Para muchos de los que practicamos la natación la respiración no deja de ser un acto natural para sobrevivir sobre el agua. Pero a la hora de la verdad, nuestro proceso de exhalar el aire debería ser una parte más de nuestro entrenamiento de técnica, orientado a que la brazada fuese lo más eficiente posible.

Más si cabe si tenemos en cuenta que en triatlón la opción que tienen los nadadores puros de aguantar un buen rato sin respirar no nos sirve de nada, por dos razones principales: en primer lugar incrementa la flotabilidad del pecho, hundiendo las piernas. Por otro lado genera CO2 que provoca que se incremente la ansiedad y la sensación de falta de aire. Y por último, retardar la inhalación reduce considerablemente la capacidad para coger aire.

De ahí que, como decimos, haya que practicar y entrenar.

Entrenamiento bajo el agua

Uno de los ejercicios más fáciles para mejorar nuestra habilidad para respirar es aprovechar el fondo de la piscina.

Lo primero es separarse un poco del lateral de la piscina, coger aire e ir descendiendo poco a poco a la parte de abajo, al mismo tiempo que se va exhalando el aire a través de la boca o de la nariz (lo que mejor te funcione). Es importante descender relajando, dejando que el aire salga despacio.

Si no te hundes hasta el fondo, es síntoma de que no has expulsado todo el aire. Aún hay recorrido. Rejálate, y continúa descendiendo.

Una vez abajo del todo, descansa diez segundos allí y sal a la superficie. Descansa veinte segundos, y repite unas cuantas veces.

El ejercicio del 3 / 5 / 7 / 3

Una vez hayas cogido el hábito de exhalar el aire, nada unos cuantos largos de calentamiento. Después haz una serie de largos siguiendo la siguiente estructura:
  • Respira dos largos cada tres brazadas.
  • Respira dos largos cada cinco brazadas.
  • Respira dos largos cada siete brazadas.
  • Vuelve al principio, y repite tres veces.

Nadar cien metros alargando el momento de exhalar ayuda a que te des cuenta de que puedes continuar respirando más tiempo del que crees. De hecho, tras los dos largos respirando cada siete brazadas, respirar cada tres te será sumamente sencillo.

Contrasta tu mejora

Ahora toca analizar los avances: Nada 6×50 con diez segundos de recuperación entre cada serie. Respira, deliberadamente, cada 1, 3 y 5 brazadas, y expulsa el aire suavemente cada 2, 4 y 6 brazadas. ¿Cómo sientes la comparación? Si todo ha ido bien, te deberías sentir más relajado al exhalar.