Siempre hemos dicho que la natación es posiblemente, de las tres disciplinas, la que más exija mejorar nuestra técnica de natación para mejorar tiempo. Pues bien, hoy vamos con once pequeños y sencillos trucos que deberías poner en práctica para conseguirlo.

Añade un arrastre

Puedes mejorar la propulsión añadiendo un pequeño paracaídas de natación a tu cintura. No nos miréis así con cara de bizcos. En el anuncio de Michael Phelps para Under Armour el de Baltimore utiliza uno, así que debe ser útil. ¿Para qué sirve? Crea resistencia a través del agua, de manera que ayuda a incrementar la fuerza. También es útil para mejorar la posición del cuerpo facilitándonos ser conscientes de la técnica de agarre.

En amazon hay un paracaídas de natación relativamente barato. Si no te quieres gastar dinero, también vale arrastrar una esponja o llevar un bañador corto de arrastre.

Abre las axilas

Para mejorar la propulsión mantén separadas las axilas cuando la mano que está haciendo el agarre apunta a la parte inferior. Esto se consigue con un codo alto. Hay varios ejercicios de técnica que permiten mejorar este gesto, entre ellos el de rozar el agua con los dedos de la mano al desplazar el brazo hacia delante, o directamente tocarse las axilas al comenzar la fase de agarre.

Foto: Flick // Dirk

Foto: Flick // Dirk

Nada en exterior

La piscina tiene un problema: cada 25 metros, o cada 50 si eres de esos afortunados que nadan en piscina olímpica, tienes que dar un volteo. Por el momento las pruebas de triatlón son en exterior, así que por mucho que practiquemos el volteo, no lo vamos a utilizar en competición. Así que si puedes incluir sesiones en exterior, facilitarás acostumbrar el cuerpo a la frecuencia de braceo que necesitas, en la que no hay descansos de dos o tres segundos cada 25 metros.

Foto: AP // Marco Garcia

Foto: AP // Marco Garcia

 

Hazlo fácil

Si tienes que apuntarte en un papel cuál es la sesión de entrenamiento que tienes cada día, tenemos un problema. Muchas veces es mejor que te concentres en hacer cuatro series iguales, a que estés dándole vueltas mientras nadas a si estás en el quinto doscientos, en la cuarta serie de cien a tope o si tenías que llevar pullboy, manoplas, snorquel o manguitos.

Técnica con las palas

Repite conmigo: las palas son nuestras amigas. No solo sirven para el trabajo de fuerza, también se pueden utilizar para lograr una buena técnica. ¿Cómo? Pues usando unas palas pequeñas, que son cortas y más anchas que los dedos.

 

Más, más y más

Vamos con una de perogrullo: cuanto más nademos, mejor. Si logras acostumbrarte a nadar con más frecuencia, aunque sean veinte minutos más a la semana, eso que llevas puesto. Por cierto, es preferible cinco sesiones a la semana de cuarenta minutos en el agua, que una sesión de dos horas. Si separas demasiado las sesiones entre ellas, el aprendizaje diario, y sobre todo en lo concerniente a la técnica, se pierde.

Alarga los entrenamientos por encima de la distancia que compitas

Después de la natación viene la bici, y si ya del agua salimos cansados, apaga y vámonos. Así que el volumen que podamos asumir de natación ha de habernos acostumbrado a la distancia y ritmo de las carreras: si lo nuestro es el triatlón olímpico, nuestras sesiones han de superar los dos kilómetros de manera habitual. Si preferimos la larga distancia, tenemos que rondar habitualmente los tres kilómetros e incluir a lo largo de la preparación varias sesiones en las que superemos los cuatro kilómetros.

El cómo estructuremos la distancia… Ya es otra cosa: un 20×100 son dos kilómetros… Aunque nos van a dejar doblados 🙂

Entrena inteligentemente

La técnica se aprende cuando estamos descansados. Así que nada de sesiones específicas de natación justo después de correr, o de hacer una sesión de spinning, por ejemplo.