Pedalear en grupo es lo mejor que hay, tras el sexo y las croquetas de pollo de mi madre. Bueno, y depende del sexo, también es cierto, que te encuentras cada cosa por ahí… Pero bueno, a lo que íbamos, que me despisto del tema: pedalear en grupo, ahora que viene el buen tiempo, es un placer maravilloso y bastante barato (si no tienes en cuenta el pastizal que te dejas en ese pedazo de flaca que es la envidia de la comunidad). Pero también tiene sus problemas, como todo.

Los semáforos en rojo

Cuando vas en grupo y estás atravesando una ciudad, existe el riesgo latente de que la cabeza del grupo pase un semáforo en verde y que los rezagados del grupo se lo encuentren en rojo. ¿Qué hacer en esos momentos? Pues los que están en la parte trasera, seguir las normas de circulación y esperar a que el semáforo vuelva al verde. A partir de ahí, hay que apretar para coger a los de delante.

Y los de delante, si se dan cuenta de la fractura, han de relajar el ritmo hasta que se reagrupen todos los miembros de la salida.

No respetar las dinámicas de grupo

Si toca salida relajada, toca salida relajada. Si a título particular te toca un entrenamiento de los de ir a sangre, mejor no salgas en grupo, porque lo único que vas a hacer es fastidiar a tus compañeros. Si tienes que hacer series, ve haciéndolas tratando de no separarte lo máximo posible del grupo.

Por ejemplo, si dentro de una tirada de tres horas tienes 6×10 en Z4, hazlos saliendo desde el grupo y recuperando mientras vuelves a él. Una vez llegas, sal a una nueva serie. Esto te permitirá hacer tu entrenamiento de series y permitir a tus compañeros continuar con su salida tranquila.

Strava

Dentro de todos los grupos hay algún compañero al que Strava le está afectando demasiado y que solo salta del grupo para mantener su poderío o posición en determinados segmentos de la red social. Aprietan, desmangan la grupeta, y una vez que acaba el segmento, vuelven a su disciplina.

Si en tu grupo ocurre así, pide a los KOMs de turno que preavisen con tiempo de que van a ir a saco en el segmento en concreto. De hecho, si los más débiles de la grupeta saben que en unos kilómetros va a ver lucha de la buena, pueden intentar participar y todo el grupo saldrá beneficiado.

El ciclista que no respeta las normas de circulación

Siempre hay alguien que piensa que las normas de circulación están para que las cumplan los coches y los transeuntes, pero no los ciclistas: no respeta los pasos de cebra, se salta los semáforos en rojo y no hace ni un stop. En estos casos, lo mejor es ignorarle. Si quiere jugarse la vida, que se la juegue él solo. Cuando vea que está pedaleando solo y que todos sus compañeros están atrás, en el semáforo, terminará por asumir que si quiere salir en grupo, tendrá que respetar las normas.

Hay distintos ritmos en la escalada

Cuando la carretera pica para arriba, muy pronto se va a ver quién va a subir fácil, y quién va a sufrir más. Los primeros tienen la obligación de esperar a los últimos arriba, ya sea parados, ya sea pedaleando despacio. Este punto es muy importante: la salida en bicicleta se empieza juntos, y se termina juntos.