No hay nada peor para nuestro cuerpo que la comida basura. Pero joder, qué buena esta. Y ahí, en esa pelea constante entre el angel bueno y el demonio estamos todos, que tras un entrenamiento de estos duros que no puedes con tu alma, nos morimos por darle un buen bocado a una hamburguesa con su queso, su pepinillo y su pan repletito de azúcares.

Pero claro, hay que evitar estas ingestas, porque puede que tiren por la borda todo el esfuerzo que hacemos por nadar más rápido, pedalear más fuerte y correr más lejos. Ahí van unos cuantos trucos para hacer más fácil lo de mirar para otro lado:

Practica la regla de los cinco ingredientes

Si en la etiqueta hay más de cinco ingredientes, no lo compres. Esta es una manera muy fácil de evitar la comida precocinada y enlatada. Y las patatas fritas, y las galletas… Y todo eso que engorda y tiene demasiada sal.

Busca los tres colores

Un estudio de 2012 demostró que la gente queremos ver tres colores diferentes en nuestros platos, y a poder ser en tres cosas distintas. Así, cuando te apetezca una tableta de chocolate con leche, o caramelos, prepárate un bol con frutos secos, fruta y pedacitos de chocolate negro: es una mezcla sana con variedad de colores, texturas y nutrientes.

Rompe con la rutina

Sólo te lleva 21 días romper con la rutina: si tú tienes asumido que a las once de la mañana se sale a tomar un café y un donut, empieza por dar un paseo a la manzana en vez de ir al café. En tres semanas, te habrás olvidado de los pasteles industriales.

Tus remates dulces, que sean sanos

A todos nos gusta acabar la comida con algo dulce. Pues prueba con frutas pequeñas: uvas, moras, arándanos. Mételos en el congelador, y al acabar cualquier ingesta, date el gustazo. Te olvidarás echando leches del azúcar.

Ten las cosas saludables a mano

Almacena productos saludables de tal manera que cuando abras el frigorífico o la despensa buscando cosas que llevarte a la boca, sean lo que veas. Que te apetece untar algo, prepara hummus y guárdalo en la nevera. Corta pimiento rojo y tendrás un tentempié cojonudo.

Conoce al enemigo

Muchas veces pecamos sin darnos cuenta. Así que hay que formarse, leer artículos sobre nutrición, revisar las etiquetas y saber qué es alimento basura y qué no. Si conoces al enemigo, posiblemente logres vencerle…

Foto de portada: Scott Barbour