A principio de temporada, todos tenemos nuestros objetivos: nuestro primer 10K, nuestro primer triatlón, nuestro primer ironman… Empezamos a entrenar con muchas ganas, pero luego nos damos de bruces con la realidad. Empieza a hacer frío, empezamos a sufrir demasiado estrés en el trabajo y cuando llega el momento de entrenar, las ganas son lo último que tenemos. Que si ya lo haré mañana, que si hoy estoy muy cansado, que si mejor en el sofá…

Y unos por otros, la casa sin barrer.

Aquí van unos cuantos trucos que te ayudarán a conseguir ponerte las zapatillas y salir a entrenar:

Correr en grupo

Ya lo dijo Daniel Corleone en su momento: entrenar en grupo es mucho mejor que entrenar soloEstando en grupo aprendemos a esforzarnos más. Si un compañero se nos distancia en una serie de 1.000, apretamos los dientes y tiramos un poco más, cuando estando solos, probablemente no podríamos haber dado ese extra de sufrimiento. Las excusas se minimizan y hay ratos de descanso en los que comentar, reír, apoyarse. Así que si no tienes grupo de entrenamiento, busca uno con el que salir algún día a la semana. Seguro que te será más fácil abandonar las excusas y el sofá.

Cambiar los circuitos de carrera a pie y bicicleta

Si hay algo completamente negativo para el entrenamiento es la rutina. Si todos los martes y los jueves salimos a entrenar por los mismos sitios, sin novedades, sin rutas por conocer, sabiéndonos de memoria cada curva, cada semáforo, cada recoveco… Llegará un momento en que no nos llame absolutamente nada salir a entrenar. Así que varia los recorridos, distrae la mente y mantente ocupado sin saber qué te espera a la vuelta de la siguiente esquina. Mi truco: no parar en los semáforos, obligándome así a seguir corriendo por recorridos que no conozco, y procupar no pisar dos veces por el mismo tiempo, lo que hace que a medida que corro, ir decidiendo el camino.

Escuchar música o la radio

Lo habitual es escuchar música, pero muchas veces caemos en la rutina de escuchar las mismas canciones. Así que os diría que algunas veces está bien escuchar la radio, gente hablando, alguna tertulia o, incluso, algún podcast. En las tiradas largas es fundamental llevar algo en los oídos, porque si no, lo único que escucharemos son nuestras ganas de volvernos para casa.

Compite siempre que puedas

Quizás no hay que llegar a mis niveles, que me gusta un dorsal más que a un tonto un lápiz, pero muchas veces podemos sustituir un entrenamiento de intensidad alta por una competición. Por ejemplo, carreras de seis u ocho kilómetros, que en todas las ciudades las hay los fines de semana, pueden ser un acicate magnífico para hacer deporte. Es más, si en la cabeza tenemos una media maratón, o incluso un maratón, las semanas previas pocos entrenamientos nos saltaremos: podrán más las ganas de hacerlo bien el día de la prueba, que las ganas de sentarnos en el sofá.

Buscar información motivacional

Muchas veces estás en casa pensando si vas a entrenar, dudando, y te da por entrar en youtube, ver un vídeo sobre el Norseman, por ejemplo y te cambia la cara. Y piensas que querrías ser tú quien nada en ese fiordo, quien pedalea 180kms entre lluvia y frío, y quien corre una maratón de montaña y alcanza la meta entre lágrimas. Y entonces dices que qué narices, que el primer paso es salir a entrenar ese día. Y quien dice un vídeo, dice una fotografía, o un tweet de Javier Gómez Noya, u hojear algún libro de running de los que tengas en la estantería. Lo que sea, pero que te saque a entrenar.

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