No hay dos sin tres. Si ya reflexionamos sobre qué tipo de personas podías encontrarte cuando nadabas, o próximamente veremos los principales estereotipos que aparecen en toda carrera que se precie, hoy vamos a centrarnos en uno de los deportes que más me gusta, el ciclismo. A poco que uno haya dado pedales en su vida, seguro que identifica perfectamente de lo que voy a hablar. En bici, como nadando o corriendo, nunca debes subestimar ni sobrevalorar a nadie por la primera impresión. Todos podemos aparentar lo que no somos y lo contrario, puede haber verdaderos lobos con piel de cordero. Por eso, lo mejor que puedes hacer cuando te topes con alguien nuevo en bici es observar atentamente y no desperdiciar ningún detalle.

A ver si te suenan estos tipos de ciclistas…

El guardia civil de carretera frustrado

Este personaje se repite a lo largo de mi vida y reconozco que me hace muchísima gracia. Ya lo viví cuando andaba en moto y hacía viajes largos en pareja. Se caracterizaba por llevar la misma montura que utiliza habitualmente la Guardia Civil de tráfico, la BMW 1200 RT, y ponerse a dirigir el tráfico a su libre albedrío. Y lo curioso y gracioso de esto es que cuando van dos motos grandes seguidas por la carretera, los conductores se cuadran y obedecen incluso. Alucinante el tema.

Foto: cyclingweekly.co.uk

Foto: cyclingweekly.co.uk

Pues bien, en bici la cosa cambia un poco porque no vas en moto, vas sobre dos ruedas bien finas y no impones tanto como cuando llevas un bicho de 260 kgs y 110 cv. Pero el comportamiento es muy similar: “pasa ahora, Paco”, “entra ahí, a cola”, “frenad que viene una curva muy peligrosa”, “tirad que ya está en verde”. Nadie en la grupeta se atreve a improvisar ningún movimiento sin su visto bueno, porque podría estar infringiendo alguna norma del código de circulación.

El mudo

Este ciclista es capaz de ir en paralelo a tu lado durante 60 kms y no mediar palabra. Cuando te encuentras al mudo hay un periodo de adaptación: uno tira, el otro intenta seguir, no consigues descolgarle, anda más subiendo pero baja peor, etc. El caso es que sabes que el ritmo es muy similar al tuyo e incluso darte algún que otro relevo con él te podría venir hasta bien. Pero no, ese trabajo de colaboración no va a ser posible porque no ha mediado una palabra contigo desde que te lo tropezaste hace media hora. Y lo peor de todo es que ni se ha girado con ánimo de iniciar conversación. Con este tipo de personaje lo mejor que puedes hacer es chupar rueda si el terreno es duro y dejarle en la primera rotonda que te venga bien.

El del hierro

El ciclista que viene con un verdadero hierro de bici, pero que le pone mucha ilusión y muchas ganas en las salidas. Es un personaje muy tierno, en mi humilde opinión, porque no puede hacer más con lo que tiene entre manos. Cuando ya vas cogiendo confianza con este tipo de ciclista y cuando han pasado unos meses desde su primera salida, si verdaderamente sus compañeros son amigos, ya se encargarán de decirle “tío, cambia ese hierro ya” , “el carbono existe y te puede facilitar la vida”.

Que conste en acta: de todas maneras, igual da el carbono. Aquí lo que importan son las piernas. Como dice el dicho: no es la flecha, es el indio.

Foto: John David Becker

Foto: John David Becker

El que lleva la bici de Jan Frodeno y no anda nada

Esta tipología de ciclista no tiene nada que ver con el fantasma, no vayamos a confundir términos. Estamos ante un tipo de deportista con un poder adquisitivo alto que puede darse los caprichos que le vienen en gana. Unos optan por comprarse un Ferrari y observarlo a diario en el garaje. Otros optan por comprarse la Canyon Speedmax CF SLX, les cueste lo que les cueste y sacarla a pasear los domingos llaneando un poco, pero sin matarse, no sea que la bici sufra.

Otra característica de este personaje es que se deleita parando a tomar un café y exponiendo su bici a la entrada para que todo aquel que pase por allí le diga lo bonita que es. Incluso alguno le pide hacerse una foto con ella, y porque no tiene brazos, que si no, le pedirían un autógrafo.

El de la clásica

Un ciclista que lleva una clásica generalmente no suele cumplir los 50, a no ser que sea un amante de las antigüedades o sea herencia del abuelo. O un hipster, que de todo hay. El tipo que lleva una clásica normalmente va acompañado de todo un halo alrededor que denota la década de la bici: maillot genuino del Reynolds o del Kelme pero no las reediciones, sino los originales; plato no apto para nenazas, nada de 50, un 52 en adelante y piña pequeña, para subir a chepazos si es necesario.

Con este tipo de ciclista uno se siente como recién llegado al ciclismo y sin muchos derechos adquiridos. Es como si te estuvieras metiendo en un terreno prohibido. Si consigues salir ileso de tu primera salida con un tipo duro de estos, será como tu bautismo en carretera y ya formarás parte de esta élite elegida.

El acoplado

¿qué sería de nuestras carreteras sin la figura del acoplado? El triatlón es el único culpable de sembrar todos los fines de semana  cientos de acoplados por las carreteras de todo el territorio nacional. Aquí encontramos de todo, desde verdaderas locomotoras humanas dando pedales, hasta los que se quedan en el primer repecho que cogen con el acople. Raro será ver a uno de los que andan en clásicas acoplado alguna vez.