Tener un objetivo en mente sobre el tiempo que queremos hacer en éste o aquél triatlón es fácil. Y quien no lo haya hecho nunca, que levante la mano. Todos sabemos en qué tiempos nos movemos y no suele haber mucha sorpresa a la hora de llegar a meta. Hoy queremos desmontar este mito del tiempo final de carrera y darle mucha menos importancia de la que debería tener.

¿Por qué es tan importante tener diferentes objetivos durante el día de la carrera? Bueno, vamos por partes. Imagínate el típico día que pinta idílico, con una natación para quitarse el sombrero, te sientes pletórico y fuerte en bici y de repente, ocurre algo inesperado y que no estaba en nuestros planes: pinchazo de rueda y a parar, o el último gel que te has tomado te ha sentado como una patada en el culo y empiezas a vomitar. Game over. Se acabó tu objetivo de entrar en meta en el tiempo que habías soñado. ¿Se acabó todo para ti? ¿Ya nada tiene sentido?

La respuesta es no. No seas tan radical. Todavía puedes terminar la carrera consiguiendo tus metas y, sobre todo, con la lección aprendida. Esto es especialmente importante para triatletas novatos que lleven poco tiempo compitiendo. Para triatletas más experimentados, que han pasado por mil y una historias en carrera y que han superado muchos obstáculos, seguramente sepan de sobra de lo que estamos hablando. Un triatleta que se encuentra con problemas en su primera competición y ve que el tiempo se le va, puede que no sienta las mismas ganas de volver a competir en un deporte tan apasionante como es el triatlón.

 

3 objetivos más allá de nuestro tiempo final de carrera

Ponte metas concretas. Estamos muy acostumbrados a ver triatletas que bordan alguna de las disciplinas y apenas son capaces de defenderse en otras. Por ejemplo, puedes haber hecho una natación y una bici para enmarcar porque hace un día de lujo, con sol y sin apenas viento que te saque de la carretera, pero esas mismas condiciones metereológicas pueden hundirte la carrera por el calor. Se trata de ser objetivo y de saber realmente lo que has hecho bien y lo que no. Y, sobre todo, de aprender para mejorar aquello que te ha resultado más difícil para mejorar la próxima vez.

 

Pon atención en aquellas cosas que puedes controlar. El clima, la competición, cómo esté el asfalto de la carretera… son cosas que no están en tu zona de competencia y que no puedes controlar. Una vez que te has fijado una prueba y una fecha, ponerte objetivos que puedan verse afectados por estos imponderables, no es la mejor idea.

¿Qué cosas puedes controlar? Pues un montón, aunque no lo creas. Tú eres el dueño y señor de tu plan de nutrición, así que, síguelo. Sabes perfectamente cuáles son tus retos particulares en cada disciplina, intenta conseguirlos. Si eres malo nadando, intenta salir a mitad de tabla mejorando tu técnica de brazada y deslizando, no salgas siempre el último. En bici, ponte un objetivo de cadencia concreta en lugar de velocidad media, que siempre puede verse afectada por el viento o por el trazado de la prueba. En la carrera a pie, si eres de los que necesita parar un poco a descansar, ponte metas del tipo, corro un kilómetros y paro 30 segundos, etc. Disfruta con estos pequeños logros que te pueden dar la vida en una prueba.

Lo bueno de todo esto es que poniéndonos pequeños objetivos, mantenemos una actitud positiva durante toda la carrera, además de ir mejorando poco a poco nuestro resultado.

Foto: Flickr // Grayskullduggery

Foto: Flickr // Grayskullduggery

 

Actitud mental siempre positiva. El triatlón es un deporte, obviamente, físico. Pero el componente mental es muy importante, por no decir, básico. Si eres propenso a tener pensamientos negativos el día de la prueba, intenta cambiar el chip y ver cosas positivas durante toda la carrera. Frases como  “qué lento soy corriendo…” o “no puedo terminar esto” deben ser eliminadas de tu vocabulario diario. Búscate un mantra de esos que nos gustan tanto a los triatletas, o ilusiónate pensando el momento en el que te está esperando tu familia en cada paso corriendo o, qué gaitas, considérate un héroe simplemente por estar participando.

A ver, la idea no es evitar los momentos difíciles en la prueba, que llegan siempre sí o sí. La idea es estar preparados para cuando lleguen y saber cómo reaccionar de la mejor forma. Esto tampoco hay que verlo como hacer de una derrota una victoria, porque no es así. Es completamente entendible sentirse decepcionado cuando uno no consigue las metas que se ha propuesto. Pero saber encontrar uno mismo sus victorias  particulares te hacen sentirse más fuerte física y mentalmente a la hora de afrontar próximas competiciones. El triatlón es un deporte muy duro, en el que muchas veces nos sentiremos frustrados. Por eso, entrena tu mente y la confianza en ti mismo siempre.

Foto: Flickr // Sands Beach Active Lanzarote

Foto: Flickr // Sands Beach Active Lanzarote

Fuente: triathlete.com