A la hora de entrenar triatlón, y más si cabe en el de larga distancia, los deportistas tendemos a hacer caso a una serie de frases hechas, costumbres o mitos que, sin base científica, se han extendido como la pólvora. Ocurre también con los maratonianos o los ciclistas. «Correr es perjudicial para el cuerpo, te destrozará las rodillas y las caderas, y te dejará hecho un cristo», dicen a menudo quienes no practican deporte. Sin embargo, estudios científicos indican que el running es beneficioso para piernas y pulmones. ¿Qué hay de verdad y qué hay de mentira en todo esto?

Los triatletas no necesitan entrenar la resistencia

Un estudio de la Universidad de Alabama desveló hace más de una década que el entrenamiento de resistencia mejoraba la economía de carrera entre un ocho y un diez por ciento. Como dice Eric Cressey, uno de los más prestigiosos entrenadores norteamericanos: «para los amantes de las matemáticas: eso son entre veinte y veinticuatro minutos en un maratón de cuatro horas«. En un triatlón de larga distancia puede ser la diferencia entre lograr tu objetivo o no.

Por otro lado, investigadores franceses descubrieron que incorporar dos sesiones de fuerza a la semana, durante catorce semanas, incrementaba la fuerza máxima y la economía de carrera en triatletas, manteniendo la potencia constante. Razón más que de peso para entrenar, sin duda.

Hay que estirar antes de entrenar

Falso por completo. Holley Kenney, entrenadora con base en Austin, Texas, lo explica claramente: «Es un mito porque tus músculos no están preparados, y es muy importante que estén calientes antes de estirar. Incrementar la temperatura de tus músculos los hace más flexibles, hasta un veinte por ciento. En cambio, no tener la temperatura adecuada hace que se incremente el riesgo de lesión». En todo caso, si vas a salir a rodar, lo más beneficioso para tu cuerpo es que calientes y solo estires al finalizar el entrenamiento. Si vas a realizar series de intensidad, puedes hacer estiramientos muy suaves, y dinámicos, tras haber calentado al menos quince minutos.

Correr reduce tu masa muscular

Este mito tiene algo de razón, pero tampoco conlleva que nos preocupemos. En el caso de los triatletas, que combinan el running con otras dos disciplinas, menos aún. Correr solo debilita el músculo en casos muy específicos: al final de una prueba de larga distancia, por ejemplo, cuando apenas se ha realizado ingesta alimenticia y se combina con una tirada larga o semanas de mucha intensidad. En palabras de Jason Fitzgerald «un planning más realista simplemente hará que no se gane músculo. El peso permanece constante, y el músculo se puede mantener incluyendo entrenamiento de fuerza«.

Las tiradas largas, de tres horas

La gran mentira de aquellos que se preparan para un larga distancia. Las tiradas largas han de ser, como mucho, de dos horas. Lo que se puede hacer, si se quiere emular la prueba, es correr los últimos cinco kilómetros a ritmo de media maratón. Pero acumular kilómetros por acumular no aporta valor a ningún entrenamiento. Sería, lo que Don Fink, autor de Atletas de hierro -posiblemente el mejor libro para debutar en distancia Ironman- llama «kilómetros de la basura».

Hay que correr todos los días para mejorar

No es cierto. Aceptamos que se necesita una planificación de entrenamientos, que no se puede dejar al libre albedrío del «ya saldré cuando me apetezca», pero con tres días por semana sería suficiente para mejorar nuestra carrera a pie. No va de correr mucho, va de de correr bien.

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