¿Quieres mejorar tu natación en aguas abiertas y no sabes cómo? Nosotros también. Te contamos 9 errores que Glen Walker ha identificado como típicos y que cometemos una y otra vez cuando salimos a nadar en aguas abiertas. Pero no te asustes, que también te contamos la forma de solucionarlos.

Gafas empañadas

Cuando nadas en agua fría y nadando como un animal, tus globos oculares calientan el aire en el interior de las gafas haciendo que el aire se condense al entrar en contacto las gafas con el agua fría.

Ya te hemos contado alguna vez qué trucos hay para evitar que las gafas se empañen, pero uno de los remedios que todos utilizamos es la de escupir un poco en las gafas antes de nadar. No falla. Enjuagas las gafas, escupes un poco y frotas toda la lente hasta cubrir la superficie. Vuelves a enjuagar y te las pones corriendo. ¡Y a nadar!

Por cierto, si estás pensando comprarte gafas, no dudes en visitar nuestro artículo ¿Cuáles son las mejores gafas de natación para aguas abiertas? Ahí te hablamos de cuáles son las más adecuadas y que mejor rinden fuera de la piscina.

Nadar haciendo círculos

Si estás nadando en un lago en un día de paz y tranquilidad y eres incapaz de seguir una línea recta, lo siento mucho pero eso es culpa de tu natación. Ya sé que puede sonar duro, pero seamos claros, si las condiciones externas son óptimas, el único motivo eres tú, no los patos que te rodean en el lago.

La mayoría de las veces, nuestra tendencia es nadar en la dirección opuesta al lado por el que respiramos. Eso es muy normal porque nos apoyamos en el brazo que extendemos mientras respiramos.Por ejemplo, cuando respiras hacia la izquierda, el brazo derecho empuja hacia abajo y tu cabeza se sale del eje central para poder respirar con facilidad. El brazo extendido se mantiene bastante recto mientras estás empujando hacia abajo, pero luego se desvía del eje central a medida que vuelves a respirar ¿a que te suena? Provocando una rotación excesiva y un desequilibrio en el eje central. Mal vamos.

Para solucionarlo, solo tenemos que recordar la tercera ley del movimiento de Newton que todos aprendimos en el colegio: A cada acción siempre se opone una reacción igual pero de sentido contrario. Empuja el agua con tu cuerpo en una dirección y se producirá una reacción en la otra dirección. Sigue así y terminarás haciendo círculos. Pero no te preocupes, que tiene solución. No te apoyes en el brazo extendido cuando respiras. Ya sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero con un neopreno encima, te costará menos porque flotas más.

newton
Mantén las puntas de los dedos mirando hacia abajo durante la fase subacuática, pero sin romperte la muñeca. La muñeca debe estar firme y las manos relajadas. Recuerda que tus manos no son palas, son sensibles. Las manos relajadas te permitirán sentir el peso del agua, y sentir el agua es igual a propulsión. Si no sientes el peso del agua, estás perdiendo agarre en cada brazada.

Imagina que estuvieras nadando sobre un arrecife de coral que está a unos 30-50 cms por debajo tuyo. Asegúrate de que tus dedos están justo por encima del coral y mantén los codos arriba. Mantén las palmas de tus manos mirando justo en la dirección opuesta a la que quieres ir.

La mayoría de sitios donde se practica natación en aguas abiertas están situados en lagos donde se hace esquí acuático. En estos lagos hay cables por debajo de la superficie que unen unas boyas con otras. Intenta nadar sobre los cables durante un rato para marcarte un ritmo de natación y de brazada.
Luego, cierra los ojos durante seis u ocho brazadas (con los ojos cerrados tus sentidos se agudizan) y comprueba si eres capaz de seguir una trayectoria recta. Si abres los ojos y sigues sobre el cable, es que estás nadando derecho. Si es que no, tendrás que ajustar tu brazada. Poco a poco intenta aumentar el número de brazadas con los ojos cerrados hasta conseguir una línea recta durante 20 brazadas seguidas.

Ansiedad en aguas abiertas

A todos nos ha pasado más de una vez. Esa sensación de miedo-pavor de verte nadando en aguas abiertas. El agua helada, el neopreno que te oprime y te sientes embutido en altamar, no ves más allá de tus narices, las olas te rompen en la cara… ¿Y qué decir del mundo subacuático? ¿Qué habrá allí debajo? ¿Tiburones?

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La lista de cosas que se nos pueden pasar por la cabeza es interminable.Pueden parecerte chiquilladas, pero no lo son, a todos nos ha pasado, te lo aseguro. Imagínate empezar con la natación en un Ironman y verte el día anterior la película “Tiburón”. Hombre, no es la idea, pero en el caso de verla, seguro que eres capaz de reconocer la aleta del protagonista rozando tu neopreno. Y probablemente te salga la natación más rápida de tu vida, que todo ayuda. Muchos nadadores expertos que han nadado miles de veces en lagos, ríos, océanos, etc. nunca se han topado con nada salvo con el resto de nadadores.

