El triatlón saca lo mejor de nosotros, sin duda, pero también exige mucho de nosotros: duros entrenamientos, menos tiempo para la familia, desgaste físico, dejarnos los ahorros en el mejor pulsómetro del mundo mundial… Y a veces mentalmente nos cuesta sacar todo adelante. Por eso hoy vamos a hablar de pequeños trucos con los que hacernos más fuertes del coco.

Educa a tu voz interior

La manera en que nos hablamos a nosotros mismos tiene consecuencias. Recuerda, nuestro trabajo comienza a venirse abajo con a priori inofensivos pensamientos. Si realmente te cuesta ser positivo entrenando, y tu voz interior está constantemente dándote la turra con que pares, o con que vayas más lento, o que aflojes, o que no te preocupes por la técnica, terminarás haciéndole caso.

Así que ponte firme contigo mismo, y cuando llegue un pensamiento de ese tipo, trata de encontrar un punto de anclaje que te lleve al éxito: recordar un buen entrenamiento, una entrada triunfal en meta, o superar a un rival. Lo que sea, cada uno tenemos una imagen en la memoria que nos permite dar un pequeño empujón más.

Foto: Flickr // umelog

Foto: Flickr // umelog

Preocúpate por tu lenguaje corporal

La próxima vez que vayas a entrenar en grupo, fíjate en la gente a tu alrededor: fíjate en aquellos que hacen buenas marcas, y fíjate en aquellos que no. Y analiza su lenguaje corporal. Los segundos posiblemente vayan con los hombros encogidos, arrastren los pies como así con dejadez, tengan un poco la mirada perdida, como si quisieran estar en otro sitio en vez de entrenando…

Vamos, que posiblemente hagan las cosas con desgana. ¿Tú cómo eres entrenando? Si eres de los primeros, perfecto, no hará falta que trabajes este punto, pero si en cambio eres de los segundos… Uhm. La próxima vez que vayas a la pista de atletismo, o a la piscina, cuádrate contigo mismo y ten un lenguaje corporal positivo. Vas a ver cómo poco a poco cambia el cuento.

Ríndete cuentas a ti mismo

Es frustrante -por no decir jodido- tener un mal entrenamiento y ni enterarte, o dejarlo pasar como si nada, como si echando balones fuera: que si hoy estoy muy cansado, que si llevo unos días de mucho estrés, que si daba mucho viento de cara… Ya sabes, las típicas excusas que debemos evitar.

Reflexiona y si realmente quieres desarrollar la confianza en ti mismo, primero coge el hábito de llevar un diario de tus entrenamientos, y posteriormente no busques culpables alrededor, piensa qué ha fallado en ti para haber tenido una sesión mala. Y a partir de ahí toma decisiones, por supuesto.

Aprende de los errores

No solo te puedes quedar en hacer un análisis de por qué fallan las cosas (cuando fallan). También has de encontrar soluciones para que en el futuro aquellas situaciones negativas no se repitan. Incluso algunas veces no está de mal pedir ayuda, o a especialistas, ya sea en entrenamiento, ya sea en psicología, para que te ayuden.

Foto: Flickr // Raul Lisboa

Foto: Flickr // Raul Lisboa

No subestimes tus pequeñas victorias

Esta es una costumbre muy habitual entre los triatletas: subestimar nuestros éxitos. Que te jarreas un ironman y todo el mundo te aplaude, tú le quitas importancia. Que haces MMP en un diez kilómetros, tú dices que bah, que hubo bastante gente que acabó antes que tú. Y no. No es así. Y cuando entre semana estamos entrenando, menos aún. Si en la piscina hacemos una serie de cien y hacemos un tiempazo, disfrutémoslo, contémoslo, subámoslo a facebook. Lo que sea, pero démonos cuenta de que los pequeños triunfos terminan llevando a un triunfo mucho más grande.

Y que hay que celebrar por todo lo alto.