El neopreno es una de las prendas que hay que cuidar con mucho cariño si queremos que nos dure. Una vez  hemos elegido qué neopreno se adapta mejor al uso que le vamos a dar y a nuestro bolsillo, lo mejor es seguir unos pequeños consejos prácticos para alargar su vida útil. Además, el neopreno es como el traje de superhéroe de los triatletas. ¿Te imaginas a Superman con su traje decolorado y la capa llena de enganchones?

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A continuación te presentamos 5 trucos fáciles para prolongar la vida de tu neopreno y que siempre esté en las mejores condiciones para la competición.

1. Lavado

Sí, reconozco que es un verdadero aburrimiento, pero la sesión de todo triatleta no termina hasta que no tiene su neopreno listo y revisado para su próxima sesión. Si la pereza te puede, piensa en los 300-800 euros que te has dejado en él y que por no lavarlo, vas a destrozar. Un consejo: no se te ocurra meterlo en la lavadora, ¡¡por favor!!

Una vez concluida la competición o el entrenamiento, agua dulce para limpiarlo bien. Evitar siempre la sal y el cloro, porque acabarán dañándolo. El agua salada puede causar que el neopreno pierda flexibilidad, y un traje no enjuagado acabará oliendo mal. Aquí ya cada uno tendrá que adaptarse a sus posibilidades: si tienes manguera en tu casa, bastará con darle un buen manguerazo con agua fría; otra opción es meterlo en la ducha o en la bañera y enjuagarlo bien. Comprueba que la cremallera está bien limpia.

2. Empapado

Cada cierto tiempo, dedica 15 minutos a empapar tu traje de neopreno en agua limpia y tibia. Hay que afrontar también una realidad: cuando el traje va acumulando kilómetros, hay un olor que empieza a apoderarse peligrosamente de él. Cuando llegamos al punto óptimo, ese olor ya se ha apoderado de ti mismo y todo te empieza a oler igual. Por eso, qué mejor idea que aprovechar este punto de empapado para remojar tu traje con algún champú de bebé o suavizante con aroma. Tampoco te pases, no vayas a oler a bebé en la salida de tu próximo triatlón.

3. Secado

Una vez enjuagado/empapado, no lo dejes a remojo hasta la próxima vez que vayas a utilizarlo,  no sea que le salgan ranas. Paso siguiente, colgarlo. Pero no lo cuelgues como una camisa, ¡¡que es un neopreno y pesa mucho más!! Si lo cuelgas así, acabará deformándose. Cuélgalo siempre del revés y si lo haces en una percha, que sea por la mitad. Tampoco es mala idea colgarlo en cualquier barra horizontal, en la mampara de la ducha, o si tienes una superficie horizontal, puedes extenderlo y darle vuelta y vuelta, como si de una barbacoa se tratase. Eso sí, por favor, evita que se churrusque como la panceta, el sol es el mayor enemigo de tu neopreno. El sol hará que se vaya estropeando en el color y en la flexibilidad. Si no te quieres quedar un día con él en la mano, sécalo siempre a la sombra, tarda más, pero durará mucho más.

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Una vez esté bien seco por dentro, dale la vuelta para secar el otro lado. La humedad, junto con el sol, son los peores amigos de nuestro neopreno.

4. Inspección de daños

Antes de que guardes el traje, revisa cualquier rotura o enganchón. Es fácil arreglarlas cuando son pequeñas, aquí te enseñamos cómo hacerlo.

5. Guardar con cuidado

Ya limpio y totalmente seco, hay que guardar el neopreno en el armario, y para tal función elegiremos una percha ancha de plástico o madera para que la zona de los hombros no se deforme (vale una normal con una espumas añadidas, sujetas con un poco cinta). Se desaconseja el uso de pinzas porque dejan marcas. Y para colgarlo es conveniente hacerlo del revés, metiendo los brazos dentro y situando la zona de las piernas sobre la percha.

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Y el último detalle, si tenemos previsto dejarlo guardado durante una larga temporada, se centra en echarle polvos talco y cubrirlo con una bolsa, evitando que el aire y la luz incidan de forma directa.

Ya nos gustaría a muchos que nos trataran como a un neopreno, ¿verdad? 😉