No siempre lo más caro es lo más efectivo. Y en ciclismo, todos sabemos que cualquier mejora en nuestra bici es sinónimo de dejarse una pasta. Vamos a repasar hoy ocho formas muy sencillas y obvias que pueden ayudarte a hacer de tu bici un verdadero misil.

Límpiala después de entrenar

No hay duda, una bici limpia es una bici más rápida. No sólo es un subidón cuando miras hacia abajo y ves brillar con la luz del sol todo el cuadro, sino que es importante mantener el barro y la suciedad fuera de la transmisión y de los cables. Y eso es especialmente clave durante los meses de invierno. Una bici limpia es una bici mejor ajustada, lo que se traduce en ahorro de dinero en recambios a largo plazo.

Seguro que lavar la bici cada vez que vienes de dar pedales es como un dolor, y que algún día que otro, todos hemos dejado la bici llena de barro según llegamos de entrenar. La única forma de no olvidarse de limpiar la bici es meterlo dentro de tu rutina ciclista. Dedícale cinco minutos después de cada salida corta para dejar todo en perfecto orden de revista para la próxima vez. Y tras salidas largas los fines de semana, ahí sí que tendrás que dedicarle más tiempo. Intenta que el nivel de porquería de tu bici no alcance niveles desproporcionados. Cuanto más sucia esté, más difícil será limpiarla.

Lubrica la cadena

Ahora que tienes reluciente la transmisión de tu bici y que está como nueva, es hora de asegurarnos que va a funcionar sin ningún problema. Una cadena bien lubricada hará que la transmisión vaya bien fina y ajustada. Y eso equivale a que el esfuerzo que haces en cada pedalada sea más eficiente, sin desperdiciar potencia por ineficiencias mecánicas. También sirve para reducir la cantidad de suciedad que se queda pegada a la cadena en salidas con agua.

Lubricar la cadena no quiere decir bañar la cadena en aceite. Tampoco es cuestión de dejarla opaca con tanto lubricante. Se trata de ir añadiendo aceite al interior de la cadena mientras giramos las bielas. Una vez terminado, limpiamos el exceso con un papel.

Baja la parte delantera

Mejorar la aerodinámica de la bici es la forma más fácil de ir más rápido en bici. Cualquier bici con mayor aerodinámica que otra es más eficiente, sea cual sea el terreno. Pero si no estamos por la labor de cambiarnos a una bici aero nueva, tenemos otra opción, bajar la parte delantera y montar en una posición más baja y aerodinámica.

Suponiendo que tienes suficientes anillos espaciadores entre la potencia y el manillar, es algo muy sencillo.  Solo tienes que quitar la horquilla, sacar uno o dos anillos espaciadores y luego volver a colocar todo.

Eso sí, ojito con el cambio de posición no sea muy radical y termine en lesión. Un cambio repentino en nuestra posición en bici puede exigir más flexibilidad y puede tener consecuencias nefastas si no se hace bajo supervisión de un profesional. Por eso, nuestra recomendación es consultar antes y que las modificaciones se realicen gradualmente.

Foto: cyclist.co.uk

Asegúrate de que la altura del sillín es la correcta

Aunque pueda parecer una perogrullada, es sorprendente la cantidad de ciclistas, muchos de ellos con años de experiencia sobre ruedas, que van con el sillín demasiado alto o demasiado bajo.

Llevar el sillín mal ajustado en altura no solo puede causarnos lesiones y dolores, sino que nos acaba haciendo más lentos, reduce nuestro rendimiento en la pedalada y no nos permite aumentar la potencia.

Podemos medir la altura del sillín de dos maneras:

– Una es un poco a ojo, y consiste en situarse encima de bici, poner los talones sobre los pedales estando en su punto más alejado y colocar el sillín lo más alto posible sin que tu cadera pierda su paralelismo con el suelo, es decir, sin forzar la pierna para llegar al pedal. Con esta medida el punto exacto está muy cerca y con un margen de +/- 1 cm es imposible que no encontremos la altura óptima de nuestro sillín.

