Si alguna vez te has preguntado cuántas bicicletas puede poseer alguien con el bagaje deportivo de Alberto, la respuesta es “42 o 43” que guarda en una “especie de museo“. Así ha reconocido el ciclista de Pinto en una entrevista para As. “Si me preguntas por los maillots, tendría que buscarlos. Pero las bicicletas las tengo guardadas desde la última a la primera“.

La primera de carretera fue una Orbea, heredada, que vino después de otra de montaña que le había dado su hermano. “¡Recuerdo que me gastaba la paga en la quiniela para ver si me tocaba y poder comprarme una buena! Pasé muchas tardes escuchando los partidos y pensando en la bici“.

Hace unos días Alberto reconocía que no había notado mucho cambio con respecto al tiempo de competición, con tanto viaje y tanto acto. Le hemos visto en China, en Japón y en Jerusalén en la presentación de la nueva edición del Giro de Italia. Eso sí, ya estaba recuperando placeres que antes no podía permitirse. “Tras el homenaje tan emotivo en Pinto, me tomé una cervecita. No me estoy privando de nada. He comido de todo. Desde buen jamón extremeño, paella, cervezas con amigos… hasta bollería industrial. No me he cortado, hay que disfrutar de las pequeñas cosas de la vida y de la buena compañía”, reconocía en otra entrevista de hace unas semanas, esta vez para Marca.

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