Si eres nuevo en esto de la dieta paleo y no tienes muy claro qué es este tipo de dieta, aunque yo no lo catalogo así, sino más un estilo de vida que una dieta convencional al uso, te resumo en 6 puntos las reglas básicas de este tipo de alimentación:

  1. Come todas las carnes magras, pescados y mariscos.  Las gambas son caras, pero no veas qué buenas están y qué buenas son.
  2. Disfruta de la fruta y la verdura.
  3. Nada de cereales. Mejor para los pájaros.
  4. Nada de legumbres.  Sí, se acabaron los garbanzos en la sopa que prepara la abuela los sábados.
  5. Nada de lácteos. Somos el único ser vivo que consumimos leche después del periodo de lactancia.
  6. Ningún alimento procesado. Todo lo que venga en latas, cajas, bolsas, bricks y demás es malo, malo.

A grandes rasgos aquí están los principios básicos de la paleodieta. Pero vamos a profundizar un poco más en los alimentos que debemos de comer.

Vamos con los buenos. Los que deben de estar sí o sí en nuestro día a día.

Carnes magras

Cuando utilizamos la palabra “magra” hablamos de un corte lo más limpio posible de grasa.  Si es ternera, pide cadera, falda, aguja o solomillo. Te asegurarás una clara victoria en el porcentaje de proteínas VS grasas.  En esta batalla, sin duda alguna la carne más magra de todas es la pechuga de pavo sin piel. Tiene 94% de proteína por tan sólo el 6% de grasa. El solomillo tiene 65-35 o la pechuga de pollo sin piel 67-33. Evita comer la grasa de nuestros habituales filetes de ternera gorda inflada a base de granos y antibióticos. También puedes comer cerdo (evita la grasa), carnes de caza tradicionales o si eres un poco más exótico busca canguro, bisonte, serpiente de cascabel o caimán. Yo no he tenido el gusto de probarlo pero dicen que es una carne buenísima.

Frutas y verduras

Lo mejor es aprovechar las de temporada. Ahora por ejemplo los albaricoques están buenísimos. Llega la buena época del melón, la sandía o las cerezas del Valle del Jerte. ¿Existe algún tentempié más apetecible? En cuanto a las verduras, consume de todo tipo salvo los tubérculos como las patatas o los boniatos, salvo que tu actividad física sea muy elevada y las utilices como una buena fuente de carbohidratos.

Pescados

Sin duda alguna el plato estrella es el salmón. Es rico en ácidos grasos omega 3. Es un pescado de agua fría y puede prevenir enfermedades crónicas. Cocínalo sin aceite. Su propia grasa te valdrá para hacerlo a la plancha. Otras opciones muy buenas son la dorada, lubina, gallo, lenguado o cualquier pescado comercializado sin ser de piscifactoría. Eso sí, limita la ingesta de atún o emperador. Son pescados que tienen una vida muy larga, muy grandes y acumulan muchos metales pesados.

Mariscos

Aquí cada cual con su bolsillo. Gambas, almejas, carabineros, pulpo… Paro que se me hace la boca agua.

Frutos secos y semillas

Debes de tener cuidado si buscas perder peso. Si es así, limita la ingesta a máximo 100gr. Los frutos secos son alimentos ricos en grasas monoinsaturadas, que tienden a bajar el nivel de colesterol en sangre. Las nueces son el alimento estrella dentro de este grupo. Otras opciones son las almendras,  los anacardos, los piñones, las castañas, las avellanas o las semillas de sésamo. Eso sí, siempre los frutos secos crudos. Los mix de las famosas marcas comerciales están muy ricos, pero no son lo más recomendable. Están llenos de grasas trans.

 

Lo costoso a la hora de empezar con una dieta paleo es el tema del desayuno. Parece ser que si en una mesa no hay café, tostadas, bollos, pan o mermeladas como que no es lo mismo. ¿Por qué nuestro cuerpo nos demanda estos alimentos por la mañana y no comernos por ejemplo un salmón con verduras? ¿A las 14:00 sí te lo comerías y a las 08:00 no? Todo es un tema de cabeza. El cuerpo no entiende de horarios. Si tú le acostumbras durante toda la vida a darle hidratos por la mañana, lo normal es que siempre te apetezca comerlos nada más levantarte.  Pero puedes cambiar esta tendencia. Te recomiendo empezar introduciendo poco a poco algo de salado. Ya sé que meterte un bacalao nada más saltar de la cama a priori no es un plato de buen gusto, pero una tortilla o unas lonchas de jamón serrano a lo mejor sí.  De ahí que luego pasar a la carne o al pollo puede que te sea más fácil.  Es una tarea complicada, sobre todo si eres adicto a la droga del azúcar (no es una ofensa, es la verdad, crea adicción) pero debes de habituarte a ingerir proteínas por la mañana.

¡Ánimo! Si consigues superar esta etapa tendrás el camino allanado para disfrutar al máximo de este estilo de vida.