Con las patas aún doloridas por el gran esfuerzo que le ha supuesto acabar su primer Ironman, hablamos con un exigente Albert Moreno, que tras finalizar undécimo en el Ironman de Cozumel con un tiempo de 8h32, tiene claro que este es un primer paso de los muchos que va a dar en la larga distancia.

Albert está fatigado y a la vez fastidiado, “no salió la carrera que yo quería, no estoy contento, pero si satisfecho, las piernas decían que parase y la cabeza que tirara para adelante, y terminé la prueba con lo que me quedaba, que era poquita cosa”.

El triatleta de Igualada se mantuvo en el grupo de bici de Ivan Raña hasta el km 140 (por delante iban escapados en solitario tanto Kienle como Weiss), a partir de ahí “Iván se fue con dos o tres más, me quedé en tierra de nadie y hasta la transición se me hizo súper largo, pillé muchísimo, que luego acusé en la maratón”.

Y es que Cozumel, aunque el perfil de bici sea totalmente plano, no deja lugar a descansar ni un instante de pedalear, si sumamos el viento, el calor y la humedad. “Fue una carrera dura, sabíamos a lo que veníamos, sabía que iba a terminar por mis cojones, y eso hice; desde el 140 de la bici hasta meta, penurias constantes”.

Moreno asegura que nota que ha evolucionado en la natación: “he nadado mejor que otras veces, saliendo mejor del agua”, siendo competitivo hasta el km 140, “el hecho de venir de tanto tiempo lesionado, me falta continuidad y eso lo he notado en la maratón. No soy el Albert que me gustaría ser, pero si sigo con constancia y sin lesiones, seguro que en 2018 lo consigo”.

Con el Ironman Cozumel, Albert da por finalizada la temporada, lo primero es desconectar y hasta principios de enero no retomar los entrenos con fuerza. Sus planes para el 2018 están claros: “De cara al año que viene no me planteo ir a Hawaii, aunque mi objetivo es pasarme a la larga distancia. Iré al Ironman de Niza”. Su calendario se completará con “algún 70.3 como el de Marbella y alguna prueba por la península, como por ejemplo Bilbao”.

Le hemos visto en Cozumel compartiendo viaje con Ivan Raña, tercero en meta, y Marcel Zamora, “con ellos dos siempre se aprenden cosas, los consejos son geniales. Pero lo más importante es el día a día, son muy buena gente, siempre tienen buenas palabras por cualquier cosa que preguntes y eso es lo que valoras.”

Albert, pese a su juventud, destaca por la serenidad y seguridad con la que transmite sus pensamientos. Un triatleta que lo tiene claro y que no se esconde de decir lo que piensa. Con maestros como Marcel e Iván, su calidad y determinación para entrenar duro, si las lesiones le respetan, le veremos arriba en las pruebas donde compita, no nos cabe la menor duda.

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