El encanto de la Maratón de los Dolomitas va más allá de la pasión por el ciclismo. La emoción del ciclismo en un contexto único en el mundo en lo que representa un festival mundial sobre las dos ruedas. Una prueba mítica en cuanto a las Gran fondo que se celebran en Italia, abierta a ciclistas aficionados que en un solo día tienen que afrontar siete puertos de montaña en plenos Dolomitas. La ruta clásica consta de 55 km y 1.780 metros de desnivel. Los más atrevidos pueden elegir directamente la prueba de medio fondo (106 km y 3.130 m de desnivel) o desafiar directamente la maratón (138 km, 4.230 m de desnivel) con la subida de Campolongo (2 veces, el segundo después del paso a Corvara al final de la bajada de Gardena), Pordoi, Sella, Gardena, el terrible Giau, Falzarego y Valparola.

Por si esto no fuera suficiente, los participantes de la medio y gran fondo tienen otro obstáculo para escalar: el temido Mür dl Giat. La Muralla del Gato, inventada por la organización hace unos años, ya es una tradición en esta Maratón y es también uno de los puntos más espectaculares, ya que los ciclistas deben subir esta tremenda rampa rodeados a derecha e izquierda por cientos de aficionados que los animan, respirándose un clima similar al de una etapa del Giro de Italia. Sólo así se suavizan las pendientes que alcanzan el 19% de esos terribles 360 metros.

La primera Maratón de los Dolomitas se celebró el 12 de julio de 1987. Por entonces, sólo había una única ruta que serpenteaba a través de siete pasos Dolomitas: Gardena, Sella, Fedaia, Duran, Forcella Staulanza, Falzarego y Valparola durante 175 kilómetros. Solo había 166 participantes por aquel entonces. El primero en pasar la línea de meta fue el austriaco Wolfgang Steinmayr, quien invirtió más de diez horas. También hubo una mujer en aquella primera edición, la holandesa Trui Beemsterboern, que llegó una hora después del ganador. Nadie se imaginó que era el comienzo de una prueba que pasaría a formar parte de la historia del ciclismo no profesional en todo el mundo.

Una prueba que a lo largo de los años ha visto desfilar por ella a grandes campeones, no necesariamente ciclistas, que eligen la bicicleta como entrenamiento adicional para su disciplina particular. Muchos de ellos forman parte del equipo Enervit, una marca de referencia en cuanto a integración en el deporte.

Alex Zanardi

Alex Zanardi y Stefano Baldini en la edición 2019

Fueron varios los deportistas que se dejaron ver por los Dolomitas este pasado domingo, entre ellos,  el entrenador de la Selección Nacional de Ciclismo Italiano, Davide Cassani; el campeón olímpico de maratón en Atenas 2004, Stefano Baldini, y nuestro más que querido Alex Zanardi, que no suele faltar a la cita en la modalidad de medio fondo (106 kms y 3.130 m de desnivel).

El expiloto de Fórmula 1 Alex Zanardi es una de las caras más conocidas en el panorama internacional del ciclismo adaptado. Pero el 2018 estuvo lejos de ser su mejor año en este deporte, ya que no logró subir al podio en el Campeonato Mundial de ciclismo de carretera disputado en Maniago, Italia. El pasado mes de mayo, se imponía en la contrarreloj de la Copa del Mundo de ciclismo adaptado en categoría H5, sobre el holandés Mitch Valize, que terminó segundo y el francés Loic Vergnaud, que fue tercero. El mismo Alex Zanardi bromeaba lleno de felicidad respecto a la diferencia de edad que le separaba de sus dos compañeros de podio, que ni juntos sumaban su edad, 52 años.

Su objetivo, sin duda alguna, es soñar con Tokio 2020 y parece que las cosas le van saliendo, tal y como expresaba en sus redes sociales: «Se suponía que era una fiesta y lo ha sido. Un poco contra la naturaleza, lo admito, me he enfrenado a la 33 edición de la Maratona dles Dolomites. Y ha sido una fiesta, muy bonita. Del deporte, de estos lugares maravillosos y del compromiso que todos han puesto en «escalar» los interminables pasos dolomitas.

Al final, cuando he parado mi Garmin en meta, ¿saben qué he descubierto? Que entrenando con un método, siendo prudente en las bajadas, algo que normalmente no suelo hacer, he conseguido un «tiempazo» (5:09.38) que me hace pensar que estoy fuerte, que el trabajo hecho está dando sus resultados y que, tal vez, la fiesta podría continuar porque las ganas de pedalear aún no se me han acabado…»