De los errores se aprende. Sin duda. Pero mejor que los cometa el resto, ¿verdad? Eso o que, aunque no los hayamos visto en medio de una prueba, los tengamos algo preparaditos. No hace falta que comente mi carácter despistado (simplemente falta recordar la transición del Triatlón de MD Desafío Castilla y León, por ejemplo), así que me he puesto a pensar un poco sobre los errores típicos que cometemos los triatletas. Ahí va la lista.

1.- Intentar algo nuevo el día de la carrera.

Es el error más común y la razón número uno de sufrir una carrera desastrosa. Y es que los experimentos, con gaseosa. Porque a ver, si la lógica es competir como hemos entrenado, ¿para qué cambiar en el momento cumbre? Lo suyo es familiarizarse con el ritmo de carrera, con el equipo que llevemos, la ropa y la nutrición. Sobre todo la nutrición. Que no hace falta que os llevéis broncas de vuestro entrenador el día antes de un ironman, como nos ha pasado a algunos ^_^.

Foto: Flickr // Barbara Walzer

Foto: Flickr // Barbara Walzer

2.- No conocer las normas.

¿Drafting? ¿Qué coños es el drafting? ¿Es eso que se ha hecho Belén Esteban en la cara? No, eso es un lifting, y también fue un error. Pero la cosa es que hay que saber ciertas cosas, al menos básicas, para no pecar de pardillo o para evitar ganarse una penalización. Nada de recibir ayudas externas, nada de salir al tramo de carrera a pie con el casco puesto, nada de quitarse el casco antes de dejar la bicicleta, nada de ponerse auriculares corriendo porque así se hace más llevadero. Si queréis echar un vistazo, la FETRI tiene colgada toda su normativa.

Eh, y por cierto, como se dice en derecho: el desconocimiento de la norma no exime de su cumplimiento.

3.- Llegar justo de tiempo a la competición.

Lo mismo no hace falta que lleguéis tres horas antes, a lo Alex Pla (#ejem), pero sí con el margen de maniobra suficiente como para lidiar con atascos, falta de aparcamiento, colas para dejar las cosas en el guardarropa… Cuanto más tarde lleguemos, más nerviosos nos vamos a poner y en peores condiciones vamos a llegar a la cámara de llamadas (lo que decía el otro día en Cómo afecta a tu cuerpo un triatlón).

Y no hablemos de las colas para el baño de último minuto. ¡Previsión!

4.- Falta de orientación.

Vinculado a la falta de tiempo, está el no saber ubicarse dentro de los distintos escenarios del triatlón. Recuerdo mi debut en el Triatlón de Lantadilla, que en el tramo de natación iba más perdido que un cerdo en un garage porque no me había mirado ni los recorridos ni gaitas, así que me tocó ir sacando la cabeza constantemente para buscar al resto de nadadores.

Aparte hay que tener controladas las transiciones, la posición de la bicicleta para no volvernos locos buscándola cuando llegamos del agua acelerados, y los recorridos. Estaría bien tener acceso a la altimetría del segmento de bicicleta, para no llevarse sustos desagradables.

5.- Olvidarse cosas en casa.

Nada mejor que un checklist con el material de triatlón que necesitas, oye. Que no hay nada como evitar disgustos.

6.- No entrenar las transiciones.

Las transiciones son tan importantes como cualquiera de los tres segmentos. Una mala transición te hace perder tres minutos, por ejemplo, y luego es un coñazo recuperarlos pedaleando o corriendo. Así que hay que entrenarlas. Hay que aprender a quitarse el gorro y las gafas mientras salimos del agua, ir quitándonos el neopreno, saber subir a la bicicleta, desmontar…

Para hacerlo bien, hay que practicar mucho. Nos evitaremos situaciones ridículas como las del vídeo…

7.- Empezar el segmento de bicicleta sin un buen juego de plato – piñón.

Es importante empezar a pedalear a una velocidad que nos permita maximizar el rendimiento. Si el terreno es plano, es fácil, cuatro pedaladas al subirnos y más o menos tenemos una cadencia. Pero si en cambio tenemos una rampa de primeras, habrá que dejar preparada la bici en una marcha más fácil.

Foto: Flickr // hendrikaufmkolk

Foto: Flickr // hendrikaufmkolk

8.- Hidratarse poco (o demasiado).

Hay muchas variables que afectan a la correcta hidratación, incluyendo tiempo y duración del evento. Para tener claro cuándo beber, y cuánto, conviene tenerlo aprendido a base de entrenamiento. Nada como la práctica para espabilar.

Si nuestra prueba es un sprint, posiblemente no necesitemos líquido adicional. Pero si dura más de una hora, necesitaremos un par de tragos cada quince minutos. Así que mejor ir con los bidones completitos, no sea que os vaya a pasar lo mismo que a mí en el Doble Olímpico de Logroño. Sin embargo, cuidadín con hiperhidratar: la hiponatremia es grave.

9. No aplica la protección solar

Las quemaduras del sol disminuyen la capacidad del cuerpo para enfriarse por sí mismo, lo que puede disminuir nuestro rendimiento y hacernos más susceptibles al agotamiento por calor. Así que conviene untarse crema solar de grado 15 o superior. Muy importante que sea resistente al agua y al sudor.

10. Pasarnos tres pueblos con las expectativas

Nadar mil metros en la piscina no es como nadar mil metros en el lago, peleando con otros quinientos brutos que dan brazadas y patadas como si les fuera la vida en ello. De igual manera, el viento influye en nuestro segmento de bicicleta. Así que no comparemos ni entrenamientos ni competiciones. Ni pongamos expectativas demasiado arriesgadas, porque estas nos harán empezar subido de pulsaciones y lo terminaremos pagando al final de la prueba. Todo en su justa medida…

Como decía al principio, a veces los errores son inevitables. Y sin duda, el mayor de los errores sería no aplicar estas diez recomendaciones 😀