Si eres de los que hoy por hoy no dan un palo al agua en esto del deporte, pero cuando ves a Javier Gómez Noya en la tele te pica la curiosidad, aquí van cinco razones por las que deberías empezar a practicar triatlón: pillar unas zapatillas, una buena bici, un bañador, y disfrutar como un enano a partir de ahora.

Ejercitas todos los músculos

Tres disciplinas distintas permiten que tonifiques casi todos los grupos musculares sin casi enterarte. Si por un casual has echado alguna vez un vistazo al libro Anatomía del triatleta, habrás podido comprobar que es relativamente sencillo coordinar los entrenamientos para terminar teniendo un cuerpo más que apañao.

Que oye, que ésto no va de ponerse como un adonis, pero ya solo por la carga de trabajo terminas estando bueno bueno.

Permite controlar el peso

Obviamente, si vas a entrenar una media de ocho horas a la semana (hora arriba, hora abajo), y en cada sesión te levantas unas ochocientas calorías, por mucho que engullas posteriormente, vas a bajar peso. Es lo que tiene el trabajo anaeróbico, que se pierde grasa y, por ende, peso. ¿Lo mejor de todo? Que llegará un momento que no corras para adelgazar, que adelgaces para correr más rápido. El triatlón es asín.

Y si no te lo crees, mira Mario Mola: cuatro por ciento de grasa…

Foto: ITU Media

Foto: ITU Media

Activa el metabolismo basal

¿Qué carajos es eso del metabolismo basal? Bueno, pues a grandes rasgos es el volumen de calorías que nuestros órganos consumen por el mero hecho de funcionar. Vamos, que lo que consume nuestro cuerpo si estuviésemos 24 horas tumbados mirando al techo. Pues bien, fruto de ese aumento de las sesiones de entrenamiento, el metabolismo basal va a verse también incrementado, lo que va a conllevar un mayor consumo energético incluso en situaciones de descanso.

¿En qué lo vas a notar? Que vas a quemar incluso cuando no estás haciendo ejercicio, y que los días que decidas pegarte un atracón de dos pares de narices, lo vas a quemar con mayor facilidad que cuando no dabas un palo al agua.

Mejora la capacidad pulmonar

Es lo que tienen los deportes de resistencia. Además de incrementar nuestra capacidad pulmonar, también se ve aumentada la cavidad cardiaca y la cantidad de sangre que fluye por nuestras venas, facilitando la irrigación. Prueba a hacerte un análisis de sangre antes de hacer triatlón, y después. Te sorprenderás de los resultados.

Y si te puedes hacer una prueba de esfuerzo con espirometría, ya terminarás flipando en colores…

Tendrás menos estrés

Al liberarse adrenalina y endorfinas en cada entrenamiento, estarás luchando contra el estrés y la ansiedad apenas sin darte cuenta. Una vez comiences con el triatlón, tendrás la sensación de que cuando tienes uno de esos días auténticamente de mierda, la única solución es salir a correr, o ir a nadar o subirte al rodillo.

Y bien a gusto, oiga.