¿Cuántas veces has pensado en vengarte de tu pareja por no poder salir en bici el sábado por la mañana porque se ha ido de compras con las amigas? ¿Y cuando te pierdes ese rodaje largo que tenías previsto con los amigos porque tienes que quedarte con los niños? Pues piensa que igual que tú desearías vengarte en ese momento, lo mismo puede estar maquinando tu pareja tras ver tus peripecias deportivas.

Hablándolo con otros amigos aficionados al triatlón hemos sacado unos patrones comunes que se repiten de vez en cuando al llegar de entrenamientos largos. Mira a ver si te sientes identificado con alguno de ellos o nos puedes aportar nuevas venganzas que hayas vivido en primera persona y que no sean precisamente casualidad.

Foto: Delly Carr

Foto: Delly Carr

Soltarte al bebé en brazos berreando

Llegar de una tirada larga de carrera a pie y que tu pareja te enchufe al bebé berreando desconsoladamente y se pire a la cama. Ésta es una de esas que nos ha pasado a todos alguna que otra vez. Llegas medio muerto con 30 kms en tus piernas, pensando en una buena ducha y una buena cena, y de repente, te encuentras en tus brazos con ese precioso bebé –tu hijo- llorando como un energúmeno. Lo mejor es hacerse a la idea de que la noche va a ser larga y que al menos los 30 kms te los llevas puestos en las piernas. ¿Venganza?

La caída casual de la bici

Dejar caer sin querer el pepinazo de bici que tienes. Lo típico, te vas a duchar después de tirarte toda la mañana del domingo en bici y cuando sales del baño ves que la bici casualmente ha ido al suelo sin querer. Aquí podemos interpretar la venganza de dos formas diferentes: o bien tu pareja no sabe el valor real de lo que acaba de tirar al suelo (si lo supiera, habría atacado por otro lado), o bien, si lo sabe, es que la venganza es doble, porque es como pegarle un rozón a un Ferrari.

Jugar con la caldera mientras te duchas

Apagarte la caldera para que te duches con agua fría. Como verás, la ducha es un tema recurrente a la hora de planear venganzas. Da para mucho juego, porque mientras estás dentro, todo es posible. Salvo en el punto 1 donde ni si quiera te han dado chance de meterte porque te han dejado al bebé berreando en brazos. El viejo truco de no me he dado cuenta y le he dado al interruptor sin querer pensando que era la luz de la terraza. Conclusión: te dejan ducharte esta vez, pero con agua fría.

Quedarte sin comida por llegar tarde

No calcular la comida y que te quedes sin comer el domingo. ¿No te ha pasado nunca?  Esto yo no sé si es venganza o mala leche, la verdad. Llegar después de una panzada de kilómetros, ya sean en bici, corriendo o nadando y que no te hayan guardado ni un triste spaghetti es una pena, pero bueno, es lo que tiene haberte pasado la mañana fuera mientras tu pareja ha estado al mando de los fogones. Un descuido lo tiene cualquiera y ha calculado mal el número de comensales ese día. Vaaaaaaaya… Y lo peor de todo es que tienes que callarte para poder seguir entrenando.

Foto: Redriders

Foto: Redriders

Una tarde de ensueño en el parque con los niños

Planear una tarde en el parque con todos los amigos de tus hijos. Esta venganza suele darse los días en los que por la mañana has tenido una prueba de media o larga distancia, cuando no te tienes en pie y te duelen hasta las pestañas. Pero, ay amigo, no te vas a librar del plan que te han preparado para la tarde.  Tú que ya te veías tumbado plácidamente en el sillón whatsappeando con tus amigos y comentando la prueba, pues va a ser que no. Tarde movidita y de pie unas horas vigilando a unos y otros para que no se te pierdan. Recuerda, triatleta por las mañanas y padre por las tardes.

La sillita del niño en el coche

Por último, entre todas las que he recopilado por mi entorno está la de la silla del bebé en el coche. Todos sabemos el follón que implica meter la bici en el coche cuando tenemos prueba. Quien más quien menos, todos acabamos comprándonos sistemas de portabicicletas para no destrozar el coche y dejar el plato marcado por todos los asientos traseros. Pero todavía quedan muchos que tienen que desmontar medio coche para luego tener que volver a montarlo cuando vuelven a casa. Imagínate volviendo de ese pedazo half que te has metido en menos de cinco horas, rojo como un carabinero del calor y del sol, todo orgulloso con tu medalla de finisher y la primera frase que recibes al llegar es… ¿has puesto ya la silla del niño en el coche? Sin comentarios..