Quedan un par de meses para que empecemos a calzarnos el neopreno -bueno, aquellos que entréis en él, no como yo- y volvamos a nadar en el mar, en lagos y ríos. Vuelve la natación en aguas abiertas, chavalada. Probablemente estéis contando los días que faltan como yo. Así que ahora terminar de prepararnos en la piscina. Ahí van cinco cosas muy sencillas que podemos hacer y que harán que una vez empiecen las competiciones en aguas abiertas, partamos realmente la pana. O que marquemos la diferencia, dicho finamente.

Aprende a llevar recto el brazo en el recobro

Ya sé que nos hemos pasado la temporada trabajando la técnica y doblando bien el brazo, pero… si os fijáis en los élite, veréis que en mayor o menor medida llevan recto el brazo en el recobro. ¿Por qué? Porque al llevar neopreno (que es como nadamos la mayoría de las veces en competición), ésto reduce la carga sobre los hombros y al nadar en aguas en movimiento, el triatleta tiene más libertad de movimiento.

Prueba a aumentar la frecuencia de braceo

Nadar con una cadencia elevada de braceo es muy útil en aguas abiertas, dado que te da más impulso entre las olas y corta el agua de manera más eficiente. No tiene que necesariamente suponer más esfuerzo. Es como cuando sobre la bicicleta bajamos una marcha y pedaleamos más rápido.

Nada pegado a tus compañeros de entrenamiento

Ya lo dijo Antonio Gala en su momento: los españoles nos tocamos poco: En la piscina estamos habituados a tratar de molestarnos lo menos posible, pero a medida que se acerca la época de competiciones, habría que hacer exactamente lo contrario, buscar el contacto y tratar de emular las condiciones naturales de aguas abiertas. Aquí la recomendación es tratar de hacer las series dos o tres compañeros en paralelo. Ya os digo yo que vais a nadar más rápido -porque os vais a picar- y el corazón se os va a disparar de pulsaciones.

Respira a ambos lados

¿Para qué carajos sirve? ¡Pero si es un sufrimiento innecesario! Pues mirad, sirve para varias cosas: en primer lugar ayuda a buscar la simetría de nuestra brazada, y en segundo lugar nos ayudará en competición a ubicarnos mejor dentro del agua. Muchas veces perdemos referencias por mirar a un mismo sitio y terminamos nadando de más. En cambio, si nos acostumbramos a, por ejemplo, respirar cada tres brazadas, nos aseguraremos el doble de puntos de referencia.

Aprende a sacar la cabeza y revisar el horizonte

En la línea de lo comentado en el anterior punto, es muy útil entrenar en la piscina lo de respirar sacando la cabeza hacia delante. Por ejemplo, nuestras primeras brazadas en cualquier triatlón probablemente sean con la cabeza mirando al frente. ¿Por qué no practicarlo ahora y así ganar tiempo?