El que diga que no se pone nervioso antes de una competición, miente como un bellaco. Todos nos ponemos nerviosos. Otra cosa es cómo lo gestionemos. Unos lo llevan bien, y parecen calmados, y otros lo llevamos como el culo: que si el neopreno no se me ajusta bien, que si las nuevas zapatillas de ciclismo quizás me quedan grandes, que a ver si las zapatillas de correr me van a hacer daño…

La buena noticia, si te estás sintiendo identificado, es lo que decía al principio: no estás solo. Ahora la pregunta es… ¿qué se puede hacer para reducir esa ansiedad, o al menos impedir que nos afecte?

Mantente mentalmente ocupado

Un problema habitual en los triatletas es que llegamos a la zona de boxes demasiado pronto, dejamos la bicicleta, la ropa… y aún queda un rato largo hasta que den el pistoletazo de salida. Y entonces empezamos a pensar y a comernos la cabeza como si tuviésemos 16 años y estuviéramos a punto de tener una cita con la tía buena del instituto: hostias parece que hay corriente en el agua, no me siento muy allá, habré entrenado lo suficiente…

Como consecuencia, nos empezamos a agobiar y, queramos o no, esto termina afectándonos en la carrera. Nuestra recomendación, mantenernos ocupados: tarda un poco más en llegar, quizás deja cosas pendientes para hacer allí mismo en el box, busca a gente con la que hablar, incluso ayúdales, revisa las ruedas… Tareas que sean menores, pero que hagan que el tiempo se te pase y eviten que te pongas a pensar en aquello que no debes.

Averigua qué estado mental es mejor para ti

Como decía al principio, la ansiedad cada uno la afrontamos de una manera: unos hablan demasiado, otros se callan por completo, otros estiran apoyados en un árbol como si fuesen uno de los cuatro fantásticos…

Descubre qué habito es mejor para ti. ¿Estás más calmado en silencio? Pues estate en silencio (aunque haciendo cosas, como hemos dicho en el punto anterior). ¿Que si te pones a hablar como una cotorra apenas piensas en la competición? Pues nada, como si fueras tertuliano de La Sexta.

Busca tu manera de ser media hora antes de competir, y adelante con ello.

Piensa en tus carreras como etapas que hay que pasar, como entrenamientos

En muchas ocasiones nosotros mismos nos metemos presión dándole más importancia de la que tienen a determinadas pruebas en nuestro calendario. Es de entender que estemos nerviosos en una prueba en concreto que llevemos meses preparando, pero en las que hay por el camino, en esas quítate la presión pensando que son un entrenamiento más.

Y es que es cierto: son pruebas que nosotros o nuestros maravillosos entrenadores nos han puesto para que nos probemos, para que veamos cómo estamos, qué nos queda por mejorar o, qué cosas, para que simplemente disfrutemos de un día de competición.

Foto: Flickr // Gary S. Crutchley

Foto: Flickr // Gary S. Crutchley

Visualízate compitiendo

La hora previa, o los treinta minutos que preceden a la competición son un corto espacio de tiempo comparado con lo que te viene después. Imagínate que te has apuntado a una prueba dentro del calendario de triatlón de larga distancia. ¿Qué te quedan por delante? ¿Diez horas? ¿Doce? ¿Qué son media hora en un tiempo tan largo? Así que si te quieres poner a pensar, visualízate nadando, o en el segmento de bicicleta, busca buenas sensaciones, o imagínate calzándote esas pedazo de zapatillas de correr que te has agenciado en la T2… O mucho mejor: imagínate entrando en meta, levantando los brazos, diciéndote a ti mismo “Sí, lo he hecho“.

Relax, colega

No nos olvidemos en ningún momento que el triatlón, al menos el nuestro, el de los populares y los grupos de edad, va de disfrutar. Es un hobbie al que dedicamos una buena parte de nuestro tiempo, pero nada más. Ni le vamos a competir a Fernando Alarza la victoria en el Barcelona Triathlon, ni a Víctor del Corral en el Ironman de Niza. Competimos contra nosotros mismos, y tenemos que tomárnoslo con la calma de que hacemos ésto para pasárnoslo bien.

Así que si vienen nervios y preocupaciones antes de la carrera, a la vocecita interior esa que toca las narices, le decimos “cállate la boca”, y punto pelota.