Todos sabemos de la importancia de la natación en triatlón: pocas pruebas se ganan en el agua -que se lo digan a Richard Varga- pero bastantes se pierden en este segmento -que se lo digan a Mario Mola, que lo ha sufrido en varias ocasiones-. Y en GGEE es exactamente igual. Así que si sabemos cuáles son los mayores problemas con los que nos podemos enfrentar, tendremos gran parte del terreno ganado: podremos entrenar las distintas situaciones con anterioridad y que no nos pillen desprevenido.

Agua dulce / agua salada

Ahhhmigo, nadar en aguas abiertas tiene poco que ver con nadar en la piscina de 25 metros en la que entrenas habitualmente. Ahí no hay oleaje, no hay corrientes, no hay incluso tragos de agua que sepan a mil demonios y le sienten a tu estómago como el culo.

Nadar en aguas abiertas conlleva cambiar completamente el registro de aquello a lo que estamos acostumbrados, y está claro que antes de una competición, o de que empiece la temporada, hay que coger el hábito y enfrentarse al medio. Si vives en la costa y tienes acceso al mar, incluye al menos una sesión a la semana en aguas abiertas. Si vives en interior, busca un grupo de triatletas que quieran también entrenar la natación e intentad ir a nadar a algún lago o río que permita el baño.

La desorientación

De igual manera, en la piscina orientarte es sumamente fácil. Pero no así en aguas abiertas: en primer lugar porque habrás nadado muy pocas veces en ese punto exacto (como mucho que hayas participado en ediciones anteriores de la prueba) y en segundo lugar porque con mucha gente alrededor braceando como posesos es muy difícil tomar referencias.

Hay dos maneras de mejorar: En primer lugar incluir en nuestras sesiones de entrenamiento ejercicios para respirar hacia adelante, algo que es básico en los primeros metros de cada prueba, y hacia el lado contrario del que estamos habituados. Esto nos permitirá ir ubicándonos en carrera en todo momento sin perder eficiencia de nado. Por otro lado, si dentro de la piscina le pedimos a algún compañero que nos dé feedback de cómo es nuestra natación, y hacia qué lado tenemos tendencia a desviarnos, podremos practiar de cara a las aguas abiertas.

Foto: La Jolla San Diego

Foto: La Jolla San Diego

Los golpes

Que levante la mano el triatleta que a lo largo de su carrera no se ha llevado una buena guantá en el segmento de natación. Bien, vale, no veo ninguna.

Por desgracia todos, en mayor o menor medida, hemos sufrido los golpes. Es algo inevitable y nos tenemos que acostumbrar a ellos. Y la mejor manera de tratar de asumirlo, o de minorar el riesgo de llevarnos una buena patada del que tenemos delante, es aprender a nadar en grupo. Incluye en tu entrenamiento sesiones en las que cuatro o cinco personas tengáis que nadar en el mismo carril, tratar de adelantaros, cruzaros a lo largo de la calle… Es decir, hay que aprovechar la piscina para emular lo máximo posible las condiciones en aguas abiertas.

Y si como comentábamos hace un momento puedes ir a nadar acompañado al mar o al río, mucho mejor.

Problemas con el neopreno

Si no estás acostumbrado al neopreno, tienes un pequeño problema. Y no solo porque sea un elemento extraño que cuesta ponerse y cuesta quitarse, sino que además nadar con él al principio es un incordio para nuestros hombros. Además están las rozaduras en la zona de la nuca, que es una de las mayores novatadas que se pueden pagar en triatlón.

Acostúmbrate a entrenar con él y que llegada la época de competiciones sea para ti una segunda piel. Y por cierto, si en algún momento se te raja, comienza a agrietar o estropea, echa mano de nuestro manual de cómo reparar un neopreno.

Las gafas

Nos dejamos un pastizal en gafas de natación y luego nos dan mil problemas. Si se te empañan, aprende a parar en medio de la calle para quitártelas un momento y limpiarlas, o incluso no tengas miedo a parar una serie para emplear cinco segundos en esta tarea: casi es parte del entrenamiento.

Por otro lado, aprende a nadar también sin gafas: nunca sabes cuándo un golpe de un rival puede dejarte sin ellas. Alistair Brownlee las perdió en medio de la Gran Final de las WTS de Chicago en 2014 y aún con ello salió del agua de los primeros. Por algo será…

Foto de portada: Total inmersion