No he dado a basto”, se justifica Alejandro Santamaría (41). Día y medio después obtenemos respuesta. Para ser sinceros no esperamos algo diferente, teniendo en cuenta que hablamos del ganador de Triatlón Vitoria. “Molido, reventado”, pero aun así nos atiende con una el tono tranquilo y atípico de alguien que acaba de saborear el triunfo.

“Joder, es una pasada como se quedan las piernas destrozadas después del palizón, no puedes andar”. Al menos mereció la pena. “El triatlón que me gustaría volver a ganar y que me mantiene motivado cada día a pesar de llevar tanto años aquí es Vitoria”, escribía Santamaría en su cuenta de Instagram dos semanas antes. El sacrificio no fue en vano caballero.

Al madrileño no se le ocurre mejor emplazamiento para reencontrarse con la victoria. “Si me dieran a elegir, pediría Vitoria”, asegura. Reconoce que puede haber pruebas más llamativas en lo material, pero no hay premio que pague el valor sentimental que tiene la capital vasca para él: “por lo que ha significado para mí, por el cariño y por la entrega mutua estos años”.

Los años pasan, Santamaría queda

Lleva 25 años haciendo triatlón -y con grandes victorias y podios, como el tercer puesto en la primera edición de Challenge Madrid o su primer triunfo en Vitoria en 2014.

21 de ellos han sido con dedicación profesional, que no es lo mismo que ser profesional, algo “un poco abstracto” a día de hoy en nuestro país. “El profesional de hoy en día es el triatleta que entrena y compite en carreras como profesional, el que pone todo el tiempo posible”, llegar a tener una remuneración económica es muy complicado lamenta.

Yo siempre he tenido que trabajar para compaginar”, aunque lo ha hecho con la ventaja de llevar la oficina a cuestas. Para él pocos triatletas, salvo la excepción de hombres como Raña, Mola o Gómez Noya, cuentan con patrocinadores suficientes como para ser realmente profesionales aquí.

Nunca me he dedicado al 100% al triatlón sin ninguna otra obligación”, asegura. Aunque reconoce que tuve unos años buenos bajo el apoyo de Telefónica, ahora sobrevive gracias a Trientrenos.com, su plataforma de entrenamiento online a la que dedica más de 30 horas semanales.

El triatlón como estilo de vida

Sigue demostrado la misma ilusión y ganas que hace años. Algo que no es fácil pasados los 40 y rodeado de tanto triatleta nuevo con potencial. “Es un modo de vida, lo llevo dentro”, explica. Una pasión por el deporte que siempre estará viva, “a una intensidad o a otra”, dice, sabedor de que “al final la edad te pone en tu sitio”.

Pero de momento, y  aunque cada vez ve más cerca “el día en el que deje de optar a ganar”, nos contagia de energía y vitalidad. Vitoria y su triatlón son dos de los grandes culpables de ello.

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Foto: Press Triathlon Vitoria

Tenía Vitoria entre ceja y ceja” afirma sin vacilaciones. Aunque apunta que el resultado era lo de menos si no salía un buen día. “Al final es una fiesta”, dice en referencia al gran ambiente que vive la capital en el día de su triatlón. Allí se dan cita más de 2.500 triatletas que dejan un retorno estimado en 7 millones de euros.

Con el paso de los años a Alejandro le han desaparecido los nervios y las preocupaciones. “Antes me sentía mal si no sacaba un buen resultado”, escribía el sábado en Instagram. Hoy se declara más humilde y esclavo sólo de su modo de vida. “Realmente lo que a mí me gusta es entrenar cada día, cuidarme, la salud que me da el deporte, la satisfacción, comer sano, machacarme y descubrir sitios diferentes y disfrutar de lo que nos da el deporte”.

Vitoria, catalizador de motivaciones

Sin embargo para ganar en Vitoria “no vale con salir a montar en bici”, se necesita un grado de compromiso enorme y eso pasa por encontrar un motivo que Santamaría sólo ha encontrado en la prueba vasca este año. “Es difícil tener una motivación grande para machacar con tantas ganas como las que he tenido estos últimos meses para llegar en este momento forma”.

