Me gustan las cicloturistas más que comer con las manos. El año pasado viví la Perico desde dentro, este año he hecho la Shimano, para el año que viene estoy haciendo campaña dentro de Planeta Triatlón para que hagamos la Quebrantahuesos… Total, que he terminado por meterles el gusanillo en el cuerpo al resto del equipo de redacción y tenemos previsto empezar a meterlas dentro de nuestro calendario de pruebas anual. Siendo conscientes de que son otra cosa, que no son un triatlón y lo de competir, aunque algunos se lo toman muy a pecho, es algo relativo.

Las cicloturistas van del placer de pedalear, de hacerlo en grupo, de recorrer más kilómetros de los habituales y de, sobre todo, hacer las cosas sin presión. Y más si es tu primera vez.

¿Qué vas a vivir en una cicloturista si eres novato en este tipo de carreras?

Buenas vibraciones

Hay algo en esto de las cicloturistas que crea un mejor ambiente que cualquier otra prueba. Quizás es el hecho de que hay mucha más gente como tú con el mismo objetivo lo que provoca esa camaradería que se respira, o quizás simplemente son los nervios de enfrentarse a un reto que por naturaleza suele ser muy exigente. Sea como sea, una cosa te prometemos: en una cicloturista te lo pasas como un enano.

Foto: QH Press

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Los nervios de la salida

Imagináos cómo puede ser la salida de La Quebrantahuesos con 16.000 personas esperando el bocinazo, o de la Polar Gran Fondo La Mussara con 6.000. Uff. Nervios es poco. Todos con ganas de salir y comenzar a pedalear. En estas cosas, solo os diremos una cosa: relax y buenos alimentos. No hay prisa de ningún tipo. Si hay que esperar quince minutos, pues se espera. Mucho mejor eso que salir con prisas, tener un accidente tonto en una montonera, y que el día se vaya al carajo por salir con urgencias.

Foto: QH Press

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Los problemas del ritmo

Lo más natural es que en una cicloturista se vaya despacio, asúmelo. De hecho, tendrás pocas opciones de controlar el ritmo, y será más bien el pelotón en que vayas metido el que te indique qué velocidad tener en cada momento. A veces irás más deprisa de lo habitual. Dado que, como hemos dicho al principio, aquí lo importante es disfrutar del camino, no te preocupes por si haces seis horas o siete y cuarto. Es lo de menos.

Ir en pelotón

A la mayoría de los mortales nos cuesta ir en grupetas más grandes de diez o doce personas, que posiblemente es a lo que estamos acostumbrados en nuestras salidas de sábado. En una cicloturista te vas a encontrar inmerso en serpientes multicolor de cincuenta o cien personas, y eso requiere ciertas habilidades que la mayoría no tenemos.

De todas maneras, tranquilo: a medida que avance la prueba, por muchos que seáis, los distintos grupos se irán estirando y terminarás estando más o menos cómodo. Así que al principio, cuando te veas rodeado de demasiadas bicicletas y el miedo a hacer el afilador con todos te invada, tranquilo: un par de horas y estarás rodando tranquilamente.

Foto: Win Sports Factory

Foto: Win Sports Factory

Los avituallamientos copiosos

Una de las cosas que caracterizan a las cicloturistas son los avituallamientos sólidos. Si cuando sales los domingos en bicicleta envidias a todos esos curtidos y entrados en años ciclistas que son capaces de jarrearse un desayuno pantagruélico en medio de una salida, entre risas e historias, estás de enhorabuena, porque una cicloturista es tu mejor oportunidad de tener un avituallamiento contundente. Disfrútalo.

El subidón de azúcar

Al poco de uno de esos avituallamientos notarás que empiezas a sentirte bien, muy bien. Es ese subidón de azúcar que te ha dejado los niveles de glucógeno a rebosar y enciende tu metabolismo y revoluciona tu flujo sanguíneo. Nunca infravalores el valor de las golosinas, amigo… Aprovecha el subidón y vuela en las rampas del próximo puerto que se acerca.