Es muy posible que antes de continuar leyendo ya tengas una respuesta casi automática en tu cabeza; ¿qué opinas? aunque no nos vamos a centrar en contarte los procesos psicológicos implicados en una adicción, y tampoco explicarte en profundidad que es, simplemente piensa en un fumador, con eso ya puedes tener una representación, si, fumar es una conducta adictiva.

Las adicciones suelen venir equipadas con un buen cuadro y los mejores componentes, incluyen de serie contradicciones y justificaciones ingeniosas, y para ser realmente atractivas y llamativas incluyen extras de última generación que al final nunca son gratis, nos cuestan tiempo, mucho tiempo y   también mucho dinero, además también  traen aplicaciones que puedes instalar rápidamente que te harán dudar, especialmente hacerte  dudar si realmente te pueden  perjudicar, limitar e incluso impedir hacer otras cosas,  también incluyen una aplicación electrónica especial que te permitirá pasar  rápidamente  por los modos  “control” ,“autocontrol”  ”control que te cagas” , “ control total” y “vuelta a empezar”.

Hoy nuestra intención es simplemente abrir una reflexión con vosotros, no queremos juzgar a nadie, y ni mucho menos valorar lo que cada uno hace con su vida, ya somos todos mayorcitos por aquí, aunque eso sí, venimos con ganas de plantearos algunas reflexiones, aun sabiendo que puede ser como tirarle una piedra a un avispero y esperar para ver qué pasa.

De entrada, queremos dejar claro que estamos convencidísimos de los beneficios de hacer deporte, siempre que sea de una forma controlada y saludable, sabemos lo mucho que nos aporta la actividad física y no dudamos del impacto positivo que tiene en nuestras vidas, pero, ¿es siempre controlada y saludable? ¿y si la pregunta además es directa?, ¿puedes estar enganchado tú al triatlón? ¿es realmente controlada y saludable tu práctica deportiva?  ¿podrías dejar realmente de entrenar y competir en cualquier momento si quisieras fácilmente?  ¿eres consciente de como interfiere en tu vida cotidiana?

Ya que estamos lanzando preguntas, le damos una vuelta de tuerca al asunto ¿te has planteado lo que piensan tus amigos o lo que opinaría tu familia si les preguntamos si creen que tú estás “enganchado” al triatlón? ¿Estás preparado para oír sus respuestas? Es un tema en el que se puede bucear en aguas profundas.

iván raña

Foto: Youtube

Hace ya unos cuantos años tuve la oportunidad de trabajar con algunos compañeros psicólogos en el programa de prevención de adicciones de la Diputación de Granada, fue una época en la que aprendí a mirar siempre estos temas haciendo preguntas y buscando respuestas desde varias perspectivas, siempre hay visiones distintas.

Pudimos hablar con grupos muy distintos de jóvenes, les hacíamos preguntas muy parecidas a las que podemos hacernos nosotros ahora, preguntas muy sencillas respecto a algunas de nuestras conductas cotidianas. En esa época el fenómeno de “hacer botellón” era brutal, una moda de expansión virulenta, que se convirtió inevitablemente en el centro de muchas de nuestras charlas, y estarás pensando: ¿qué tiene que ver esto con el triatlón?, … Vamos a probar a hacernos de nuevo esas mismas preguntas ante un fenómeno, el “ser triatleta” con un interesante crecimiento social.

¿y tú? ¿por qué haces triatlón? ¿Por qué le dedicas una parte importante de tu tiempo, especialmente de tu tiempo de ocio? ¿Cuántas horas le echas a esto? ¿Cuándo? ¿con quién?, ¿influye de alguna forma en tu vida? ¿renuncias a algo para hacerlo? ¿haces cosas de forma distinta? ¿has dejado de hacer cosas con gente con la que antes si lo hacías? ¿podrías conseguir lo que buscas haciendo triatlón haciendo otras cosas distintas? ¿con otras personas? Cada uno tenemos nuestras respuestas, que no son ni buenas ni malas, son simplemente las nuestras.

Aún hoy  hay viajes organizados para jóvenes que vienen a España desde el extranjero y  su máxima afición es ir de bar en bar  y “ponerse hasta las cejas de alcohol barato”, realmente puede parecer sorprendente pero hay ciudades enteras que se llenan de este tipo de turismo, también las hay que se especializan en organizar eventos deportivos y a las que acuden cientos de deportistas, incluso familias, familias  con sus  hijos, suegros, primos, … tienen tiendas increíbles  de material, hacen  reuniones informativas, clinics, impresionantes fiestas de entrega de premios, pasta party, cosas inimaginables e incomprensibles para alguien fuera de este mundillo.

Patrik Nilsson Ironman

Foto: Ironman

Hagámonos de nuevo algunas preguntas pensando en esta situación: ¿Cuántas horas inviertes tú en esto? ¿Cuándo? ¿con quién? ¿influye de alguna forma en tu vida? ¿renuncias a algo para hacerlo? ¿haces cosas de forma distinta? ¿has dejado de hacer cosas con gente con la que antes si lo hacías? ¿podrías conseguir lo que buscas haciendo triatlón haciendo otras cosas distintas? ¿con otras personas?

Todo lo que hacemos siempre tiene un impacto directo, en nosotros en primer lugar, todo lo que hacemos nos aporta, pero también nos puede limitar, ¿has pensado no solo en lo que te aporta? ¿has pensado en lo que resta a tu vida?

