Actualmente el deporte profesional y la competición han tomado unas dimensiones más que considerables y las federaciones y organismos deportivos internacionales son conscientes que la práctica deportiva genera mucho dinero. Es por ello que cada día hay más competiciones deportivas distribuidas por el mundo. Si nos centramos en triatlón, las pruebas Ironman o Challenge son las que con más frecuencia nos hacen viajar al extranjero.

Viajar supone mucho más que subirse al coche o al avión. Si el traslado es largo, sufriremos de jet lag, tema del que ya hemos hablado en alguna ocasión, y notaremos cambios que van a afectar de manera muy significativa a nuestro rendimiento deportivo. Es por esto quesi no sabemos cómo podemos gestionarlo podríamos llegar a ver mermados los resultados en la competición.

Viajar enfrentando un cambio de varias horas, afecta el ritmo circadiano, presentando el atleta síntomas como fatiga muscular, dolor de cabeza, pérdida del apetito, desorientación espacial  e insomnio, entre otros.

Consejos para afrontar mejor la alimentación durante los viajes

En primer lugar, nuestra recomendación más importante es aprender a decir no. Ya viajemos por carretera o aire, la alimentación durante los traslados hasta el punto final suele ser la antítesis de una alimentación sana. Paramos en gasolineras y compramos bollería industrial, sandwiches prefabricados, galletitas y bebidas carbonatadas, simplemente por puro aburrimiento de estar encerrados. En el avión, igual. Los menús que nos ofrecen traen panecillos, mantequilla, postres poco sanos…

Llevamos meses cuidando la alimentación, y lo estropeamos en los días previos. Así que planifica con antelación, llévate fruta, cómprala en el dutty free -aunque sea a precio de oro- y trata de comer lo mejor posible. Si no puedes acceder a alimentos sanos, haz el ejercicio de descartar los menos saludables y siempre pensar que debes comer únicamente cuando en realidad sea necesario.

Además, bebe bien durante el camino: elabora un pla de hidratación, la pérdida de líquidos apenas se nota en vehículos y cabinas de avión.

Una vez que ya has llegado a destino, podrás comer, siempre habiendo investigado con antelación los modelos alimentarios disponibles en el lugar de destino antes de salir de casa. Esto puede ayudarte a planificar cuáles serán los suplementos alimenticios que deberás tomar en los viajes y que podrán sustituir elementos que falten. Prepara un plan de alimentación que incorpore lo mejor de la oferta de alimentos que están disponibles.

Por otro lado, se cauteloso con la higiene de los alimentos y el agua, así que averigua si es seguro el consumir agua local y si es arriesgado limítate a botellas selladas; y aunque parezca tentador, evita consumir alimentos de puestos o mercados locales. Limítate a alimentos bien cocidos, evita las ensaladas crudas y las frutas sin mondar.

Elige bien entre las opciones de alimentos de la localidad y compleméntalos con los alimentos traídos de casa. Está claro:  primero debes comprobar con antelación lo que está permitido llevar para evitar contratiempos con las autoridades.

Por último, sigue tácticas inteligentes en restaurantes, comedores tipo buffet y establecimiento de comida para llevar, organizando de ser posibles los menús y las horas de comidas con ellos, especialmente cuando vayas a comer con un grupo grande. Limítate a un plan alimenticio en base a lo que normalmente comes en casa o que cumpla nuevas necesidades nutricionales.