Qué malo es eso de compararse con otras personas en el deporte. Pero si encima ese deporte es la natación, ni te cuento, porque solo te puede llevar a la frustración más absoluta el ver que en cada largo te meten media piscina y por más que das a los pies y manos, no hay manera de recortar metros. Siempre la misma pregunta, ¿por qué no puedo nadar como ellos?

Por una parte, es algo normal compararse con los nadadores de las calles adyacentes, y en cierto modo es hasta sano porque te das cuenta de la capacidad de mejora que tienes por delante. Pero, por otro lado, no es sano frustrarte con los diferentes resultados en el agua. Aquí tienes algunas razones para centrarte en tu propia natación y no en la de tus compañeros de piscina:

Cada deportista, cada triatleta tiene su propio ritmo de mejora

Ya sé que es muy frustrante ver que gente que ha empezado más tarde a nadar que tú te pase como un avión por tu misma calle y no puedas hacer nada. Y ya ni te cuento cuando viene un niños de 14 años y ni te pide paso, simplemente te hace una pasada por la izquierda que te deja muerto.

Quédate con que cada uno tiene su propio ritmo de mejora nadando. Para algunas personas es muy rápido y espectacular, mientras que a otros deportistas necesitan más tiempo para ir viendo sus primeras mejoras. Es mucho más normal de lo que crees el mirar hacia los lados y sentirse desanimado porque todo el mundo nada mejor que tú, pero eso no significa que lo vayan a hacer así siempre. Pueden llegar a estancarse en un cierto nivel y no avanzar apenas, mientras que tú vas avanzando poco a poco hasta llegar a niveles que nunca imaginaste.

No creas que a los demás les cuesta menos que a ti

Para muchos nadadores el ver que el resto de compañeros de equipo van como un tiro en carrera no es algo motivador ni inspirador, simplemente es desmoralizante. Nos hacemos una idea errónea en nuestras cabezas de que son invencibles y que nunca vamos a poder alcanzar su nivel. Gran error.  Hemos perdido la batalla antes de disputarla. Y el resultado de las carreras no es otro que la idea preconcebida de lo que ya teníamos en nuestra cabeza: no podemos con nadie porque nos sentimos inferiores antes de salir a nadar.

No nos hagamos líos. Los demás experimentan los mismos mecanismos mentales que nosotros. Tienen las mismas luchas interiores que nosotros. Los mismos momentos de dudas y falta de motivación. También saben lo que es convivir con el estrés en su vida personal y profesional, horarios ajustados, familias, niños, parejas… son humanos, igual que nosotros.

Mira a tus compañeros de piscina tal y como son, no los veas como super héroes de la natación, son personas, igual que tú. En el momento en que los veas como alguien más humano, dejarás de tenerlos en un pedestal en el que están ahora.

salida natación

Foto: Infinitri Sports

Deja de comparar tus debilidades con las fortalezas de los demás

Haz el favor de creértelo de una vez y darte cuenta que tienes mucho dentro por sacar. Siempre va a haber alguien mucho mejor, con mejor genética y más rápido que tú nadando. Pero no compares siempre tu parte más débil (lesiones, entrenamientos que te saltas por temas profesionales, carreras malas, etc.) con lo mejor de los demás. Si seguimos pensando así, ya estamos poniéndonos en una situación de inferioridad. Nunca va a haber nadie mejor tú, grábatelo en la cabeza y sal a demostrarlo nadando.

El éxito no siempre es ser el más rápido

No es que no haya que mirar siempre lo que a otras personas les ha funcionado, pero tampoco hay que obsesionarse. Puede servirnos para aprender de los errores que han cometido. Pero esperar los mismos resultados que otros nadadores puede ser el comienzo de prepararse para una nueva decepción. La versión de tu éxito no tiene que ser la misma que la del que nada en la calle de al lado, tu éxito es tan diferente del resto como lo eres tú. ¿Cuántas veces oímos hablar del nuevo Michael Phelps?

El mismo Phelps sabe mejor que nadie el sinsentido de estas odiosas comparaciones. Desde su camino a Atenas 2004 hasta su octavo oro en Pekín, siempre tuvo que escuchar comparaciones entre él y Mark Spitz (cosa que todavía no ha terminado, a pesar de que Phelps sea el nadador con más medallas en los Juegos Olímpicos de todos los tiempos. Ahora el debate está es saber quién es el mejor atleta de todos los tiempos).

“Quiero ser el primer Michael Phelps, no el segundo Mark Spitz”, una frase del tiburón de Baltimore que lo dice todo.

Aprende del mejor. Inspírate en lo que hacen. Mira lo que están haciendo y entenderás que tú también puedes hacerlo. Pero no te compares con ellos.

michael phelps

Foto: Reuters

Las comparaciones son odiosas

Ahora ponte que tienes que decidir cómo llamar éxito a tu entrenamiento nadando. ¿Lo vas a hacer dependiendo de cómo naden los demás? ¿Serás mejor o peor dependiendo de que nades más rápido que fulanito o menganito? ¿O lo normal es que te compares con tu nivel de hace unos meses?

Chad le Clos no quiere que se le recuerde como el tío que le hizo perder a Michael Phelps su tercera medalla de oro consecutiva en el 200m mariposa. Quiere que se le recuerde como un gran nadador en sí mismo, por su propio derecho.

Cuando tu éxito está unido a la experiencia de otra persona, a las victorias y derrotas de otra persona, tus éxitos quedan relegados a un segundo término. Y es tu natación, no la de los demás, no lo olvides nunca.

cómo se nada mejor

Foto: Flickr // ironmantexas

Fuente: swimswam

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