Por eso, te podemos asegurar que es completamente seguro. Por eso relájate y disfruta nadando en mitad de la naturaleza, tú que puedes.

Cómo quitarse los miedos de encima

Échate un poco de agua en la cara antes de entrar algua. No te metas de golpe para evitar que se corte la respiración de la impresión. No olvides que llevas el neopreno puesto y oprime tu diafragma.
No respires demasiado ni lo hagas profundamente. Esto produce un desequilibrio oxígeno-dióxido de carbono que te hará sentirte mal para empezar.

Nada siempre con algún amigo, siempre te sentirás mucho más seguro y, lo que es más importante, si os encontráis con un tiburón, habrá un 50% de probabilidades de que se lo coma a él primero.
Intenta nadar en aguas abiertas todo lo que puedas. Cuanto más nades, más experiencia irás cogiendo y más te irá gustando. Palabra de Planeta Triatlón.

Cómo quitarse el neopreno fácilmente

Hay tres formas principales para ayudar a quitarte el neopreno más fácilmente. La primera es cortar las piernas de tu neopreno para que terminen en la mitad de la pantorrilla. Al hacer el diámetro de las piernas más grande, saldrá más fácil por los tobillos y pies.

La segunda es bajarte el traje hasta la altura de la cintura en cuanto salgas del agua. Quedará una capa de agua entre tu piel y la del neopreno que actúa como lubricante. No lo dejes demasiado tiempo porque si se escurre el agua, el neopreno se quedará pegado a tu piel.

Por último, usar un lubricante en piernas y muñecas. También puedes ponértelo en el exterior del neopreno, entre el codo y la muñeca y por debajo de las rodillas. Estas zonas son las que ayudarán a deslizar el traje cuando te lo quites al revés.

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Foto: Delly Carr

Baja el ritmo

Cuando dan la salida en una prueba es como si se terminara el mundo. Todos los participantes empiezan a nadar como si no hubiera un mañana y de repente, algunos parece que se quedan atrás. El secreto está en saber cuál es tu ritmo y la cadencia de brazada. Cuando nadas en piscina, siempre tienes referencias: un reloj, un entrenador que te va cantando tiempos, las baldosas del suelo o el mismo borde de la piscina. También tienes a otros nadadores a tu alrededor. Solo tienes que perder 10 segundos en 100 metros, y estarás nadando 1:40 minutos más lento el mil o 6:15 minutos más lento que en la natación de un Ironman.

Puede llevarte años saber cuál es tu ritmo de brazada, para eso hay algunos productos en el mercado que pueden ayudarte. Pero antes de salir corriendo a comprar más cosas, primero toma conciencia de cuál es tu longitud de brazada. Si eres capaz de mantener longitud y cadencia de brazada, entonces tu velocidad se mantendrá constante y no habrá tragedias. Velocidad = longitud de brazada x ratio de brazada, así de sencillo.

Tu reto es encontrar el binomio perfecto entre longitud y velocidad que se adecúe a tu nivel técnico y condición física. Es algo similar a lo que pasa en bici, que cuesta encontrar tu ritmo sin pasarte. Si intentas mantener una longitud de brazada demasiado larga, con una cadencia baja, aquello puede parecer la pera limonera, pero seguirás siendo lento. Si nadas muy rápido golpeando el agua, pero resbalando, seguirás siendo lento, y además consumirás mucha energía al tener que levantar muchas veces los brazos contra el neopreno, y tus hombros acabarán finos filipinos.

Foto: AP // Marco Garcia

Foto: AP // Marco Garcia

No hay fórmulas mágicas en este punto. Tiempo y paciencia, no hay más. Si eres capaz de nadar con una longitud de al menos 1 metro por brazada y mantener un ratio de 1 brazada por segundo, nadarás 1m/sg. Eso quiere decir, 1.500 segundos para 1.500 metros, que es nadar una distancia olímpica en 25 minutos, algo que no está tan mal para un triatleta medio.

Imaginemos que con el tiempo consigues mejorar y eres capaz de ampliar la brazada a 1,1m (solo tienes que mejorar 10 cm en la amplitud) y sigues manteniendo la misma velocidad que antes. Ahora serías capaz de hacer los 1.500 metros en poco más de 22:40min. ¿A que va molando?

A medida que tu estado físico mejore, también puedes incrementar la velocidad de brazada e ir un poco más rápido. Imagina hacer 1,1 metros de brazada a un ritmo de 0,95 sg. Estaríamos hablando de 21:34 minutos en 1.500 metros. Como te descuides y sigas recortando, acabas nadando en élite.

