No es la primera vez que Eduardo Pinedo y María Luisa Armesto coinciden en el podium. Ya lo habían hecho el 31 de diciembre de 2015 en la San Silvestre de A Coruña, cuando él, de 65 años, se impuso en la categoría masculina de veteranos D y ella, con 66, en la femenina. Y la historia se vuelve a repetir. Ambos se han vuelto a proclamar campeones nacional de la Milla en Ruta en su categoría de veteranos, en la prueba que se ha celebrado hace unos días en Murcia. A esta cosecha de reconocimientos hay que sumar que unas semanas antes Luisa Armesto se proclamó también campeona estatal de 400 metros en pista cubierta y que ha establecido un nuevo récord nacional  de la milla en ruta en categoría femenina.

Luisa Armesto

Una historia de amor y de atletismo que va por el medio siglo

Lo que el atletismo une, no lo separa el hombre. Y si no, que se lo digan a María Luisa Armesto y a Eduardo Pinedo. Ambos se conocieron en el mejor sitio donde uno puede conocer a su pareja, en las pistas de atletismo, que era su territorio. Eduardo estaba centrado con 17 años a los 3.000 metros obstáculos, y llegó a tener la mejor marca mundial del año para su categoría. Por lo que estaría becado en la Blume y llegó a formar parte de la selección española.

A María las medallas le llegarían más tarde, cuando descubrió su verdadera vocación, la larga distancia. Hasta entonces, probó suerte con el 800 y el 1.500 metros. Sería después de dar a luz a sus tres hijos cuando se centraría de nuevo en el mundo del atletismo y se proclamó campeona de España de su categoría tanto de medio maratón como de diez kilómetros en asfalto, distancia que también le llevaría a conseguir un bronce en el Campeonato de Europa.

Cuando se conocieron Luisa tenía 15 y Eduardo 13 y empezaron a salir a los 17. Desde entonces llevan medio siglo corriendo juntos. Los tres hijos nacidos del matrimonio son también forofos del atletismo, y ya tienen a algún nieto dando vueltas por la pista en Os Regos, en Oleiros. Forman parte del Club Atletismo Sada (CAS), donde Luisa y su hija son entrenadoras.

Luisa volvió a correr después de estar treinta años sin hacerlo a raíz de empezar a entrenar a adultos. A ella le gustaba correr más que competir y se sorprende de sus actuales triunfos. Esta corredora infatigable entrena cinco o seis veces por semana siempre una hora, y cuando tiene campeonato, un poco más.

«Ahora hay un boom absoluto con lo de correr. Y yo hace años pensaba que qué pena que la gente no sepa los beneficios de correr, es totalmente cierto lo que dicen que engancha, por la sensación de bienestar que te da. Yo con tres hijos y trabajando, llegaba a casa muchas veces muerta pero me decía, voy a correr veinte minutos. Salía y después me encontraba tan bien que decía sigo hasta media hora, y al final hacía una hora. Y llegaba a casa cargada de pilas», ¿A que os suena de algo lo que describe Luisa?

Un club de atletismo con una buena filosofía de vida

Luisa Armesto no puede estar más ilusionada con el CAS y con las iniciativas y filosofía que practica. «Aquí hemos fomentado la conciliación, que los padres no viniesen a dejar a sus hijos y luego volviesen a recogerlos, sino que se quedasen también a correr, y así empezaron en grupos de iniciación. Es una forma de unir a la familia y que entiendan mejor a sus hijos cuando tienen esa ilusión en la carrera.

También ahora en el club estamos trabajando con la ONCE y hemos conseguido que corredores sin visión puedan correr con los demás con un guía. Así se sienten acompañados. También trabajamos con Aspronaga, queremos que el deporte sea un lugar de inclusión social».

Una pareja que es todo un ejemplo para los amantes del deporte y del atletismo. Ver que 50 años después de conocerse siguen con la misma alegría y con las mismas ganas de entrenar y disfrutar compitiendo es algo que no se puede expresar con palabras. Mejor hacerlo con una imagen como la que nos dedicaron en el pódium de la San Silvestre de A Coruña en 2015.

Foto: laopiniondecoruna.es

Fuente: laopinioncoruna.es