– La segunda consiste en multiplicar tu longitud de pierna por 1,09 si eres hombre o 1,07 si eres mujer. La medida resultante indica la altura del sillín tomando como punto de partida el eje de pedalier cuando las bielas están lo más alejadas posibles, siguiendo una línea a continuación del tubo de sillín.

sillín

Ajustar la tensión del pedal

Los pedales con automáticos marcaron un antes y un después en la historia del ciclismo. Y si no, que se lo digan a los ciclistas de finales de la década de los 80 y principios de los 90, que vieron aumentar la velocidad media en el Tour de Francia gracias al nuevo invento.

Lo malo es que si no regulamos bien la tensión, las lesiones pueden aparecer también. El regulador de tensión del pedal ajusta la fuerza que se tiene que hacer para sacar el pie del pedal. Para evitar que el pie se mueva o lo contrario, las marcas fabrican calas con diferentes grados de libertad de movimientos. No es el objetivo de esta entrada explicar cómo ajustar la tensión del pedal, pero te recomendamos que lo revises por si no estuviera bien regulada.

Revisa la presión de los neumáticos

De todos los consejos que estamos viendo en esta lista, revisar la presión de los neumáticos no solo es el consejo más sencillo, sino uno de los más agradecidos.

Llevar la presión baja significa aumentar la resistencia mientras rodamos. O lo que es lo mismo, tener que hacer más esfuerzo para poder mantener la misma velocidad media, y tener más probabilidades de pinchazo.

¿Cuál es la presión ideal de las ruedas? Antes de nada hay que hablar de un error habitual, que es inflar hasta la presión máxima indicada en el lateral. Básicamente porque esta cifra es indicativa de hasta dónde se puede hinchar, no que sea la recomendada. Si aplicamos esa presión, nos jugamos un reventón a la mínima de cambio.

Las ruedas con tubular aguantan una presión máxima de entre 11 y 12 bares, pero la presión correcta estaría en torno a 9,5 bares. Hinchando menos perderíamos inercia (sobre todo en las bajadas) y sufriríamos más rozamiento con el asfalto. Hinchando más, perdemos agarre en las curvas. En el caso de llevar cámara y cubierta, la presión máxima es de 8’5 bares, siendo la óptima la de 7’5.

Para ajustar lo máximo posible en función de los factores que influyen, hay tablas muy interesantes por internet. Quizás la más interesante sea la del fabricante Vittoria.

Neumático Pirelli

Foto: Pirelli

Revisa los cambios

Un cambio mal ajustado y sin revisar te puede arruinar una salida en bici desde el primer kilómetro. No es la primera vez que vemos a alguien darse la vuelta en la grupeta a los pocos kilómetros cuando los cambios no paran de saltar. O cuando vas a subir un puerto y no te entra el plato pequeño, ¿cómo te quedas? Sin comentarios.

Lo mejor, dedicarle unos minutillos para comprobar que todo está en orden y la cadena no va a empezar a saltar de un piñón a otro sin parar.

Ajusta bien los frenos

Salir pensando que los frenos no están al cien por cien no es precisamente la forma más obvia de ir más rápido en bici. Pero si tenemos seguridad a la hora de entrar en curvas o meternos por zonas complicadas, seguro que nuestra velocidad media tiene más probabilidades de aumentar. Sobre todo, cuando nos movemos por zona de puertos con bajadas técnicas.

Los frenos son especialmente delicados en invierno, que es cuando más se desgastan. Por eso, ajústalos bien para mantenerlos siempre a la misma distancia de las llantas y tener un rendimiento de frenado constante. No está de más mirar cómo está el cable de freno, por si estuviera demasiado desgastado. Aunque si hemos mantenido bien limpia la bici, esto no debería pasar.

 

Fuente: cyclingweekly