Pocos deportes individuales hacen tanto equipo como el triatlón. Qué paradoja, ¿verdad? Y es que aunque en cualquier carrera somos nosotros contra todo y todos los que hay alrededor todos los triatletas tenemos una segunda familia a la que le debemos mucho: nuestros compañeros de club.

Horas de entrenamientos, salidas largas en bici, días agónicos en la piscina, momentos de llevarse al límite en la pista, victorias, derrotas, abandonos, el día que sale la carrera soñada. Ellos siempre están ahí y comparten con nosotros lo malo y lo bueno, nos apoyan y nos empujan hacia delante a cada momento. Por eso mismo hay algunas cosas que sólo nuestros compañeros de club entienden.

La miseria de un “DNF” o “DQ”

Pocas cosas duelen más duelen más a un triatleta que no poder acabar la carrera que llevaba meses preparando. Bien por un error en carrera, por una caída o por un abandono forzado. Recoger la bici del box sin haber cruzado la línea de meta supone una auténtica frustración, por eso nuestros compañeros siempre estarán para apoyarnos tras esa carrera desafortunada.

¿Y mis gomas?

Nos volvemos locos cada vez que salimos a competir un fin de semana. Uno se puede ir dos semanas a Tailandia con una pequeña mochila, pero si vas a hacer un triatlón a 50 kilómetros de casa prepara una furgoneta.

La lista de elementos es tan larga que siempre acabamos dejándonos algo en casa. ¿Cuántas veces has tenido que pedir gomas para poner las zapatillas en la bici a un compañero? Menos mal que todos tenemos ese compi de club metódico y disciplinado al que nunca se le escapa un detalle.

La alegría tras un parón

Tras una lesión o un pequeño descanso para volver a la carga uno de los momentos más esperados es ese día en que vuelves a compartir calle o kilómetros de bici con ese compañero al que tanto has echado de menos. Disfrutar con nuestros amigos de los entrenamientos es, sin duda, la mayor de las motivaciones.

La agonía de la derrota y la dulzura de la victoria

En la salud y en la enfermedad, en lo bueno y en lo malo; nuestros compañeros de club siempre están para ayudarnos cuando las cosas no salen bien y son los primeros que se alegran cuando nos sale una gran carrera, haciendo suyos los buenos resultados y celebrándolos como el que más.

Mañana toca sesión seria

¿Quién no ha estado en casa sufriendo, aunque sólo sea un poco, por lo que se avecina el día siguiente? Con el fin de semana suele llegar la salida de “la grupeta” y por regla general las cosas se ponen “serias”. Tanto que algunos hasta nos preocupamos por la cena y el descanso (aunque sea sábado por la noche)

El tonteo siempre presente

No vamos a negarlo, todos tenemos ese o esa compañero o compañera de club que nos toca la fibra y por su culpa ponemos la cabeza como un bombo a los demás. ¡Cuánto tienen que soportar algunos y algunas! Y es que no es de extrañar que nos derritamos de vez en cuando ya que el triatlón consigue con algunos cuerpos mucho más de lo que Miguel Ángel hizo con “El David”.