A lo largo de 2015 nadé 418kms. Algo menos de 9kms a la semana. Pero no me pidáis ni un entrenamiento, porque no los tengo guardados. Craso error. Este 2016, entre mis propósitos de año nuevo me he propuesto guardar un diario de cada uno de mis entrenamientos de natación. ¿Por qué? Pues por varias razones

Es terapéutico

Tengo ganas de que llegue diciembre, mirar el diario, y decir eh, mira, mira compara estas series en enero, y estas de octubre. He mejorado ocho segundos en el cien, que lo hice en tal serie de tal día. Y quieras o no, te llena de orgullo y satisfacción saber que mejoras.

Te permite reflexionar

Tengo claro que analizar los entrenamientos te permite sacar conclusiones de tus sesiones de entrenamiento, y te dará una visión de conjunto sobre ellos. Si los llevas a excel y sabes hacer gráficas, incluso te permitirá una mejor compresión de por qué cada entrenamiento era como era.

Lo dice un freak de excel, eh.

Puedes ir viendo cómo vas avanzando

Esta claro que a medida que vaya avanzando la temporada, ir viendo los avances, va a ser un aliciente para seguir entrenando en la misma medida. A través del diario se puede ver a qué velocidad avanzamos, cuánto tarda nuestro cuerpo en adaptarse a los entrenamientos, si admitimos mejor las series cortas o las series largas…

Si ignoramos o desconocemos cómo mejora nuestra natación, o no tenemos memoria al respecto, se corre el riesgo de ponerse objetivos no alcanzables lo que, a la postre, termina por frustrarnos.

Motiva

Las ganas por registrar resultados positivos te motivará. Ahora mismo, con el excel de triatlón que utilizo, a mí me ocurre. Posiblemente a vosotros os ocurre al subir vuestros entrenamientos a las plataformas que uséis habitualmente. Pues si hacéis lo mismo con los entrenamientos de natación de manera pormenorizada, es más que probable que esto os ayude a continuar nadando con la misma intensidad.

Detecta patrones

Nadie nos conoce mejor que nosotros mismos. Bueno, nuestras madres, pero son seres superiores. El tema está en que si apuntamos todos nuestros entrenamientos, y añadimos alguna circunstancia importante, como qué volumen de estrés tenemos fuera del agua, o cuántas horas hemos dormido, podremos sacar patrones de actuación: “los días que duermo poco nado peor en las series cortas”, “tras un día de descanso aguanto más distancia”, etc.

Foto de portada: Shotlab