El sábado pasado fue mi último entrenamiento “duro” de preparación para el ironman: 150 kms de bicicleta y transición de 15 kms a carrera a pie. Salí de casa a las siete menos cuarto dirección Cerdanyola, di tres vueltas al circuito del parque tecnológico -dieciocho kilómetros- y me junté con la gente del club dirección Carretera de la Roca. Ellos iban a subir el Farell, y en teoría yo iba a ir con ellos. El tema está en que el viernes por la noche me di cuenta de los problemas que me está dando el plato pequeño, y dado que era una tirada larga que tenía que hacer sí o sí, decidí entrenar en plano. En el desvío de Sant Fost, aprovechando que Miquel tiraba para Parpers, me fui con él.

Había desayunado bien y llevaba dos barritas. a las que no estaba acostumbrado y que cada una de ellas sólo tenía 80 calorías. En casa dudé si era poco, pero pensé que la pieza de fruta, el vaso de leche y el muesli me servían para tirar las primeras dos horas, y que luego una barrita en cada hora sería más que suficiente. La realidad volvió a darme un buen tortazo y a la cuarta hora ya apenas tenía fuerzas para pedalear. Terminé haciendo 136 kilómetros arrastrándome. Me faltaba la cestita de paseo.

Así que como no quiero que de aquí en diez días me pase lo mismo, he decidido marcar los momentos exactos en los que tengo que alimentarme.

Desayuno previo:

Salgo a las 8.47h. Así que tengo que estar desayunando a las cinco y media de la mañana. Hasta ahora (por ejemplo, Altriman) desayunaba leche y bollería, sin preocuparme demasiado, pero esta vez vamos a ir a lo seguro: bocadillo integral con queso desnatado, rúcula y tomate, yogur desnatado y zumo de naranja.

A lo largo de las dos siguientes horas, un bidón de bebida isotónica, y media hora antes de empezar, un gel con agua.

Tramo de bicicleta:

En otras competiciones me ha costado alimentarme. Si me encuentro bien y voy rápido, porque decido que como me encuentro fino, ya me alimentaré después. Si voy mal, porque no quiero encima cebarme y que me siente mal.

Así que en esta ocasión voy a poner una alarma en el reloj para cada media hora ingerir media barrita energética. He escogido las powerbar energize, tanto las de chocolate, como las de plátano y las de fresa. Estas últimas las probé en la salida del domingo (100kms) y me gustaron de sabor.

Media barrita energética tiene 101 calorías, lo que supone, suponiendo que voy a estar seis horas pedaleando, unas 1.200 calorías. Teniendo en cuenta que el sábado, en 136 kms perdí 2.000 calorías, aún tendré déficit, con lo que en los avituallamientos, pararé a coger trozos de plátano.

En cuanto a bebida, dos bidones: uno de agua y otro de isotónica para beber cada quince minutos, alternando. Dado que las barritas son cada media hora, beberé la isotónica a los cuartos y la barrita y el agua a las medias.

Aparte, cada hora, y ya que voy a sudar bastante, una cápsula de sales.

Tramo de carrera a pie:

Estoy dudando bastante con los geles. En Rioseco terminé con retortijones, y tengo miedo de que me ocurre lo mismo. Raúl Caroz me comentaba el otro día en el entrenamiento del club que él no tiró de ellos. Que se fue a las piezas de fruta y a la cocacola. Y pienso que la cocacola en las dos últimas pruebas en que la he probado –Logroño y Altriman- me sentó bien, y la verdad, no sé.

Supongo que al final me rajaré -como Escocia- e iré a lo seguro: gel sabor manzana ácida en los kilómetros 9, 18, 27 y 36. Complementario el 4  y reintegro el 6.

Cada gel tiene 107 calorías, así que estamos hablando de 450 calorías. Sigue habiendo déficit, con lo que sí, quizás tenga que ir echando mano de los trozos de naranja, golosinas y frutos secos del camino…

Al acabar:

Que me vayan preparando la bandeja de donuts de chocolate…

Por curiosidad, me pesaré nada más levantarme, y me pesaré nada más acabar (voy a ser ese freak que va a meter en la bolsa blanca una báscula, sí). Si es cierto que son unas ocho mil calorías (y cuadra más o menos con mis cálculos), y el déficit es de más o menos la mitad, puedo perder casi cuatro kilos. Para flipar.