Al llegar a la T2 parecía que todo estaba decidido. Alistair Brownlee entraba con 44 segundos de ventaja sobre Sebastian Kienle y Lionel Sanders. Conociendo la carrera a pie del británico, daba la impresión que poco tenían que hacer el alemán y el canadiense salvo luchar por lograr la segunda plaza. Pero no. En apenas tres kilómetros ambos habían alcanzado al mayor de los Brownlee, que con un gesto torcido, incómodo y que por momentos recordaba a su hermano en Cozumel, trataba de no quedarse atrás.

Una pájara en toda regla.

Uno a uno Alistair ha visto cómo le ha ido adelantando triatletas y perdiendo tiempo frente al ganador final, Sanders, que ha terminado resolviendo el duelo con Kienle en los kilómetros finales.

En un avituallamiento, de hecho Brownlee se ha tenido que parar (momento en que se ha visto sobrepasado por Raelert, tercero finalmente) y poco después se le ha escuchado «no tengo nada en las piernas».

A ver cómo recupera para el fin de semana próximo, en la Serie Mundial de Leeds, en casa, donde tiene que ayudar a su hermano Jonathan.