A principio de temporada, cuando nos marcamos uno o dos objetivos de competición, es relativamente sencillo establecer el plan de entrenamiento que nos lleve al éxito. Gran parte de nosotros delegamos su estructuración a un entrenador personal, que al fin y al cabo es experto en la materia, pero en ocasiones somos nosotros mismos quienes decidimos la hoja de ruta: existen libros como Atletas de hierro o La biblia del triatleta que disponen de la información suficiente, incluso con ejemplos de planificación, como para ayudarnos a cumplir el objetivo.

Pero hay una cosa en la que un plan de entrenamiento no puede ayudarnos: y es en saber si realmente los esfuerzos y volúmenes que estamos aplicando son los necesarios para que lleguemos al día de competición en la mejor de las condiciones físicas. Eso solo lo sabemos con el feedback que podamos tener del día a día. Tres serían los aspectos de nuestro entrenamiento que nos pueden decir si estamos haciéndolo bien o mal: el tipo de entrenamiento que hacemos, la intensidad del mismo y con qué frecuencia entrenamos.

Tal que así, los síntomas de que estamos entrenando menos de lo que deberíamos serían tres:

Los entrenamientos nos parecen fáciles

Está claro que no todos los entrenamientos tienen que hacer que nos dejemos la piel y acabemos extenuados, pero que tengamos sensación de estar fatigados es básico, ya sea por la intensidad, por la duración de los intervalos o el cómputo de entrenamientoen sí.

A menos que estemos en fase de recuperación, un poco de sensación de cansancio, o molestia al menos, es necesaria.

Nuestro estado físico no mejora

Los cambios en nuestra forma física está claro que no se producen de un día para otro, pero si son sutiles semana tras semana. Si en cambio vemos que avanzan los días y seguimos estancados, probablemente es que los entrenamientos no suponen un reto para nosotros. En este caso estamos a tiempo de rectificar, ya sea con un plan de mayor volumen, una serie extra en cada sesión o una intensidad mayor.

Te estás dejando semanas de recuperación por el camino

En un plan de entrenamientos bien estructurado, las semanas de recuperación son básicas y además el propio triatleta tiene la sensación de necesitarlas imperiosamente. Si en cambio no hay esa percepción, es que la carga de trabajo no es la suficiente.

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