Aparte de preguntarnos por el impacto de esos hábitos en tu vida personal, has respondido por ahora quizás solo teniendo en cuenta tu propia opinión, vamos a meter también en el saco a tu entorno, ¿Cómo crees tú que les afecta a ellos? ¿y si les preguntamos directamente? ¿es una afición o una carrera profesional? mira de cerca que opina tu pareja, tu círculo familiar, tu circulo profesional, pregúntale a la gente que te importa, hasta aquí estas preguntas son válidas para cualquier afición, hacer botellón o hacer maratones.

Lo cierto es que la mayoría de los jóvenes de esa época nos contaba que de lunes a jueves raramente lo podían practicar (el hacer botellón), aunque les hubiese encantado, pero bueno, … siempre se podía buscar un hueco para intentarlo, eso sí, los fines de semana eran muy distintos, lo daban todo. Os hablo ya de los años duros del botellón, cuando tomarse una botella de ron entre cada dos amiguetes tan ricamente en la mayoría de las plazas de España era ya una tradición, de hecho os aseguro que era una moda que se extendió como la pólvora en cualquier plaza que se preciara, y efectivamente era “ lo normal y la moda estadísticamente hablando” en algunos grupos de edad, especialmente en los universitarios, otros no tardaron en imitarles.

La moda del running y del triatlón, como otros fenómenos está teniendo una expansión brutal, ya no nos sorprende ver a gente corriendo por cualquier lugar, haciendo de sus entrenamientos una parte importante de su vida, de sus conversaciones, de su tiempo, hablamos de tiradas largas, de carreras de 10km, de retos increíbles, … y compartimos nuestras hazañas siempre que podemos.

ironman

Foto: Nils Nilsen

¿Puede parecer exagerado comparar esto con el botellón?  Nadie pensaba en ese contexto, que estar con los amigos tomándose “unas copillas” pudiese ponernos realmente en peligro o pudiese crear adicción, era simplemente una forma de divertirse que no influía para nada en nuestras vidas, estaba muy de moda, cada vez más y más amigos y personas cercanas lo hacían y por supuesto todos controlaban, en ningún caso era incompatible con su vida y no interfería a nivel profesional, familiar o de pareja.

Hacer cosas que nos gustan es estupendo, pero ¿eres consciente de las consecuencias reales para ti y tu entorno?

No solo con pensar que algo no nos hace daño deja de hacerlo, un recurso interesante es hacer como que lo ignoramos, un ejemplo de esto es que podemos ver un cartel que dice fumar mata, incluso con un pulmón destrozado y decidir que es un ”poco“ mentira, o que aunque nos planten una foto en tamaño real de unos pulmones desechos, no querer verla y decidir claramente ignorarla.

¿Estas realmente seguro de que tu práctica deportiva es segura y controlada? ¿podrías lesionarte haciendo lo que haces? ¿o prefieres no saberlo e intentar ignorarlo? ¿podrías estar lesionado y continuar entrenando? ¿has llegado a planteártelo en algún momento?

En todas esas situaciones seriamos capaces de justificarnos, y desdibujar las opiniones contrarias a las nuestras, y más aún, si vienen de alguien fuera “del grupo” incluso seremos capaces de quitarle autoridad a quien nos contradiga, e ir más allá, si la respuesta contraria viene de dentro de tu grupo hacerla un motivo de exclusión y de estigma de debilidad.

Viva el: No Pain, No Glory!  ¡No hay Huevos!, ¡no me seas “nenaza”!, Tú de que estas hecho… ¡No me seas paquete! Y toda una completa retahíla de frases gloriosas de enaltecimiento del orgullo warrior.

Esta presión del grupo, aunque no seamos en muchos casos totalmente conscientes, es muy potente, es realmente complicado salirse de “las opiniones aceptadas por tu grupeta”.

Foto: ironman.com

Foto: ironman.com mont-tremblant

Intentamos hacer como normal para otros, lo que es normal especialmente para nosotros.

Esta dinámica tiene efectos aún más potentes, al aceptar y compartir la opinión, los valores, la forma de entender las cosas de tu grupo más identificados nos sentimos con él y más conectados con sus miembros.

Disfrutar de una afición y participar de un grupo nos refuerza en nuestro sentimiento de permanencia, nos ayuda a compartir valores, creencias, e incluso a ver la vida de una manera parecida, sin duda el deporte y el triatlón nos nutre de muchos valores positivos, nos ayuda a ser parte de un grupo muy valioso, pero también genera opiniones que no debemos aceptar como dogma, una afición no debe transformase en una fuente de desconexión y de exclusión con el resto de nuestro entorno.

Este sentimiento de exclusión y desconexión afecta especialmente a las parejas, y círculos de amigos más cercanos que no pertenecen al mundillo.

Quizás ninguna de las visiones y opiniones sea totalmente objetiva, y el aspecto más importante que posiblemente olvidemos con frecuencia es la distancia que hay y se va generando poco a poco entre ellas.

¿recuerdas tu respuesta a nuestra pregunta? ¿hasta qué punto eres tú conscientes de esa distancia? ¿te resta y te separa? ¿eres capaz de no querer verla? ¿eres capaz incluso de justificarla?

Postdata: Mi mujer se ha acercado a preguntarme que cómo va el artículo, y yo me he venido arriba y le he pedido que lo leyera. Cuando ha terminado también tenía una pregunta para mí: Cariño ¿Cuáles son tus respuestas a estas preguntas? ….. creo me espera una conversación de pareja interesante.