Una vez que la temporada de triatlón está acabada y todos nos hemos ganado un merecido descanso, llega el momento de plantear el año próximo. Quién más quien menos tiene pensado cuáles son los objetivos del año, pero la planificación no ha de empezar en febrero o marzo, cuando pruebas de 10k, medias maratones y duatlones comienzan a llegar a nuestros fines de semana. No. La planificación comienza antes. Ya hemos hablado hace unos días de que la temporada baja es ideal para trabajar la fuerza, pero también es un momento magnífico para potenciar otras habilidades que, en competición, necesitaremos haber mejorado de un año para otro.

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Así que vamos con siete hábitos, quizás sencillos detalles, que conviene que vayas tomando poco a poco -aparentemente pequeñas acciones sin importancia- cara a automatizarlos y llegados a la época de competición, tenerlos más que asumidos. Ya sabéis: algo que repetimos durante 21 días, se convierte en una costumbre.

Estira tras los entrenamientos

Entre los triatletas es una mala costumbre eso de no estirar: nos metemos entre pecho y espalda un entrenamiento progresivo de carrera a pie acabando a tope, como unos señores, y llegamos a casa, ducha, y a cenar. Y nos olvidamos de cuánto sufren nuestros músculos y articulaciones. ¡Pues no! No hay razón para escaquearse de tras cada entrenamiento, dedicarle cinco minutos a estirar. Que sigues siendo un vago, compra un foam roller. ¡Pero utilízalo! Mejorarás la recuperación muscular y ganarás amplitud y movimiento.

No hay entrenamiento fácil

En la temporada regular ya nos cansaremos de hacer tiradas largas, de esas en las que llevamos el corazón a unas pulsaciones constantes y trabajamos la fatiga a base de acumular desgaste. Pero ahora, en la temporada baja, no necesitamos ciscarnos 22kms un domingo. No. Lo que necesitamos son sesiones estresantes con gran parte del tiepo en Z4 que nos lleven a trabajar en situaciones fuera de nuestra zona de confort. ¿En qué nos va a ayudar ese punto de más en cada entrenamiento? A que en abril, mayo, junio, cuando empieza “lo bueno”, las tiradas en Z2 a nuestra patata le parezcan un auténtico chiste.

Equilibra la vida personal

A lo largo de las temporadas llega un momento en que nuestras parejas están de nuestro deporte -y de nosotros- hasta las mismas narices. Por no decir otra cosa. Pues bien, la temporada baja es un momento ideal para que hagamos análisis de cómo gestionamos el tiempo. Si todos los días, al acostarte, haces un pequeño balance sobre si has sido buen padre, buen marido, buen amigo… Descubrirás pequeños errores -y pequeños triunfos- que poco a poco harán que, cuando lleguen las épocas de tiradas largas, desplazamientos e intensidad, te miren con mejores ojos. Y quizás son solo dos o tres preguntas: ¿he conseguido que mi pareja se ría hoy lo suficiente? ¿he estado con ella el tiempo que hace falta para que seamos felices? ¿he jugado con mis hijos?

¡Eh, y sin hacer trampas al solitario al responder!

Come mejor

Los hábitos alimenticios son, posiblemente, los más complicados de cambiar. Y es que estamos acostumbrados a una manera de comer, y uff, no hay tu tía cómo modificarlos. Así que la temporada baja es posiblemente el mejor momento para, por ejemplo, cambiar los hidratos de carbono refinados, por otros de mejor calidad. ¿Has probado la pasta integral? Ahora mismo, en tiendas especializadas y tiendas de dietética tienen spaghettis y macarrones con los que no notarás en absoluto la diferencia. Pero no es solo eso, es poco a poco incluir, por ejemplo, cereales integrales: quinoa, mijo, espelta, centeno…

Incluso: ¿por qué no coger el maravilloso hábito de hacer el pan en casa? Ahí lo dejo…

Aquí y ahora

Los triatletas nos pasamos el día pensando y hablando de triatlón. Y una de las múltiples cosas en las que pensamos, es el futuro, la época de competiciones. Si en noviembre o diciembre ya tenemos escogido cuál es nuestro objetivo, estaremos dándole vueltas hasta el día en que tenga lugar. Ironman de Frankfurt por aquí, Ironman de Frankfurt por allá, habré hecho este entrenamiento bien, me pillará el toro, a qué ritmo podré correr el segmento de maratón…

Y no. No es así. La cabeza, en el momento actual. Si cogemos el hábito de acostumbrarnos a pensar en el aquí y en el ahora, haciendo el ejercicio de tratar de no pensar en el futuro, nos daremos cuenta de que nos estresamos mucho menos. Y es que, de siempre, los objetivos a corto plazo han sido más sencillos de alcanzar que los que son a largo, porque son más accesibles.

Disfruta la comida

En época de competiciones los triatletas comemos como si no hubiera mañana. Es normal, tenemos entrenamientos pantagruélicos y necesitamos recargar la máquina. Pero ahora no, ahora tenemos entrenamientos de intensidad y corta duración, así que “recargar” no es tan importante. Ahora, céntrate en disfrutar la comida; haz de cada ingesta una fiesta, pero siendo consciente de que realmente tienes hambre. Antes de abrir el frigorífico, pregúntante: ¿realmente tengo hambre, o estoy abriendo por rutina, por aburrimiento, por ansiedad? Y actúa en consecuencia.

Ve al fisioterapeuta

A lo largo de la temporada regular, en competición, hacemos caso omiso de las pequeñas lesiones que van surgiendo. Así, somos capaces de tirarnos tres meses con un dolor en el isquio porque sí, porque no podemos permitirnos parar a descansar.

Si, en cambio, en temporada baja cogemos el hábito de al sentir algún malestar, acudir a los profesionales, luego no lo veremos tan extraño. Principalmente porque un buen masaje tras un dolor puede aliviarnos rápido. Y si en diciembre, enero, vemos que da resultado, en el futuro, en julio cuando estemos en plena competición, veremos que ponernos en manos de los expertos es la solución.

Foto de portada: Huffington Post