El triatlón es muy duro. Pero no ya por las intensas sesiones de natación, o de ciclismo, o de carrera a pie. No, a eso ya estamos acostumbrados. Es duro y jodido por lo que tenemos que, muchas veces, aguantar a nuestro alrededor, con frases que se repiten una y otra vez. ¿Cuáles? Por ejemplo las siguientes:

Estás más delgado

Pero no ese “estás más delgado” con el buen tono con el que se le debería decir a alguien que está cuidando la alimentación, haciendo deporte y viendo poco a poco como se incrementan los volúmenes musculares, el metabolismo vasal y baja el porcentaje de grasa. No. Cuando un no habituado a este nuestro deporte nos suelta la frasecita de marras lo hace con tono preocupado, como si estar fanegas fuese lo políticamente correcto o, mucho peor, lo entendible como sano.

Pues sí, estoy más delgado. Y que conste en acta que no corro para adelgazar, adelgazo para correr más rápido. ¿Algún problema?

Pues porque no me he puesto yo, que si no te machaco

Frase de cuñadismo extremo, dicha desde una profunda ignorancia y, todo sea dicho, un menosprecio absoluto hacia aquellos que la escuchamos. Principalmente porque quien la suelta, suele ser alguien que la última vez que hizo deporte fue intentando coger el bus, y lo perdió.

Porque sí, todos éstos que no han hecho deporte en los últimos treinta y cuatro años, se piensan que completar un triatlón es una tontería, un juego de niños. Y os recordamos una cosa: para jugar al fútbol hace falta una pelota. Para acabar un triatlón, dos.

Ahí queda eso.

¿Y has ganado?

Esta frase se acompaña habitualmente de otra coletilla: porque con la brasa que das con esto del triatlón… Cuando dices que no, que obviamente has quedado en el puesto 1.735 de 6.450 inscritos, terminan de rematar: ah, joder, yo pensé que eras bueno…

Pues mira, bueno soy, porque soy capaz de nadar 1.500 metros, por ejemplo. Algo que tú, chaval, no conseguirás ni aunque estuviéramos otro siglo más en la tierra.

¿Y encima tienes que pagar por correr?

Muy muy recurrida. Como que montar un larga distancia en Barcelona y alrededores fuera gratis y Ada Colau dijese que sin problemas, que está todo pagado. No entienden que paguemos por nuestro hobbie, como ellos pueden pagar por ir a comer pescaíto frito, un bocata de calamares o de chistorra al bar de la vuelta de la esquina.

¿Pero te ha visto un médico?

No hay que negar que se preocupan por nosotros. En el fondo nos tratan como auténticos pirados que no tenemos ni pajorera idea de qué es esto del triatlón y se piensan que no llevamos un control exhaustivo de nuestro estado físico. Por desgracia puede que en maratones haya fallecido gente por falta de preparación o por no haberse hecho las pruebas pertinentes, pero en descarga de los triatletas hay que reconocer que nosotros ese tema de la salud lo llevamos muy de la mano, afortunadamente.

¿Cuándo se te va a pasar la moda ésta?

Y claro, como se preocupan por nosotros, piensan que esto no deja de ser una moda pasajera y que dentro de unos meses pasaremos olímpicamente de la bicicleta, de las zapatillas de running y del neopreno, y que nos daremos a la buena vida de cervecitas y tapas en la terracita, resguardados del solecico.

Pues no, para todos esos que lanzan esta pregunta cada dos por tres tenemos una mala noticia: las licencias federativas siguen creciendo y cada año somos más.

Yo me pondría, pero es que no puedo con la natación

Perdona, chato, pero tú con lo que no puedes es con el deporte en general. Bueno, sí, con el fútbol sí que puedes, que en el sofá te tragas todo lo que emitan, ya sea un Bayern – Atleti de semifinales de Champions, que un Alpedrete  – Langreo de regional. Así que no digas que no puedes con el agua, que la última vez que te subiste a una bicicleta ganó la vuelta Tomy Rominger. Y fue para bajar a por el pan a la tienda del pueblo.