¿Cansado de salir en bici con la grupeta y andar pensando «el manillar me hace un ruido raro» o pedalear con el miedo a pinchar? Antes de salir, basta que le dediques cinco minutos a pegar una revisión a los puntos más importantes para luego, cuando ya estás en carretera, entrenar mucho más tranquilo.

Manillar

Un manillar suelto, por ejemplo, podría aguarnos una salida en bicicleta por la incomodidad de estar moviéndose. Por nuestra tendencia al pedalear, posiblemente vaya ladeándose hacia izquierda o derecha, lo que hace que estemos mucho más preocupados porque la bicicleta no se los vaya, que por mantener un ritmo o darlo todo en una cuesta.

¿Qué hay que hacer? Para comprobar que está bien ajustado, basta con ponernos sobre la rueda delantera, agarrar ambas manetas y probar movimientos bruscos. Si la rueda se mueve al unísono, tenemos bien ajustado el manillar.

De igual manera hay que comprobar que los frenos funcionan adecuadamente, tanto el delantero como el trasero.

Los piñones

Unos piñones desajustados con el cambio nos fastidian un entrenamiento, seguro. Antes de salir comprueba todas las marchas, y que no hay saltos bruscos o atasques en algún diente. También tienes que revisar la cadena.

La presión de las ruedas

Como en cualquier otro vehículo, las ruedas tienen a perder presión con el paso del tiempo. Si llevamos varios días sin coger la bicicleta, es posible que al empezar a pedalear notemos que con el mismo esfuerzo, avanzamos menos. ¡Ay amigo! ¡la presión!

Es un minuto revisar que ambas ruedas están correctamente ajustadas. Haz caso a las especificaciones del fabricante, y nunca las hinches por encima de la presión indicada.

jan frodeno

Foto: triathlon.competitor.com

El casco

Los triatletas y los ciclistas somos un poco perezosos a la hora de tener que parar en medio del entrenamiento a revisar algo que notamos que va mal. Y el casco, que aparentemente debería de ser de nuestra indumentaria el que menos guerra nos dé, puede hacer un entrenamiento bastante incómodo. Porque sí, si las correas se han desajustado no vamos a parar a arreglarlo, o si lo hacemos estaremos perdiendo cinco minutos valiosísimos: perdemos ritmo, nos enfriamos, nos ponemos nerviosos…

Antes de cada salida, pruébate el casco y revisa que está bien ajustado a tu cabeza, y que la cincha funciona perfectamente. No quisiéramos tener que recordarte lo que le pasó a Jan Frodeno en Lanzarote…