Un momento de forma que le permitió disputar la prueba, objetivo marcado esta temporada. Aunque la experiencia le había enseñado algo: “Ganar cualquier prueba hoy en día es muy difícil, se tienen que dar muchas circunstancias, que te encuentres bien, que todo funcione a la perfección, poder batir a tus rivales que cada vez son más y van más fuerte”, explica.

Un puzle que cada día es más difícil de concluir debido a la llegada, cada vez mayor, de nuevos nombres a la competición, “gente que anda mucho”. Por eso ve el triunfo en Vitoria como un día en el que “las circunstancias fueron favorables”. A ver si alguno de nosotros tuviéramos la suerte cruzarnos con un día de esos y poder correr en 2 horas y 46 minutos la maratón.

Un triunfo con tintes de justicia poética

La victoria del domingo tiene mucho de justicia poética. Alejandro volvía con mucha ilusión a Vitoria, la misma con la que llego el año pasado para acabar entrando andando en meta. “Tiene mucho más valor para mí por eso”. En 2017 se vino abajo en el kilómetro 25 de la carrera a pie estando en puestos de podio. Lejos de retirarse terminó la prueba andando.

Una “llaneza”, como el mismo describe, que le ha sido recompensada en esta edición. “Qué bonito (…) el haber vivido el fracaso, entre comillas, el año pasado, le ha dado más satisfacción a la victoria este año”.

Un hecho del que el triatleta saca un mensaje claro: “No siempre sale bien, pero no hay que rendirse, hay que volver a intentarlo. Si le pones corazón y buena voluntad a las cosas acaban saliendo bien”.

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Foto: Press Triathlon Vitoria

“En un distancia ironman es complicado, hasta que no estás cruzando la meta no te puedes dar por vencido”, expresa sobre el hecho de ganar. Las opciones de triunfo asomaron por primera vez en el segmento de bici. La distancia con el de delante era más o menos manejable y estaba controlada.

Todo empezó a verse más claro en la carrera a pie. “Cuando empecé a correr y con el paso de los kilómetros empecé a recortar distancias de forma rápida, vi que podía luchar por ganar si las fuerzas acompañaban”.

Él sabía que la maratón podía ser decisiva, por eso la había trabajado a conciencia. Llegaba con mucha actitud para luchar por el maratón, “para correr rápido”. En el Triatlón de La Rioja, semanas antes, avisó: marcó el mejor parcial a pie y fue 2º.

En Vitoria era consciente de que si llegaba con energía podía marcar la diferencia. Ese era el propósito: salir convencido a ganar. Y conseguirlo.  “Al final hice un maratón espectacular, con todos los respetos”, sentencia Santamaría. Los hechos son los hechos.

“Tuve mi día”, insiste, como si de una alineación de astros se tratase. “No siempre puedes plasmar todo lo que has entrenado”. Para eso siempre quedará Strava. O Instagram, pensamos nosotros. El campeón de España de larga distancia habla de lo complicado de demostrar todo el sacrifico en el día X. “No siempre el cuerpo lo tenemos preparado o la cabeza en su sitio para exprimirte. Ayer me tocó a mí y puede ganar”.

Los campeonatos de España y de Europa en el horizonte

Después de la tormenta, siempre llega la calma. Por eso ahora toca saborear el trofeo de Vitoria muy bien, un triunfo que será “inolvidable”. Recuperar bien y el mítico Pálmaces a corto plazo. Otra fiesta a la que acudirá sin presiones.

Después dudas sobre si estará en el Campeonato de España de Larga Distancia, en Pontevedra, en agosto.  En septiembre lo veremos en el Challenge Madrid, una prueba que se plantea interesante en esta edición. “Ya fui tercero en 2017 y este año es campeonato de Europa de larga”. Para Madrid deja caer las ganas de acudir con la selección, aunque todo está por ver.

Pero como decíamos, primero recuperar que es lo más importante “después de una paliza de estas”, asegura.  “Cuánto más mayor eres más cuesta y hay que ver que las fuerzas responden, y que hay ganas de entrenar al ritmo que necesitamos para disputar una prueba”.