jesus manuel hernantes psicologo guadalajaraCada vez con más frecuencia, los accidentes y los fallecimientos de ciclistas abren noticias, portadas y son comentario entre los ciudadanos de a pie. ¿Qué está pasando con los ciclistas? ¿Se trata de algo cultural, de falta de educación, de ausencia de penas ejemplares ante hechos como los que vemos a menudo en la televisión?

Resulta inimaginable cómo se vive un momento traumático como es un atropello. Más difícil es aún imaginar cómo sobrevivir (mentalmente) cuando se ve a un compañero morir sobre la bici o superar heridas y secuelas. No solo se trata de daños físicos, el daño mental es el gran ausente cuando hablamos de estos sucesos. Pero ¿cómo ayudar a un amigo que ha atravesado por un accidente? Esta entrevista con el psicólogo de Guadalajara Jesús Manuel Hernantes es un soplo de aire para entenderlo. Él atravesó algo parecido en el pasado, aunque el protagonista fue un coche. Ahora, desde su silla de ruedas, ayuda a través de terapia psicológica a superar el estrés postraumático y rehacer vidas rotas… por dentro.

Emocionalmente los ciclistas que sufren un accidente o que viven la muerte de un compañero en carretera sufren mucho dado el lazo sentimental que establecen los grupos de deportistas. ¿Cuánto tiempo es normal vivir un duelo o cuánto tiempo podemos considerar normal estar afectados por el hecho vivido? 

Si nos ceñimos a los compañeros que vivieron con la víctima el accidente, tenemos que considerar varios factores que van a intervenir en el duelo de esas personas: la historia de “problemas” mentales,  tipo de personalidad, actitud ante la vida, recursos personales de afrontamiento, lazos afectivos con la víctima, apoyo de sus compañeros, amigos y familiares. Estos factores, en el caso de ser favorables,  no son un seguro que garantice una duración determinada del duelo, sin embargo, sí que lo van hacer más llevadero.

¿Cuándo es recomendable solicitar ayuda de un profesional como un psicólogo?

Lo más indicado es que tengan un apoyo psicológico en el lugar del accidente, para suavizar el primer impacto y prevenir que el trauma se instaure produciendo otros problemas. Cuando esto no sucede, que es lo más habitual, se sufre más y más tiempo, llega un momento que la persona no puede más, incluso deja de montar en la bicicleta y es cuando surgen las alarmas, como se suele decir “después del burro muerto la cebada al rabo”. Si sabemos, por experiencia, que podemos evitar mucho sufrimiento que acarrea cualquiera de los trastornos que un trauma hecho metástasis (hablando en términos médicos) puede producir ¿por qué tenemos que esperar a que la persona se deteriore más y más, hasta donde aguante y más, para que acabe medicado por el médico?

Yo me tomo la libertad de aconsejar a los equipos ciclistas, y a los que tengan la responsabilidad de decidir y ejecutar, para que hagan una experiencia piloto creando un servicio psicosocial de urgencias que evitará a los ciclistas sufrimiento y malestar que les haga acudir en busca de un profesional, porque el profesional acudirá a ellos previniendo consecuencias mayores.

Lo más indicado es que las víctimas reciban apoyo psicológico ya en el propio lugar del accidente

¿Volver a coger la bicicleta puede formar parte de la recuperación?

Más que volver, lo mejor es no dejarla. Si recordamos cuando éramos niños y nos caíamos, en ocasiones te quedabas sin respiración del golpe, sin embargo, cogíamos la bicicleta y a correr otra vez. No cabe duda que el caso de un ciclista es fundamental para su recuperación física y mental.

El deporte libera la mente ¿también de los malos pensamientos?

Si como decía antes, cualquier deporte es bueno para mantenernos sanos cuando estamos “sanos”, en el caso que nos ocupa, con más motivo. En cuanto a los malos pensamientos también, y más si es en grupo. El cuerpo segrega unas sustancias que ayudan a modificar la actitud y el estado emocional de la persona en favor de su bienestar. Muchas personas prefieren vivir el dolor en silencio y otros hablando del tema y soltando sus emociones ¿una opción es mejor que otra? ¿por qué? Hablar de lo sucedido y dejar a las emociones expresarse no solamente ayuda sino que es una buena señal para un pronóstico más favorable.

Si consideramos vivir el dolor en silencio,  como un ahogar las emociones y negarse o estar tan  bloqueada, tan angustiada, que no puede soportar ni siquiera oír nada relacionado con lo sucedido, entonces estamos ante un pronóstico mucho peor.

La razón de que así sea, radica en la estabilidad. Nuestro cuerpo, al igual que nuestra mente, tiende siempre a buscar y establecer un punto medio, la homeostasis. Por eso, hablar de ello, expresar las emociones, además de sacar energía negativa fuera del cuerpo y sentirse más liviano. Esto deja hueco, deja espacio libre para llenarlo de emociones, sentimientos y pensamientos más acordes con la realidad y la ganas de vivir.

¿En qué consiste el estrés postraumático?

Es algo así como enquistar el trauma. Es decir, se produce cuando la persona se revictimiza. Puede aparecer seguido al trauma sucedido, o después de meses incluso años.

Los signos más característicos  son: rememorar el trauma (flashbacks), alucinaciones, ansiedad, evitación, dificultad para respirar, incapacidad para recordar detalles, pérdida de interés, hiperactividad, sentirse psíquicamente distante.

Los síntomas duran un mes como mínimo y afectan a la capacidad del paciente para retomar su vida normal tanto en casa como en el trabajo o en las situaciones sociales.

¿Qué tratamiento requiere?

Va a depender de cada caso, lo habitual es que con un tratamiento psicológico sea suficiente para hacerse con él. Ahora, hay casos en que la persona está muy afectada y no percibe los sentidos como lo hacía antes. Entonces serán necesarios fármacos ansiolíticos y antidepresivos para estabilizar y poner en una situación receptiva a la persona. Una vez que los fármacos han hecho su trabajo, pasa a tomar relevancia el tratamiento psicológico que normalmente se basa en métodos cognitivos para modificar los pensamientos y racionalizar lo sucedido, técnicas de relajación, exposición en vivo y en imaginación, autoinstrucciones y otras técnicas que puedan necesitarse.

¿Se puede superar un trauma?

Sí, por supuesto. Se puede superar y se puede dominar, esto es tenerlo controlado, metido en un cajón de la memoria para cuando lo queramos revisar si tenemos que sacar algún dato que pueda ser relevante para no volver a repetir y sufrir algo similar.

Si estás en una situación similar y quieres hablarlo con un profesional, deja tu consulta sin compromiso a Jesús Manuel Hernantes.