Entrenar en cinta puede sacarnos de más de un apuro, sobretodo en día de demasiado frío o de lluvia intensa. Pero también hemos de aprender a utilizarla correctamente, dado que corremos el riesgo, si lo hacemos bien, de adquirir malos hábitos o incluso lesionarnos.

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Es por eso que aquí van una lista de cinco errores comunes al entrenar en cinta que hay que tratar de evitar:

Correr muy pegados a la parte delantera

Uno de los mayores problemas de entrenar en cinta es que afecta a la longitud de zancada. Si estamos muy pegados a la parte delantera de la máquina, estaremos reduciendo paulatinamente, de manera inconsciente, la longitud de nuestro paso. Así que trabaja el hecho de ir en mitad de la cinta, que haya unos setenta centímetros de distancia como mínimo.

No encontrar la zancada adecuada

De igual manera, nuestra zancada varía con la velocidad y el desnivel, así que trata de no sobredimensionar tu zancada: si elevas la inclinación, recuerda reducir la zancada. En este sentido, es muy importante que nunca -pero nunca nunca nunca- te sujetes de la máquina para conseguir o mantener un ritmo o una zancada. Si fijamos los brazos e impedimos que se muevan de manera natural, estaremos ejerciendo una presión negativa sobre los discos intervertebrales y la sesión de entrenamiento más que ayudando, nos estará jodiendo la existencia.

Mover los brazos incorrectamente

Cuando llevamos un buen rato corriendo sobre la cinta la tendencia natural es a perder la técnica: el cuerpo se acustumbra, ve que lo de poner un pie delante de otro es sencillo, y se relaja. Un hábito muy común es empezar a mover los brazos mal. Dejamos de llevarlos en paralelo al tronco para paulatinamente ir acercándolos al pecho, moviéndolos casi en lateral en vez de hacia delante. Sé consciente de este movimiento y corrígelo si lo observas.

Perder técnica

Tal como digo, a medida que pasan los minutos, vamos perdiendo técnica: acortamos la zancada, pegamos los brazos al pecho, bajamos la cadera, nos encorvamos… Y en vez de pisar sobre el metatarso, terminamos taloneando de lo lindo, lo que además de reducir nuestro ritmo, genera más impacto y deriva en más lesiones. Así que independientemente del tiempo que vayas a entrenar en cinta, recuerda mantener la técnica.