Parad a pensar un momento: los triatletas somos un partido, y no uno como el Madrid – Atleti de la semana pasada, no. Nosotros somos un partido de los que molan: no damos guerra, estamos requetebuenos, dejamos a nuestras parejas (en caso de tenerla, claro) los sábados por la mañana para sus cosas… Si por un casual estás leyendo esto y estás a punto de tener una cita con un triatleta, lee con atención porque este artículo te interesa muy mucho.

Nos desvestimos rápido

Llegados al tema, necesitas a alguien que se quite la ropa con celeridad y premura. ¿Y quién mejor que un triatleta? ¿Tú nos has visto quitarnos el neopreno al llegar a la primera transición? Yo he visto a gente quedarse casi en bolas en menos de medio minuto. Imagínate la de disgustos que puede ahorrarte, y cuánto rato más de alegría…

Aguantamos quince horas haciendo deporte

Pon en tu vida a alguien que practique triatlón. Y si si puede ser de larga distancia, mejor: si él o ella es capaz de nadar 3’8kms, pedalear 180 y correr una maratón, imagínate qué aguante físico puede llegar a tener. ¿Que le tienes hora y media ejercitando riñón? No pasa nada, seguro que cunde!

Foto: Ginés García

Nos gusta acabar fuerte

En un triatlón los últimos kilómetros son en los que más hay que esforzarse. Mira si no Mario Mola y Javier Gómez Noya dónde ganan las carreras: en el arreón del final: la natación y el ciclismo son para mantener, para llegar al último segmento con posibilidades de triunfo, pero todo se decide al final, es en el sprint donde se diferencia a quien es un ganador y quién no. Y en el sexo, qué vamos a decir, el arreón del final es importantísimo…

Somos persistentes

El triatlón es un deporte de resistencia, en el que la constancia de entrenamientos, el sacrificio y la capacidad para dar lo mejor de nosotros mismos, es básico. ¿Y quién mejor para acompañarnos en las noches de gloria que alguien con este perfil? No se me ocurre nadie…

Nos gusta sudar

A mucha gente sudar le incomoda. Y asumimos que no es el hábitat más adecuado, eso de ir húmedo por el mundo… uhm, como que no. Pero claro, en el sexo, y más en verano, se suele sudar. ¿Y qué nos pasa a los que practicamos triatlón? Que nos pasamos el día sudando, tenemos el culo pelado de perder líquido por vía cutánea y estar reponiendo sales y agua constantemente. Así que quién mejor que nosotros para no escandalizarnos o poner cara de asco metidos en fanea amatoria… ¡Nadie!

Cuanto más duro, más nos gusta

¿Que supone más esfuerzo, cuesta más o es más difícil superar el reto? Nada, ningún problema. A los triatletas nos pirran los listados de los triatlones más duros del mundo, de Europa, de nuestros países y si me apuráis, de nuestro barrio. Siempre buscamos más épica, más esfuerzo, más dolor para después, una vez que ha pasado, recordarlo con mayor satisfacción. Imagina toda la de ventajas que puede tener esta búsqueda de lo difícil en la cama…

Marcamos abdominales

Lo hemos dejado para el final, pero sin duda puede ser una de las ventajas competitivas más importante de los triatletas: tenemos un core que sería la envidia de toda la plantilla del Real Madrid al unísono. Con la excusa de que es básico para mejorar nuestra posición sobre la bicicleta, y para mejorar nuestra técnica de carrera, marcamos una tableta que pa qué. ¡Anda que no vas a fardar si tienes una pareja triatleta!