Por muchos kilómetros que lleves andando en bici, siempre hay errores o manías que solemos cometer una y otra vez. Y si saliésemos mañana, seguro que volvíamos a cometerlos porque realmente forman parte de nuestra personalidad ciclista. Y a mucha honra, eh, que nos ha costado mucho tiempo hacerlos nuestros, ¿o no? Con los años, además, te vuelves más maniático y empiezas a tener todo un ritual de costumbres que es para vernos a todos nosotros. Hoy vamos a hacer un pequeño repaso de algunos pecados, manías y características peculiares que acompañan al triatleta cuando se sube en bici. Ojo, puede que no te veas identificado en ninguna de ellas, pero puede que tengas calado a alguno de tu grupeta que los cumple todos. Lo importante cuando entrenamos es poder echarnos unas risas con este tipo de cosas, y que nadie se me ofenda por favor.

Foto: Cycling4idiots

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No saber el desarrollo que lleva

Si te preguntan qué desarrollo llevas en tu bici, probablemente te limitarás a decir los platos y piñones que llevas, y eso si es que lo sabes realmente. El desarrollo no es más que la distancia que recorre la bici en una vuelta de pedal. Cómo combinemos platos y piñones es lo que permite jugar  con la proporción entre el número de vueltas que damos a los pedales y las vueltas que da la rueda. Ahora entenderás eso de llevar un 50×34 o un 52×34 o una paellera del 56.

No llevar nunca cámaras de repuesto

¿Cámaras yo? ¿Para qué? Lo de pinchar les suele pasar a otros, pero a mí con este pedazo cubiertas que llevo es imposible. Y zas, la primera en la frente, pinchazo al canto. ¿Alguien me deja una cámara, que soy un huevón?  A ver, todos nos hemos podido olvidar de coger cámaras de repuesto alguna vez en la vida, pero antes o después vas a acabar pinchando, nadie se libra. Y algunas salidas pinchas más de una vez por no acabar de limpiar bien la cubierta y dejarte algún pincho clavado.  Están los que llevan 7 cámaras para lo que pueda pasar, y los que no llevan ni una. Como siempre decimos, en el punto medio está la virtud. Y si eres de los que lleva perfil en la bici, ojo, que necesitarás encima una cámara con válvula larga y no todo el mundo suele llevar. Así que, estáte atento porque puede ser un verdadero problema.

Foto: VisitPirineos

Foto: VisitPirineos

No llevar un par de bidones

Esto ya es un consejillo de sentido común. A partir de una cierta temperatura exterior, no salgas nunca con un solo bidón, salvo que te conozcas perfectamente la zona por la que vas a ir y sepas de antemano que hay zonas donde rellenar.

Quedarte sin líquido en la bici es equivalente a estar muerto y a una deshidratación inminente.  Desgraciadamente, quien más quien menos, todos hemos tenido que pasar alguna situación de estas y llevar agua es lo que hace que unos sigan y otros se tengan que parar. Recuerdo alguna Perico en pleno mes de agosto soplando el sol de lo lindo y subiendo el último puerto a punto de reventar sin apenas agua en el bidón. Son experiencias que se graban a fuego en la mente y de las que aprendes pero bien. Mejor siempre que sobre y no que falte.

Foto: Cyclesport

Foto: Cyclesport

No llevar nunca dinero suelto

Aquí hay dos maneras de leer este punto. Una es que has salido mangado de casa porque no llegabas y entre casco, zapas, gafas, guantes, geles, teléfonos, etc, te has olvidado de coger algo de dinero suelto para el café o la caña con los amigos. Y otra manera de leerlo es que siempre te olvides de coger dinero antes de salir y sean siempre los mismos los que tengan que invitar. Intenta dejar preparadas las cosas antes de salir, y llevar siempre algo de dinero por lo que pueda pasar, porque salir en bici es un mundo y nunca sabes lo que te puede deparar el destino.

Si no llevas cámaras de repuesto ni llevas 5 euros encima, la cosa pinta mal, espero que al menos lleves batería en el móvil para llamar y que te vengan a recoger. Menos mal que el ciclista es uno de los tipos más amables y con mayor camaradería que me he encontrado siempre por la vida. No hay vez que haya necesitado algo de alguno que no se haya parado a echarme una mano. Para quitarse el sombrero el compañerismo que reina en el ciclismo.

Foto: Siempre Triatlón

Foto: Siempre Triatlón

Acoplarse cuando va en grupo

Sí, sí, has leído bien, “acoplarse cuando vas en grupo”. Esta estampa es digna de verse desde fuera porque resulta cuanto menos curiosa. Esa grupeta donde todos van dando relevos más o menos y llega el listo del acople para demostrar al resto que sabe coger rueda mejor que nadie. Eso sí, acoplado. ¿Será posible? ¿Será capaz de no encabezar en ningún momento el grupo? Pues sí, lo es , con un par de narices. Algún día, antes o después, le va a tocar frenar de golpe y acabará plantando los piños en el cuadro del primero. Pero mientras tanto, seguirá chupando rueda y viéndose muy aero sin despeinarse.

Dejar la pegatina con el dorsal de la última competición que ha hecho en la tija y en el casco

Este punto es un clásico. Es lo que diferencia a simple vista a un triatleta de un ciclista.  Cuando vas a marchas ciclistas, los dorsales suelen ir colocados en la parte posterior del maillot o en la parte delantera de la bici. Pero en triatlón, no. En triatlón llevas tus 3 pegatinas bien colocadas en el casco y otra en la tija de la bici. Este punto te da glamour cuando sales a carretera. Es como certificar que ya eres triatleta por encima de los mortales. Podrán caer chuzos de punta, podrá llover, nevar y hasta granizar, que algunas pegatinas acaban cayéndose unos meses después de la prueba. Otros se limitan a coleccionar pegatinas de dorsales en el casco, uno encima del otro, lo que indica que eres un doctorado en triatlón y tienes hasta galones.

Foto: cyclist.co.uk

Foto: cyclist.co.uk

El triatleta sin Strava no sale en bici

Salir en bici para luego no subirlo a Strava no tiene sentido en la vida. El triatleta es competitivo por naturaleza y cuando sale a pedalear quiere comparar sus tiempos con los del resto. Y si puede atacar un segmento contra algún amiguete de la peña, mejor que mejor. Y si consigues hacer un KOM para pisarle un segmento a alguien, pues ya ni te cuento, porque el pique está servido.  Mientras no nos obsesionemos con Strava, todo va bien porque no deja der un pecado más que todos hemos cometido alguna que otra vez. Cuando Srava se vuelve adictivo, entonces hay que hacérselo mirar.