Ir a la piscina es un acto en el que tienes muy pocos factores a controlar. Una vez que te acercas al agua, te puedes encontrar de todo: hasta cambios en el horario de los cursillos infantiles y que los más peques de la casa hayan invadido tu carril, hasta que un grupo de jubilados hayan decidido apuntarse todos de golpe y aquello esté más concurrido que la playa de Benidorm un 18 de agosto.

Te la juegas, sí. Pero al menos sabes cómo actuar con cada tipo de compañero que te vas a encontrar en el carril. Porque les conoces, ¿verdad?

La señora que nada a braza bocarriba

Es, de lejos, el personaje que más miedo me da. Porque es la rebelde, la que no se ciñe a las normas, la salvaje. Que pone que el carril es rápido? ¡Qué más da! Ella es un alma libre y aunque todo el equipo nacional americano esté nadando en su carril, ella piensa hacer sus cuatro largos a braza bocarriba tranquilamente.

Y no oses molestarla, que te arriesgas a que notifique al socorrista tu falta de civismo por molestar su relajada sesión de hidroterapia.

La reconocerás por el gorro de estampado de flores y las caderas anchas.

El chuleta

El chuleta es el Tony Manero del agua. Nada un largo, un único largo. ¡Pero qué largo, chavalada! Carece de técnica, pero las cuarenta y tres brazadas que da cual correcaminos perseguido por el coyote le bastan para pensar que ha marcado el récord de la pileta y con ello mirarte con un desdén absoluto.

Se quita el gorro de tela dejando al aire su maravilloso pelazo, sale de la piscina por las escaleras lentamente, hincha el pecho y marcha a la zona de yacuzi a pavonearse ante las alegres divorciadas.

Le reconocerás porque en la sala de musculación es el que está treinta minutos en cada aparato: uno haciendo series y veintinueve mirando alrededor. Si tienes oportunidad, ve y dale un abrazo, necesita cariño.

El equipo de triatlón

Ese equipo de triatlón que en el fondo es desorganizado y no han sabido conseguir por parte del ayuntamiento un carril para sus entrenamientos y decide que los martes, miércoles y jueves de seis a siete de la tarde, la piscina es suya y solo suya. Da igual que tengan 12×200 a braza con veinte minutos de recuperación entre series: el carril rápido es suyo porque son triatletas. Porque molan más que el resto.

Ni se te ocurra meterte en el carril rápido si están ellos. Eres carne de golpes y discusiones. ¡Macho, no ves que estamos entrenando! ¿No tienes otro carril? ¿No ves que estamos haciendo series?

¡Uy, disculpad, yo había venido a darme un bañito! ¡De hecho me he dado cuenta de que se me había olvidado el flotador! ¡Lo siento!

Les reconocerás porque aparte de ir en grupo y con el mismo bañador, harán unos tres mil metros de calentamiento antes de empezar con las series. Bueno, y porque no sabes si han venido a la piscina o están de mudanza: palas, aletas, snorquel, pullboy, anillas, chaleco con peso, pelota de nivea… ¡Lo tienen todo!

El de las cosquillas

Es el cariñoso. No te conoce de nada, pero te toma como referencia para entrenar y aprovecharse de tu drafting. Llegas al borde de la pileta, das el giro y de pronto alguien comienza a hacerte cosquillas en las plantas de los pies. Es él, nadando detrás tuyo.

Da igual si decides ir más lento para que te adelante: él irá más lento. Y si tratas de hacer un par de series más rápido, se parará de nuevo al borde de la pileta a coger resuello hasta que vuelvas a ir a ritmos normales y pueda de nuevo ir pegado a ti.

Si te toca coincidir con él en la piscina, ánimo, va a ser una sesión de entrenamiento jodida.

natación

El tranquilo

Ha venido a descansar. Nada dos largos y descansa cinco minutos. Vuelve a nadar dos largos y descansa otros cinco minutos. Y está una hora en el agua. Es el mejor compañero de viaje para una sesión en la piscina, porque no te va a molestar en absoluto.

El único inconveniente es que cuando tras un 10×[email protected]′ en el que lo has dado absolutamente todo y te falta el aire, la fuerza, la pasta y las ganas de verte, empieza a darte conversación: vaya paliza te estás dando, ¿no?, pero tú eres profesional, ¿verdad?, ¿cuántos largos vas a hacer?

Y tú, que vas completamente empanado, necesitas que te lo repita todo varias veces. Al final termina pensando que un poco cortito sí que eres.

El mirón

Podría ser una extensión del tranquilo. Él ha venido a la piscina a cotillear, a enterarse de todo, a controlar el bacalao de  la piscina. No te va a dar guerra ninguna, aprovecha a buscar horas en las que abunde este tipo de nadador.

El problema es que suelen ir a mediodía…

El violento

Cuídate muy mucho de coincidir en la piscina con el violento, ese que es un peligro para cualquier nadador. Su éxito es conseguir mantener la línea recta dentro del carril. Mueve demasiado los brazos y con mucha fuerza, y da hostias como panes. Dos opciones tienes: o asumir que estás entrenando la salida de una prueba de triatlón, o entrar en la guerra sucia de dar más fuerte que él.

Tú verás…