no entiendes nada. ¡Pero si hace un día ideal! Y piensas que vaya caguetas y frioleros son los triatletas, que para nadar quince minutos tienen que ponerse el neopreno de marras. Tú a lo tuyo, te calzas el gorro de natación, las gafas y te vas a calentar un rato al agua.

¡Joder qué puto frío el agua!

¡Y de pronto entiendes por qué todos van con neopreno! ¡El agua está completamente helada! Son las nueve menos cuarto de la mañana y se te han quedado los huevecillos pequeños pequeños y tiritas y piensas que la has liado parda y que cuando empecéis a competir te van a tener que sacar del agua tras una profunda hipotermia. ¡Madre de dios qué liada!

natación

Foto: Delly Carr

Vale, acabo de hacer el ridículo en la transición

Pero bueno, sorprendentemente, has sobrevivido. Te has llevado un par de patadas en la cara que harán que toda la semana vayas a trabajar con un moratón en el pómulo, pero has conseguido salir airoso de tu primer segmento de natación chispas. Eso sí, sales del agua tan mareado y nervioso que no tienes ni idea de dónde estás y mucho menos de dónde está tu bici. Corres como un pato mareado hasta que por fin la encuentras. Te lías poniéndote las zapatillas, te pones el casco sin haberte quitado el gorro de natación, te haces un nudo con el portadorsales… Si a tu transición le pusiesen de banda sonora la música de Benny Hill, no pasaría absolutamente nada.

Joder, ¡qué dolor de piernas!

Lo has dado todo en la natación y continúas dándolo en el segmento de bicicleta. Y apenas quedan cinco kilómetros para empezar la carrera a pie… Y de pronto notas que las piernas te arden, que los cuádriceps te van a explotar, y no puedes más. ¡A partir de ahora va a ser un sufrimiento! Te adelantan otros ciclistas, y tú miras tu pulsómetro y ves que poco a poco tu ritmo va bajando. Pero eh, ¡que aún queda lo mejor!

barcelona triathlon running

Foto: Flickr // Tots som sport

Queda mucho? Me quiero morir!

Sí. Te avisamos que te queda mucho. Dejas la bici, te calzas las zapas de correr, la gorra y… No puedes correr. Pareces robocop sin aceite en los engranajes y tropiezas a cada paso. ¿Qué narices ocurre? ¿Por qué soy incapaz de correr? Dios santo, la bici me ha dejado destrozado. Esto del triatlón es una mierda, he pasado frío nadando, la bici ha sido una locura estresante y ahora esto. Pasas el primer kilómetro, pasas el segundo, la cosa empieza a mejorar, al menos no te duele, aunque vas lento lentísimo. Y ves que eres de los últimos y te agobias, y vas bajísimo de pulsaciones, y todo parece un drama.

Cuándo es el siguiente?

Pero llegas por fin al último kilómetro y sacas fuerzas de flaqueza y aprietas y terminas entrando en el arco de meta. Tienes ganas de tirarte al suelo emulando a Gómez Noya, pero te reprimes. Y alguien te da un aquarius en lata y un trozo de naranja partida a la mitad y tu pareja viene a abrazarte (aunque estás todo sudado y das asco para dar y repartir) y todos los dolores se te pasan y de pronto, pese al sufrimiento, haces la pregunta fatídica: ¿Cuándo es el siguiente?

Bienvenido al mundo del triatlón, el veneno ha entrado en tu cuerpo.