Todas las federaciones deportivas suelen modificar sus normativas temporada tras temporada, tratando de adaptarse a los nuevos tiempos, las nuevas tecnologías y los nuevos materiales. La UCI, la Unión Ciclista Internacional, no iba a ser menos, y el pasado mes de octubre publicaba su nueva reglamentación de cara a 2019.

De entre todos los nuevos epígrafes, había uno que nos llamaba la atención por encima de todos, ya que amenazaba con tener gran impacto en el ciclismo profesional: el organismo internacional, percatado de la altura cada vez mayor de los calcetines de los ciclistas, quiso regular su utilización y su tamaño. En su momento, en triatlón, vimos como Lucy Charles recuperaba los cubrebotas en el segundo segmento, de cara a ganar unos cuantos vatios, pero en ciclismo ya es habitual, sobre todo en los tramos contrarreloj, que los profesionales se aprovechen de su uso.

Team Sunweb

Foto: Team Sunweb

Hasta el momento, el artículo 1.3.033 estipulaba que «los calcetines y cubre-zapatos utilizados en competición no deben extenderse por encima de la mitad de la pierna«, pero una medida tan vaga permitía una amplia gama de interpretaciones, que iban desde la mitad de la pantorrilla hasta casi la mitad de la rodilla. Además, esta nueva normativa coincide con un momento en el que la estética ciclista pasa por su mejor momento. Lejos queda ya aquella imagen del ciclista vestido con calcetines blancos y zapatillas y culotte negros. Los grandes ciclistas de los años sesenta hasta finales del pasado siglo se adaptaban a este cliché conde la altura de los calcetines era sagrada: 6,5 centímetros para tapar únicamente el tobillo. Ahora se fabrican de hasta 15 centímetros y forman parte de equipaciones donde el calcetín suele ser protagonista.

En las enmiendas introducidas el pasado 15 de octubre, la UCI aclara: «Los calcetines y sobrecalzados utilizados en competición no podrán superar la altura definida por la mitad de la distancia entre el centro del maléolo lateral y el centro de la cabeza del peroné«, e incluían un gráfico que muestra cómo medir la altura máxima.

Midiendo los calcetines en el Tour de Francia 2019

En aquel momento nos preguntábamos… ¿Tendrán que pasar a partir de ahora por el stand de organización a que les midan los calcetines? Pues dicho y hecho, y para muestra, un botón. Esto es lo que vimos en la pasada contrarreloj disputada en el Tour de Francia el pasado domingo 7 de julio:

Poco antes de darse la salida de la contrarreloj por equipos a la UCI se le ocurrió sacar un metro y ponerse a medir calcetines. No solo se llevó un control riguroso de bicis y acoples, como suele ser habitual en pruebas donde la aerodinámica es vital para marcar diferencias, sino que también se midió con exactitud la altura de los calcetines para que no excedieran el 50% de la distancia entre la cabeza del peroné y el maléolo o hueso esférico del tobillo. Afortunadamente, parece ser que esta medida solo se llevará a cabo en pruebas contrarreloj y su principal responsable es Jean François Peraud, encargado de la lucha contra el fraude tecnológico en este Tour de Francia 2019.

Los tejidos aerodinámicos, también regulados

Otro cambio destacable, y que entró en vigor el pasado 4 de marzo atañe a los tejidos aerodinámicos, tan en boga en las últimas temporadas, tan polémicos, y que tanta cobertura han tenido a nivel mediático. Hay que recordar, sin ir más lejos, el traje de vórtice con que Chris Froome compitió en la contrarreloj de Marsella en 2017.

Anteriormente, las reglas restringían el uso de ropa «diseñada para influir en el rendimiento de un ciclista, como la reducción de la resistencia al aire o la modificación del cuerpo del piloto (compresión, estiramiento, apoyo)«. A tenor del nuevo articulado, se pretende limitar los cambios de perfil a un milímetro como máximo. Sin embargo, la norma establece que la rugosidad del tejido «sólo puede ser el resultado de enhebrar, tejer o ensamblar el tejido«.

Además, la UCI afirma que «toda la ropa debe mantener la textura original del tejido y no puede adaptarse de manera que integre las restricciones de forma. Por lo tanto, la ropa no puede contener en ningún caso elementos autoportantes o partes rígidas.»