Seamos honestos: Si un nadador de una edad media de 11 años puede nadar en sub-20 sin neopreno, cualquier triatleta, hombre o mujer, debe ponerse como objetivo nadar en un mínimo de 25 minutos. Y no tiene que ser mañana o el próximo mes, pero ¿por qué no la próxima temporada?

Importante: recuerda que no es una cuestión de fuerza, sino de técnica (longitud de brazada) y ritmo (cadencia). Grábate bien estos dos conceptos y verás como tus tiempos mejoran y muchos triatletas pasarán a ver tu estela.

Respiración

La respiración bilateral es algo muy importante en natación, es decir, respirar en lados alternos. Por ejemplo, cambiando respiración cada tres, cinco o siete brazadas. O respirar hacia la izquierda en una brazada y a continuación a la derecha, cuando nadamos en piscina.

Ayuda a conseguir una simetría en el movimiento y equilibrio en los músculos que estás utilizando. También viene muy bien cuando te empiezas a comer las olas que te llegan a tu lado de respiración habitual.

Pero, ¿por qué respirar cada tres brazadas si podemos hacerlo cada dos? Si te fijas en una final de un olímpico donde se nadan 1.500 metros, verás que casi todos los nadadores respiran cada dos brazadas, porque es una prueba aeróbica. Si respiras bilateralmente, tomarás un 33% menos de oxígeno que alguien que no lo haga.

Las cosas no son blancas o negras, pero lo cierto es que conviene que practiques la respiración bilateral para estar preparado.

Encontrar el neopreno perfecto

Muchos triatletas prefieren nadar sin neopreno, pero desgraciadamente, el neopreno ha venido para quedarse. Además, no dejan de actuar como salvavidas. Te mantiene caliente y te ayudan a flotar en caso de que haya problemas. Y lo que es más importante, te permite bajar tus tiempos nadando, incluso a los mejores nadadores. Por no hablar de la ayuda que aporta para equilibrarte en el agua. Vamos, que todo son ventajas.

Un neopreno, por su propia naturaleza, es una especie de corsé que nos hace sentirnos incómodos dentro (si estuviera holgado, no funcionaría). Si eres un buen nadador y aguantas el frío, pues elegir un traje sin mangas. De esta forma, no tendrás que luchar contra el neopreno en cada brazada y retrasarás la acumulación de ácido láctico en los hombros.

Foto: Flickr // Tots Som Sport

Foto: Flickr // Tots Som Sport

Si te fijas en las finales de triatlón olímpico, no verás a nadie con un neopreno de cuerpo entero. La australiana Grant Hackett lo intentó en las pruebas para los Juegos Olímpicos de Atenas y dijo que sentía como si sus hombros fueran a explotar después de 1.000 metros.

Mareos después de nadar

Esa sensación terrible como de mareo y que te da todo vueltas cuando sales del agua es simplemente por haber estado en posición horizontal durante media hora o más (dependiendo de la longitud de la prueba). La sangre se acumula en la parte superior del cuerpo y al ponerse de pie bruscamente, la combinación de gravedad y el movimiento de las piernas hace que la sangre baje desde la cabeza.
El cuerpo trata de compensar este efecto de varias maneras, una de ellas es haciendo latir el corazón más rápido para equilibrar la caída de presión. Por eso, uno de los consejos típicos es sacar pies como un torpedo y mover mucho las piernas en los últimos 100-200 metros de la natación. Esto hace que la sangre fluya hacia los músculos de las piernas y minimiza la diferencia de presión y los mareos.

Nadar en pelotón

Muchos triatletas llegan a las salidas de la natación en cada prueba y empiezan a agobiarse cuando se ven atrapados en mitad de la manada. Todos bien apretaditos en la línea de salida, hombro con hombro, hasta que se oye la bocina de salida y empieza la guerra. Los que antes estaban de pie, ahora están en posición horizontal y necesitan mucho más espacio. La salida de la prueba es lo más parecido a un ritual de apareamiento de los leones marinos con todo el mundo intentando subir por la parte de atrás del triatleta que tienen delante, que a su vez empieza a agobiarse y trata de patear al que tiene detrás. Es decir, todos sacamos nuestro peor yo en las salidas de la natación.

En algunas pruebas, puedes permitirte el lujo de tumbarte en el agua para marcar tu territorio estirando piernas y brazos y darte suficiente espacio para comenzar la natación con cierta tranquilidad. Otra opción es situarte a un lado u otro del grupo de nadadores o ponerte directamente detrás. Ten cuidado y no te pongas demasiado atrás porque muchos nadadores que salen en cabeza luego no pueden con su alma y puede que te entorpezcan demasiado al intentar remontar posiciones.

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Foto: CanoSports

Fuente: 220triathlon