Somos mortales, aunque no lo parezca. Y a veces -solo a veces- hay días en que no nos apetece entrenar una mierda. Y las excusas son más o menos las mismas. ¿Sabes cómo superarlas?

Hace frío / Hace calor

Venga, que ahora resulta que no sabemos lo que es adaptar nuestra ropa a las condiciones climatológicas. Si hace calor, pues salimos fresquitos, bien untaditos en crema solar, y si hace frío salimos abrigados para la ocasión. A ver si resulta que nos dejamos un dineral en ropa térmica y luego no le damos la salida que se merece…

Hoy he terminado de trabajar demasiado tarde

Ah, disculpa, no sabíamos que cerraban los parques o que quitaban las aceras… O que el rodillo dejaba de funcionar a una hora en concreto… Piensa que si hoy no entrenas, estarás quitándole un poco de punch a tu próxima prueba. Además: ¿has tenido un día jodido en el trabajo? Ten por seguro que si sales a correr un poco, a los diez minutos, cuando rompas a sudar, te habrás olvidado de jefes, de clientes, de proveedores y de absolutamente todo. Solo verás la siguiente zancada.

Foto: Flickr // Barbara Walzer

Foto: Flickr // Barbara Walzer

Aunque no tengas ganas, haz el ejercicio de ponerte la ropa y decir “voy a probar diez minutos”. Diez minutos no son nada, seiscientos segundos, ya ves. Si pasados sigues sin ganas de entrenar y quieres tumbarte en el sofá, pues lo haces, no pasa nada. Pero ya te anticipamos que en cuanto empieces vas a recordar que por cosas como estas eres triatleta. Por echarle huevos.

Estoy muy cansado

Eh, tampoco nos vale. Te recordamos que los triatletas vivimos cansados, pero que cuando nos ponemos a nadar, pedalear o correr, se nos pasa todo. Puede que vayas a un ritmo menor que en otras ocasiones, pero no te preocupes: hay días en los que lo importante simplemente es salir. Además, si estás haciendo el entrenamiento por pulsaciones, el trabajo que estás haciendo será tan válido como el de un día en el que te sientas Ussain Bold.

Ya llegarán días mejores.

Foto: Flickr // hendrikaufmkolk

Foto: Flickr // hendrikaufmkolk

Ya sumo al entrenamiento de mañana lo de hoy

Perdona bonita pero no. Una de las reglas máximas de un buen entrenamiento es no acumular sesiones que no has hecho en días previos: cargas al cuerpo más de lo que tenías que hacerlo y desordenas completamente la planificación semanal. Recuerda que nuestro cuerpo necesita unos plazos de recuperación y eliminación de la fatiga y, si doblamos entrenamientos no previstos, probablemente estemos tirando al traste todo el trabajo de los días previos -y posteriores.

¿Que finalmente no puedes salir a entrenar?, recuerda lo que hay que hacer.