Salir a pedalear es una maravilla. Y en verano quizás más, que no tienes que andar preocupado por si hay nieve en la calzada, o si llevas poca ropa… Incluso hasta suele ser normal encontrarte a pocos vehículos transitando, con lo que hasta te sientes más seguro. Pero también tiene sus inconvenientes. Ya os digo yo que sí…

El agua caliente en los bidones

Lo hagas como lo hagas, a las dos horas de estar pedaleando el agua de tus bidones va a estar como auténticas babas. Cada vez que bebes, es como si te echases al gaznate un saco de arena que te raspa por la garganta hasta llegar al estómago.

Yo personalmente he probado de todo: desde usar bidones metálicos hasta dejarlos en el congelador toda la noche. Te duran fríos, pero cuánto: ¿una hora? Me podréis decir “eso que te llevas, hombre”, pero ¿joer, os imagináis una salida en pleno agosto siempre con el agua fría? Sería maravilloso, ¿eh?

Al final yo he decidido por marcar mi ruta en función de la temperatura del agua de las fuentes: recorro los pueblos que sé que tienen agua fría. Supongo que lo siguiente será incorporar a mi guía las gasolineras, para a mitad de camino entrar a por agua embotellada.

Foto: Flickr // Active Sands Beach

Foto: Flickr // Active Sands Beach

Las moscas

Lo mismo sólo me ocurre a mí, porque el otro día Iván García y Nacho Muñoz se descojonaron a mi cuenta, cuando una tropa de moscas, subiendo un puertecito a ritmo de tortuga, comenzaron a asediarme de mala manera. Claro, voy lento, lo reconozco, pero es que alguna ha llegado a acompañarme veinte kilómetros. Os lo juro.

El sudor en la cara

Hace calor: sudas. Y por mucha gorra que te pongas bajo el casco, el sudor llega un momento que desborda y comienza a caerte a los ojos. Y tienes que ir pedaleando como si fueses el Dioni: con un ojo abierto y el otro apretado intentando no ver las estrellas. No he encontrado solución. Supongo que si me llevo un pañuelito en el bolso del maillot y me paro cada cierto tiempo podría hacer un apaño…

Foto: Flickr // Active Sands Beach

Foto: Flickr // Active Sands Beach

El moreno ciclista

Aunque te pongas protección cincuenta cual Andrés Iniesta, a final de verano terminas teniendo un moreno ciclista, con las marcas del maillot y del coulotte sobre tu piel, que no puedes con él. Y eso si no resulta que compites en media o larga distancia y vas con top, que entonces la marca en la parte baja de la espalda no se te va a quitar en la vida…