Apuntarse a un ironman, o a un ultraman, o a cualquier cosa que acabe en man -salvo Guarroman, que es un pueblo situado al norte de Jaén- es un reto maravilloso que hay que plantearse y planificar con muchísima antelación. Pero claro, hay un problema en todo ésto: visualizar la prueba viéndonos a nosotros competir en ella es muy complicado. Por otro lado, la incertidumbre de que factores externos puedan influir en cómo entrenamos para ella, es muy elevada. Fijaos si no en mí: todo un año entrenando para competir en el Ultratri, hipotecando la temporada, y luego no pude competir. En fin, cosas que pasan.

Por eso, dentro de nuestra planificación hemos de incluir objetivos a corto plazo. Recordad que cuando decidamos qué queremos conseguir, debemos buscar objetivos que sean realistas, alcanzables, medibles, relevantes y definidos en el tiempo.

Por qué molan los objetivos a corto plazo

1.- Incrementan tu confianza y tu autoestima: lograr objetivos es maravilloso, y si a lo largo del calendario podemos lograrlo en varias ocasiones, mejor que mejor. El truco para habituarse a trabajar así es hacer listas de cosas e ir tachando a medida que lo conseguimos.

2.- Te proporciona puntos de apoyo con los que calibrar si lo estás haciendo bien: Imagina que tienes un objetivo de temporada que es un ironman en agosto. Si a lo largo de la temporada has ido cumpliendo con los objetivos a corto plazo puestos, ya sea lograr mejorar en piscina una marca, o participar en una serie de triatlones intermedios con unos ritmos de carrera, en teoría y si nada se torciese llegado el día de competición en el larga distancia deberías hacerlo tal y como tenías previsto. Si en cambio no vas cumpliendo los objetivos parciales… algo falla, y esto te permite rediseñar la estrategia para poder llegar al día de la prueba con opciones.

3.- Te da impulso para lograr los retos de más envergadura: como si de piezas de dominó se tratase, ir superando los distintos objetivos a corto plazo te ayuda a lograr el siguiente, porque además está muy pegado en el tiempo. Si en cambio estuviese alejado varios meses… el efecto de las cosas que logramos termina diluyéndose.

4.- Infunde sentido de la responsabilidad: el único responsable de alcanzar las metas impuestas, eres tú. Así que si quieres lograrlo, tienes que tirar de disciplina y saber que sólo tú puedes dar los pasos necesarios.

5.- Requieren ponerse las pilas: Si tenemos un objetivo a varios meses vista, podemos permitirnos holgazanear un rato. Pero si en cambio sabemos que para conseguir alcanzar nuestra meta particular apenas nos quedan quince días… Hay que ponerse manos a la obra. Y qué hay mejor que estar constantemente activo, chavales…