En Planeta Triatlón es oír hablar de agua y salimos todos corriendo, pero no porque no nos guste nadar, sino porque hay mucho triatleta que viene del mundo específico de la natación, donde la técnica lo es TODO. Para mí, sin duda, es de las 3 disciplinas la más complicada de mejorar gracias a los errores técnicos que traemos de serie en nuestro ADN de cuando aprendimos a nadar.

Con el tiempo ves que si te centras y te relajas en el agua es fácil mejorar, el inconveniente suele ser que se necesitan muchas horas. Pero bueno, lo importante es identificar cuáles son los fallos más importantes y que suelen ser comunes entre nosotros y trabajar sobre ellos. Esta web no es para pros ni mucho menos, sino para personas que entrenamos para mejorar día a día y por eso queremos compartir con vosotros nuestras mejoras y cómo las hemos conseguido.

copacabana natación salida

Foto: XSport.au

Voy a enumerar 10 errores que solemos cometer muy a menudo y si te sientes identificado con alguno de ellos, intenta corregirlo haciendo ejercicios específicos de técnica, seguro que te van a venir muy bien. Los errores están identificados por un gran profesor y nadador con el que tengo la suerte de poder entrenar en la escuela de natación del Colegio Brains. ¡¡Gracias Edu!!

1. Mirar totalmente en horizontal hacia delante o mirar totalmente en vertical hacia el suelo sin tener ningún tipo de referencia. En triatlón siempre hay que ir tomando puntos de referencia que nos lleven hacia el paso por las boyas. Desviarse de esta trayectoria implica hacer más metros que el resto de triatletas, otros optan por seguir los pies del que llevan delante, pero ¿y si se equivoca?

natación

Foto: dvidshub.net

2. Nadar plano, con el estómago siempre mirando al fondo de la piscina, es decir, sin rotación o rolido. El principal elemento técnico es el balanceo o basculación de hombros conocido por todos nosotros como rolido. Consiste en un ligero vaivén de los hombros en el que uno se hunde mientras el otro sale del agua. Para ejecutarse correctamente es necesario que nuestra cabeza, tronco y cadera se mantengan lo mejor alineados posibles sin generar compensaciones hacia los lados.

Si somos capaces de controlar este movimiento, tendremos mayor control de nuestra línea de avance, además de conseguir una mayor longitud de brazada. Para ello es necesario tomar conciencia de donde está la línea media de nuestro cuerpo, pues si en este balanceo de los hombros la sobrepasamos volveremos a cometer uno de los errores más frecuentes que se observan en las piscinas: serpentearemos de lado a lado sin seguir una línea recta.

3. Cuando hacemos la batida de pies olvidamos extender el empeine, esto puede deberse a una poca flexibilidad, pero también puede entrenarse. Las patadas grandes (con mucha flexión de rodillas) crean resistencia de arrastre. Los tobillos flexibles son muy importantes y un rasgo muy común entre los que patean rápido. Los tobillos se vuelven más flexibles cuanto más se practica, así que tampoco está de más realizar ejercicios específicios fuera del agua de forma sistemática. Hay que tener mucha paciencia y pensar que después de varios millones de repeticiones seremos capaces de manejar la patada.

4. Brazadas directamente hacia abajo, sin buscar longitud delante. Este error es muy común en todos nosotros, recogemos el brazo demasiado pronto y no lo llevamos todo lo lejos que podemos. Para mejorar este error intentar alargar la brazada y cuenta el número de brazadas que haces en cada largo, si el ejercicio está bien hecho, deberían reducirse. Si conseguimos mejorar este punto, lo notaremos en el rolido, tendremos más tiempo para respirar y reduciremos la frecuencia de brazada.

En este punto diré que la técnica es muy bonita cuando uno la tiene completamente interiorizada y le sale sola. Pero cuando no es el caso, pasados los primeros 1.000 metros el cansancio y la fatiga empiezan a hacer acto de presencia, los hombros se cargan con el neopreno, la técnica empieza a esfumarse por arte de magia, y aquello comienza a parecerse más al desembarco de Normandía que a un triatlón. Pues en este momento es cuando más tenemos que tirar de técnica, que será lo que nos ayude a salir cuanto antes del medio líquido y subirnos a la bicicleta.

Foto: Flickr // ironmantexas

Foto: Flickr // ironmantexas

5. Respirar tarde es otro error típico por falta de práctica. No debemos retener el aire en los pulmones mientras nuestra cara vuelve al agua. La expulsión del aire debe empezar inmediatamente después de haber efectuado la inspiración. Esta espiración debe, sin embargo, controlarse y hacerse lentamente, de modo que el aire no se expulse antes de estar en disposición de efectuar la nueva respiración. Llevar una respiración pausada y tranquila es clave para nadar largas distancias, no podemos salir del agua medio muertos, porque todavía nos queda la bici y correr.

6. Empezar el agarre con el codo bajo, sólo tirando de tríceps. La mano derecha tiene que entrar en el agua directamente enfrente del hombro. El brazo debe de estar ligeramente flexionado, con el codo por encima de la mano

7. Brazadas con entrada cruzada. Este error es uno de los clásicos entre todos nosotros. Meter la mano cruzada es un error típico que nos va a provocar perder la linealidad corporal, puesto que el tren inferior compensará este movimiento actuando en sentido contrario. Yo recomiendo hacer mucha tabla con cada brazo, así es imposible que vuelvas a cruzar en el futuro.

8. No terminar la brazada atrás, a la altura de la cintura. El error consiste en no terminar la fase del empuje con el brazo casi completamente extendido, acortando longitud de brazada en la zona más propulsiva de esta. Este fallo técnico provoca un aumento de la frecuencia de brazada sin aumentar el avance por ciclo, aumentando así el consumo energético sin aumentar la velocidad media de nado. Es decir, se nada más despacio y encima se dan menos brazadas, una mala combinación.

Foto: Cerdanyola Triatló

Foto: Cerdanyola Triatló

9. Soltar todo el aire de golpe, nada más meter la cabeza. Mientras que la inspiración es más corta y energética, el aire se suelta de manera mucho más pausada y larga de una sola vez o bien combinando nariz y boca, boca, nariz, pero mucho más lentamente que la inspiración.

10. Nado acelerado o corto, no deslizando en cada brazada. Este punto está relacionado con el punto 4, y más bien es una consecuencia de falta de ritmo y de cansancio.

Y para terminar os dejo un video de Phelphs para que toméis nota de lo que es la perfección hecha persona desde todos los ángulos. Este hombre no comete ni uno de los errores que acabo de mencionar, fijaos también en lo que os comentaba del tobillo flexible, es lo más parecido a la patada de un delfín. En fin, menos mal que a este hombre no le dio por el triatlón porque no sé que hubiera sido de nosotros, los globeros…