Hay un dicho popular que dice “el que mucho abarca, poco aprieta” y, sin duda, tiene razón. Una de las costumbres más habituales que tenemos los deportistas es intentar ser completos -y perfectos- en todo y no, por desgracia no se puede. ¿Habéis visto a Gómez Noya lucir alguna vez abdominales a lo Cristiano Ronaldo? No, sin duda. Y es que por desgracia ganar resistencia, fuerza, ganar músculo y encima perder grasa al mismo tiempo, no es posible.

Así que hay que focalizarse en alguno de los objetivos, y a lo largo de la temporada, secuenciarles. Ya hemos hablado de que la temporada baja es el momento ideal para mejorar nuestra fuerzaPues bien, perder grasa en esta fase también es posible, lo que, por cierto, también es una de las mejores estrategias para definir la musculatura y llegar a la fase de competiciones en mejores condiciones.

Foto: Flickr // Barbara Walzer

Foto: Flickr // Barbara Walzer

¿Cómo lograr unos buenos abdominales?

Pues combinando entrenamiento de fuerza y dieta hipocalórica, es decir, con déficit de calorías.

Por el contrario, incrementar nuestra musculatura mientras perdemos grasa, o ser mejores en resistencia -para un maratón, por ejemplo- al mismo tiempo que aumentamos fuerza, es muy difícil. Ya dijimos en su momento que resistencia y fuerza eran objetivos completamente antagónicos. No veremos nunca a un velocista delgado y a ningún maratoniano fuerte (comparad, si queréis, los brazos y las piernas de Ussain Bolt y Haile Gebrselassie).

Es más, si intentamos mejorar ambas posibilidades, corremos dos riesgos: sobreentrenar y perder rendimiento si escogemos una mala planificación. Incluso puede ocurrir que desincronicemos ambos objetivos y, en medio de la preparación de un maratón, seamos capaces de correr los primeros cinco kilómetros a un tiempo espectacular, pero después nos desfondemos.

¿Y qué hacer, por tanto? Pues centrarnos en un objetivo concreto y planificar el entrenamiento en función de él.