Compartir la carretera no es sencillo, lo tenemos más que asumido, pero debería ser posible. Ahí van cinco cosas que los ciclistas quisiéramos que los conductores supiesen. Lo mismo así convivir en la carretera sin víctimas era más sencillo para todos.

Nos sentimos invisibles

Es muy frustrante para nosotros ver como fin de semana tras fin de semana hay algún accidente en el que se ven involucrados ciclistas. Estamos ahí, vamos con bicicletas llamativas y maillots de colores. Simplemente es fijarse un poco, de verdad…

Cuando protestamos, es porque sentimos el peligro

Si nos adelantan sin guardar el metro y medio de seguridad, vamos a increpar e insultar al conductor de turno. Y no lo hacemos por gusto, de verdad. Y si nos paramos en un semáforo momentos después y llamamos de todo menos bonito, es porque en ese metro y medio nos va la vida, así de simple. Ójala no tuviésemos que gritar nunca, ni discutir. Eso significaría que no hay peligro para nadie.

Si vamos de dos en dos es por algo

No vamos a mentir: salir a pedalear en solitario es muy aburrido. Por eso si salimos en grupo vamos en parejas para poder hablarnos. Además la ley nos lo permite. Así que no es necesario que nos griten para que nos pongamos en fila de a uno, porque no, ni tienen razón ni nos es divertido. Y hacemos ésto para disfrutar.

Foto: Flickr // Gianmarco Galbati

Foto: Flickr // Gianmarco Galbati

La mejor manera de avisarnos de un peligro es no hacerlo

Aunque no lo parezca, los ciclistas vamos con mil ojos en la carretera. Estamos tan acostumbrados a los sustos que siempre estamos atentos, con lo que si vienes por detrás y quieres avisarnos, tranquilo: probablemente no tengas ni que hacerlo. Por supuesto no nos den el cláxon, que eso sí que puede asustarnos de verdad. Y ya saben, si lo que quieren es que nos apartemos para pasar… Mejor espera a tener un momento para adelantarnos, darnos nuestro metro y medio, y santas pascuas.

Seguimos las normas de tráfico

Muchos conductores nos echan en cara que hacemos caso omiso a las normas de tráfico, que parece que la carretera es nuestra, pero es mentira: un estudio realizado en 2015 por la Universidad de Colorado entre 18.000 personas demostró que solo un ocho por ciento de los ciclistas se saltan las normas de circulación. De hecho, también hay estudios que indican que el noventa por ciento de los ciclistas paramos en los semáforos.