Probablemente una de las cosas más sencillas del triatlón sea comprar el dorsal: entras en una web, rellenas un formulario, pagas, y punto pelota. ¿Pero a partir de ahí, qué? Sobre todo si es un larga distancia, hay que seguir ciertas pautas que hacer tras apuntarse a un triatlón que ayuden a facilitar las cosas a medida que se acerca el gran día. No todo es echarse al monte y entrenar, hay que ser previsor e intentar dejar el menor número de cosas posibles al libre albedrío.

Planifica el viaje

Es más que posible que si hablamos de un corta distancia lo tengas relativamente cerca de casa, así que la preparación previa será sencilla: a la distancia en coche añádele una hora más para las gestiones previas, desde recoger el dorsal a dejar la bicicleta en boxes, calentar, revisar la zona de transición…

Si estamos hablando de un larga distancia, la cosa se complica un poco. En primer lugar tienes que ver cuántas noches vas a necesitar estar en la zona de la prueba, y cómo llegar hasta allí. ¿Vas a ir en coche? ¿Vas a ir en avión? ¿Cómo vas a llevar la bicicleta hasta allí? Nuestra recomendación es que planifiques con tiempo, en primer lugar por la tranquilidad que te va a generar tener transporte, y en segundo lugar porque a un Ironman van tres mil personas y van acompañadas, con lo que la disponibilidad de habitaciones mengua rápidamente. Hazlo varios meses antes para ahorrarte sustos.

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Planifica el entrenamiento

De igual manera, has de tener preparada las pautas de entrenamiento con tiempo. Para un larga distancia necesitas como mínimo cuatro meses de preparación específica, así que lo mejor es que te sientes una tarde de domingo a agendar los distintos microciclos. Eso, o que busques un entrenador personal que te ayude en el camino a recorrer.

Si es un corta distancia, tendrás que pensar si la prueba a la que te has apuntado es objetivo de temporada o es una prueba más dentro del calendario que te apetece hacer, pero que no es vital. Si es objetivo, haz que los entrenamientos pivoten alrededor de ella, y utiliza otras fechas de competición como pruebas para llegar al día señalado en el mejor estado de forma.

Busca gente cerca que vaya a hacer la misma prueba

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Entrenar solo tiene sus ventajas, no lo ponemos en duda, pero entrenar acompañado hará algunas sesiones más llevaderas. Así que si tienes la oportunidad, busca gente que tenga un calendario similar al tuyo, o incluso que vaya a participar en la misma prueba a la que te acabas de apuntar, y tratad de coincidir el mayor número de días posible.

En un larga distancia se necesita una gran fuerza mental para asumir la carga de entrenamiento que vas a acometer. Si lo haces acompañado, seguro que el camino es más sencillo.

Revisa tu peso y tu nutrición

Entre todas las ventajas que tiene el triatlón, está la de que por naturaleza somos gente delgada. Pero también es algo que hay que tener atado y bien atado. A lo largo de los próximos meses vas a tener sesiones de entrenamiento muy intensas, en las que vas a quemar miles y miles de calorías. Y eso hay que recuperarlo para llegar al gran día con los depósitos bien cargados y habiendo enseñado a nuestro cuerpo a sacar lo mismo del combustible que le metamos.

Así que analiza qué ingestas vas a necesitar a lo largo de las semanas de entrenamiento, qué déficits alimenticios vas a tener y cómo solucionarlos. Lo mejor, ponerte en manos de un profesional que marque pautas que te lo hagan más sencillo.